Rafah reabre con cuentagotas: solo 50 personas al día podrán cruzar
El paso fronterizo de Rafah, el único punto de salida de la Franja de Gaza que no está controlado directamente por Israel, ha reabierto parcialmente este lunes, pero lo ha hecho bajo condiciones extremadamente restrictivas. Según fuentes egipcias citadas por Associated Press, solo 50 personas al día podrán cruzar en cada dirección, una cifra que subraya la fragilidad del alto el fuego y mantiene a cientos de miles de palestinos atrapados en una crisis humanitaria sin precedentes.
La reapertura parcial del paso de Rafah llega después de semanas de intensas negociaciones diplomáticas y presiones internacionales sobre Egipto e Israel para aliviar el bloqueo sobre Gaza. Sin embargo, lejos de suponer una normalización del tránsito, la decisión refleja un enfoque extremadamente cauteloso por parte de las autoridades egipcias, que han optado por limitar drásticamente el flujo de personas.
Según un funcionario egipcio que habló bajo condición de anonimato, el límite inicial de 50 personas diarias se aplicará en ambos sentidos y estará sujeto a revisiones constantes en función de la situación de seguridad. Por el momento, no se espera que se permita el paso de mercancías, lo que reduce el impacto real de la medida sobre la población gazatí.
Egipto activa un dispositivo de emergencia en el Sinaí
Ante la reapertura, Egipto ha desplegado un amplio dispositivo humanitario y sanitario en el norte del Sinaí. Hospitales de la zona han sido puestos en estado de máxima alerta, mientras equipos médicos y de ayuda humanitaria han sido movilizados para atender a los palestinos que logren cruzar la frontera.
Las autoridades egipcias han preparado servicios de atención médica urgente, apoyo psicológico y asistencia básica, anticipando que muchos de los que salgan de Gaza lo harán en condiciones críticas tras meses de bombardeos, escasez de alimentos y colapso del sistema sanitario. No obstante, la capacidad de respuesta sigue siendo limitada frente a la magnitud de la crisis.
Miles atrapados, una salida casi imposible
Para la inmensa mayoría de los habitantes de Gaza, la reapertura del paso tiene un valor más simbólico que práctico. Con una población de más de dos millones de personas, permitir el cruce de solo 50 personas al día convierte la salida del enclave en una posibilidad casi inalcanzable.
Prioridad absoluta se dará a casos médicos graves, personas con doble nacionalidad y ciudadanos extranjeros, lo que deja fuera a miles de civiles que buscan huir de la devastación o reunirse con familiares. Organizaciones humanitarias advierten de que, a este ritmo, podrían pasar años antes de que una parte significativa de la población pueda abandonar Gaza por Rafah.
Uno de los aspectos más criticados de la reapertura parcial es la decisión de no permitir el paso de bienes ni ayuda humanitaria a gran escala. La exclusión de camiones con alimentos, combustible o material médico limita severamente el impacto de la medida en el terreno.
Expertos en ayuda humanitaria alertan de que, sin un flujo constante de suministros, la situación dentro de Gaza seguirá deteriorándose. La falta de combustible mantiene paralizados hospitales, plantas desalinizadoras y servicios básicos, mientras la escasez de alimentos agrava el riesgo de hambruna.
Rafah, epicentro de la presión política
El paso de Rafah se ha convertido en uno de los principales símbolos del conflicto y en un punto clave de presión internacional. Mientras Israel controla la mayoría de accesos a Gaza, Rafah representa la única válvula de escape que no depende directamente de Tel Aviv, situando a Egipto en una posición extremadamente delicada.
El Cairo intenta equilibrar sus compromisos humanitarios con sus preocupaciones de seguridad nacional y sus relaciones diplomáticas con Israel y Estados Unidos. La reapertura limitada refleja ese equilibrio precario, pero también expone a Egipto a duras críticas por parte de organizaciones de derechos humanos.
Un alto el fuego frágil y lleno de incógnitas
La reapertura parcial se produce en un contexto de tregua inestable, marcada por acusaciones mutuas de violaciones del alto el fuego y una profunda desconfianza entre las partes. Cualquier deterioro de la situación sobre el terreno podría provocar un nuevo cierre inmediato del paso.
Fuentes diplomáticas señalan que el límite de 50 personas podría ajustarse en función de la evolución política y de seguridad, pero no existen garantías de que se amplíe a corto plazo. Para muchos palestinos, Rafah sigue siendo una puerta casi cerrada.
Aunque la reapertura ha sido presentada como un avance, sobre el terreno se percibe como claramente insuficiente frente a la magnitud del desastre humanitario en Gaza. La combinación de restricciones extremas, ausencia de mercancías y capacidad limitada de atención médica hace que el alivio sea mínimo.
Mientras tanto, miles de personas continúan esperando una oportunidad para cruzar, atrapadas entre la esperanza y la frustración. Rafah vuelve a abrir, pero lo hace con cuentagotas, recordando que la crisis de Gaza está lejos de resolverse.