Merz eleva la presión: la UE prepara nuevas sanciones a Irán y el pulso con Teherán entra en una fase decisiva
Europa endurece su respuesta ante la represión de las protestas en Irán. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha afirmado que la Unión Europea trabaja en nuevas sanciones y ha reclamado al régimen que “proteja a su población” en lugar de amenazarla, en un momento de creciente aislamiento diplomático y de fuertes dudas sobre el alcance real de la violencia en el país. La Comisión Europea, por su parte, ya ha señalado que propondrá “rápidamente” más medidas contra los responsables de la represión.
Europa endurece el tono: de la condena a las sanciones
La Unión Europea se prepara para dar un salto cualitativo en su respuesta a la crisis iraní. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la UE propondrá “rápidamente” nuevas sanciones dirigidas a quienes considera responsables de la represión, subrayando el aumento de víctimas y el uso excesivo de la fuerza. En la práctica, esto apunta a un paquete más focalizado (personas y entidades), con el objetivo de elevar el coste político y financiero sin romper de golpe los canales diplomáticos.
Merz eleva el mensaje: “no es fuerza, es debilidad”
En esa misma línea, el canciller alemán Friedrich Merz aseguró que la UE está trabajando en sanciones adicionales y llamó al liderazgo iraní a proteger a su población “en lugar de amenazarla”. El canciller enmarcó la violencia como un síntoma de fragilidad del régimen y, en declaraciones previas, llegó a describir al liderazgo iraní como en sus “días y semanas finales”, reflejando el cambio de tono en varias capitales europeas: menos prudencia retórica y más presión coordinada.
El gran problema: cifras de víctimas y verificación bajo apagón
El debate internacional se está viendo condicionado por un factor crítico: la verificación independiente es extremadamente difícil en un contexto de restricciones de comunicaciones y bloqueo informativo. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que, según sus fuentes, la cifra de fallecidos está en el rango de “cientos”, mientras un grupo de derechos humanos ha estimado más de 500. También ha circulado la referencia a un funcionario iraní que sugería un saldo potencialmente superior, sin que exista un parte oficial completo y contrastable.
La cifra de “12.000”: un dato de alto impacto… aún no corroborado
En las últimas horas, Iran International ha publicado que “al menos 12.000” personas podrían haber muerto, atribuyendo la mayor parte de los fallecimientos a dos noches concretas (8 y 9 de enero) y afirmando que su información fue verificada internamente. Por su magnitud, se trata de un dato con enorme carga política, pero no confirmado de forma independiente por organismos internacionales o agencias con acceso verificable sobre el terreno. En un escenario de “apagón”, el mercado y la diplomacia están operando con estimaciones de distinta calidad, y eso eleva el riesgo de sobrerreacción a titulares.
El contexto se complica: sanciones europeas y presión económica estadounidense
La crisis ya no es solo humanitaria y política: amenaza con convertirse en un vector de fricción comercial. Estados Unidos ha anunciado un arancel del 25% a cualquier país que “haga negocios” con Irán, sin aclarar alcance ni exenciones. Eso introduce un elemento de incertidumbre adicional para socios y empresas con exposición indirecta, y puede acabar condicionando la discusión europea sobre sanciones si Bruselas percibe que el golpe económico se amplifica por la vía comercial estadounidense.
Qué puede pasar ahora: calendario y escenarios
La clave inmediata será el ritmo político en Bruselas: para avanzar, la UE necesitará articular una propuesta con base legal y lograr apoyos suficientes entre los Estados miembro. Si la Comisión acelera y el consenso se consolida, el mercado leerá una Europa más alineada en política exterior. Si, en cambio, aparecen divergencias internas, Teherán podría ganar tiempo. Entre medias, cualquier gesto diplomático (retirada de personal, advertencias a nacionales, expulsiones) y cualquier dato verificable sobre víctimas puede inclinar la balanza.