Control nuclear

Rusia acusa a EEUU de dejar expirar el último tratado nuclear estratégico

EPA/ANTON VAGANOV / POOL

El Kremlin confirmó este jueves que Estados Unidos no ha respondido a la propuesta de Rusia para extender durante un año el tratado New START, el último gran acuerdo de control de armas nucleares vigente entre ambas potencias. El tratado, que expira oficialmente hoy, quedará en suspenso si no se alcanza un entendimiento de última hora, abriendo un escenario inédito de ausencia total de límites legales al arsenal nuclear estratégico de Washington y Moscú.

El silencio de Washington

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, fue el encargado de confirmar públicamente que la Casa Blanca no ha dado respuesta formal a la iniciativa planteada por el presidente ruso, Vladímir Putin, para prolongar el acuerdo durante un año sin condiciones previas.

En una comparecencia ante la prensa, Peskov expresó la “profunda preocupación” de Moscú por la falta de reacción estadounidense y subrayó que el tratado expira este mismo jueves, un hecho que calificó como “lamentable” desde el punto de vista de la estabilidad estratégica global.

 Peskov confirmó públicamente que la Casa Blanca no ha dado respuesta formal
a la iniciativa planteada por el presidente ruso para prolongar el acuerdo durante un año sin condiciones previas.

El último pilar del control nuclear

El New START, firmado en 2010 y en vigor desde 2011, limita el número de ojivas nucleares desplegadas a 1.550 por país, así como el número de misiles balísticos intercontinentales, submarinos nucleares y bombarderos estratégicos. Durante más de una década ha sido considerado el principal pilar del equilibrio nuclear entre Estados Unidos y Rusia.

Con su expiración, desaparece el último mecanismo legal de verificación mutua, incluidos los sistemas de inspección in situ, intercambios de datos y notificaciones obligatorias que han reducido el riesgo de errores de cálculo.

Con la expiración del New Start desaparece el último mecanismo legal de verificación mutua

Una propuesta simple: prorrogar un año

Putin planteó una extensión técnica de un año, sin renegociaciones complejas, como fórmula para ganar tiempo y evitar un vacío estratégico. Según Moscú, la propuesta pretendía mantener el statu quo mientras se exploraba un marco más amplio de control de armas.

Peskov recordó que incluso el presidente estadounidense Donald Trump había señalado anteriormente que la idea “le parecía buena”, lo que aumenta la incertidumbre sobre por qué Washington no ha dado aún una respuesta oficial.

Putin planteó una extensión técnica de un año, una idea que Donald Trump había señalado anteriormente como “buena”

China, al margen del proceso

El portavoz del Kremlin confirmó además que el futuro del New START fue abordado en la reciente conversación entre Putin y el presidente chino, Xi Jinping, aunque Pekín dejó claro que no desea implicarse en el asunto.

China considera “inapropiado” participar en negociaciones sobre un tratado diseñado exclusivamente para las dos mayores potencias nucleares, dado que su arsenal es muy inferior. Según estimaciones del SIPRI, China dispone de unas 500 ojivas nucleares, frente a las más de 5.000 de EEUU y Rusia.

Respetamos esta posición”, afirmó Peskov, descartando cualquier intento de presionar a Pekín para que se sume al acuerdo.

Un vacío peligroso para la estabilidad global

Expertos en seguridad internacional advierten de que la expiración del New START supone un punto de inflexión histórico. Por primera vez desde la Guerra Fría, no existirá ningún tratado que limite legalmente los arsenales nucleares estratégicos de las dos principales potencias atómicas.

Este escenario incrementa el riesgo de una nueva carrera armamentística, en un contexto ya marcado por la guerra en Ucrania, el deterioro de las relaciones entre Moscú y Washington y el aumento de la desconfianza mutua.

Desconfianza y guerra en Ucrania

La guerra en Ucrania ha erosionado gravemente cualquier canal de diálogo estratégico entre Rusia y EEUU. Moscú acusa a Washington de utilizar el conflicto para debilitar militarmente a Rusia, mientras que EEUU considera que no existen condiciones políticas para negociar control de armas con un país en guerra.

Este clima de confrontación ha paralizado foros de diálogo que durante décadas sirvieron para contener el riesgo nuclear, incluso en los momentos más tensos de la Guerra Fría.

Sin el New START, tanto Rusia como Estados Unidos quedan libres para aumentar el número de ojivas desplegadas, desarrollar nuevos vectores y acelerar programas de modernización nuclear. Washington ya destina más de 50.000 millones de dólares anuales a su arsenal nuclear, una cifra que podría aumentar significativamente.

Rusia, por su parte, ha presentado nuevos sistemas estratégicos —incluidos misiles hipersónicos— como parte de su doctrina de disuasión, lo que refuerza el temor a una escalada tecnológica sin precedentes.

Reacciones internacionales contenidas

La comunidad internacional observa la situación con inquietud. Naciones Unidas y varios países europeos han reiterado en los últimos días la necesidad urgente de preservar mecanismos de control de armas, aunque su margen de influencia es limitado.

Para muchos diplomáticos, la expiración del tratado es un fracaso colectivo que refleja el deterioro del orden internacional surgido tras el final de la Guerra Fría.

A corto plazo, aún es posible un acuerdo de última hora, aunque el margen temporal es mínimo. Si no se produce, el mundo entrará en una fase de incertidumbre nuclear sin precedentes, en la que la disuasión dependerá exclusivamente del cálculo político y militar de las grandes potencias.

El mensaje del Kremlin es claro: Rusia dice estar dispuesta a mantener límites. El silencio de Washington, según Moscú, deja ahora la responsabilidad en manos de Estados Unidos.