Netanyahu se suma al Consejo de Paz de Gaza impulsado por Trump
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha aceptado la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para integrarse en el denominado Consejo Supremo de Paz para Gaza. La iniciativa, aún en fase embrionaria, aspira a reunir a varios líderes internacionales en un foro político destinado a abordar el futuro del enclave palestino en plena escalada de tensiones regionales.
Netanyahu acepta la invitación de Trump
La oficina del primer ministro israelí confirmó este miércoles que Benjamin Netanyahu ha aceptado formalmente la invitación de Donald Trump para formar parte del llamado Board of Peace para Gaza. El anuncio se realizó a través de un comunicado difundido en la red social X, donde se detalló que el mandatario israelí participará como miembro del Consejo Supremo de Paz, un órgano que, según Washington, estará integrado por líderes de distintos países.
La aceptación de Netanyahu refuerza el peso político de una iniciativa que Trump presentó recientemente como un nuevo marco de diálogo internacional para el conflicto en Gaza, aunque sin detallar todavía competencias concretas ni un calendario de trabajo.
Un consejo liderado desde la Casa Blanca
El propio Trump anunció previamente que él mismo presidirá el consejo, situándose en el centro de una iniciativa que combina diplomacia, estrategia geopolítica y proyección internacional. Desde su entorno, se ha insistido en que el objetivo es crear un espacio de negociación de alto nivel que permita avanzar hacia una solución política duradera en Gaza tras meses de violencia.
La implicación directa del presidente estadounidense subraya la voluntad de Washington de liderar el proceso, al tiempo que refuerza el carácter político del foro, más allá de los canales diplomáticos tradicionales.
Invitaciones a líderes clave
Además de Netanyahu, Trump ha extendido invitaciones a varios líderes internacionales de primer nivel. Entre los nombres mencionados figuran el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin. La composición prevista apunta a un consejo heterogéneo, con actores de peso en distintas regiones y con intereses directos o indirectos en Oriente Próximo.
La diversidad de perfiles refleja el intento de Trump de internacionalizar el debate sobre Gaza, incorporando a potencias con capacidad de influencia política, militar o económica.
El rechazo de Macron marca diferencias
No todos los líderes invitados han aceptado la propuesta. El presidente francés, Emmanuel Macron, ya ha rechazado públicamente la invitación de su homólogo estadounidense. Su negativa pone de relieve las reticencias europeas ante una iniciativa diseñada y liderada unilateralmente por Washington, sin una coordinación previa con la Unión Europea o con organismos multilaterales.
El rechazo francés introduce un elemento de fricción diplomática y evidencia que el Consejo de Paz no cuenta, por ahora, con un consenso amplio entre los aliados occidentales.
Gaza, eje de una iniciativa controvertida
La creación del Consejo de Paz se produce en un contexto de extrema sensibilidad política y humanitaria en Gaza. El enclave palestino sigue siendo uno de los principales focos de inestabilidad en Oriente Próximo, con repercusiones regionales y globales. Para Israel, la participación de Netanyahu ofrece una plataforma desde la que defender sus posiciones de seguridad y su visión del conflicto.
Al mismo tiempo, la iniciativa despierta dudas sobre su viabilidad real, especialmente ante la ausencia de representantes palestinos confirmados y la falta de un marco institucional claro.
Un movimiento con lectura estratégica
Desde el punto de vista geopolítico, la incorporación de Netanyahu puede interpretarse como un intento de reforzar la alianza entre Israel y Estados Unidos, en un momento en que la región atraviesa un complejo equilibrio de poder. Para Trump, contar con el primer ministro israelí aporta legitimidad política y visibilidad internacional al proyecto.
Analistas señalan que el consejo también puede servir como herramienta de presión diplomática, tanto sobre actores regionales como sobre socios occidentales reticentes.
Expectativas y escepticismo internacional
Pese al impacto mediático del anuncio, persiste un notable escepticismo entre expertos y diplomáticos. La falta de detalles sobre el funcionamiento del consejo, su capacidad ejecutiva y su relación con procesos ya existentes plantea interrogantes sobre su eficacia real.
En anteriores intentos de foros multilaterales sobre Gaza, la ausencia de consensos y la superposición de iniciativas han limitado los avances. En este sentido, el Consejo de Paz de Trump deberá demostrar que no es solo un gesto político, sino una estructura con capacidad de influir en el terreno.
Un tablero diplomático en plena reconfiguración
La aceptación de Netanyahu se suma a una serie de movimientos diplomáticos que evidencian una reconfiguración del tablero internacional en torno a Gaza. Estados Unidos busca recuperar protagonismo directo, mientras otros actores evalúan hasta qué punto participar o mantenerse al margen.
El hecho de que líderes como Macron se desmarquen, mientras otros aún no han respondido, anticipa un escenario de alineamientos selectivos, más que un frente común.
Un foro con incógnitas abiertas
Por ahora, el Consejo de Paz para Gaza se presenta como una iniciativa ambiciosa pero cargada de incógnitas. La participación de Netanyahu garantiza atención internacional, pero también introduce controversia, dada la polarización que rodea al conflicto.
El desarrollo de los próximos días, y la respuesta del resto de líderes invitados, será clave para determinar si el proyecto de Trump se consolida como un nuevo canal diplomático o queda reducido a una plataforma simbólica sin impacto real.