Rusia promete defender el Ártico “con todo el arsenal legal”
El Kremlin elevó este miércoles el tono frente a la Unión Europea y otras potencias occidentales al asegurar que Rusia protegerá firmemente sus intereses estratégicos en el Ártico utilizando “todo el arsenal del derecho internacional”. Las declaraciones llegan tras el llamamiento de Bruselas a diseñar una nueva política de seguridad para la región, un movimiento que Moscú interpreta como una posible deriva confrontacional en una de las zonas geopolíticas más sensibles del planeta.
Moscú reafirma su papel como potencia ártica
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, subrayó ante la prensa que Rusia considera el Ártico una región de interés vital para su seguridad, su economía y su proyección internacional. “Tenemos intereses significativos en el Ártico, que defenderemos utilizando todo el arsenal de mecanismos del derecho internacional”, afirmó.
Peskov insistió en que Rusia es, a diferencia de la mayoría de los países europeos, un Estado ártico por derecho propio, con extensas costas, infraestructuras estratégicas y población permanente en la región. Según Moscú, esta condición le otorga una legitimidad especial a la hora de participar en la definición del futuro político, económico y de seguridad del Ártico.
Advertencia directa a la Unión Europea
Aunque el portavoz aseguró que Rusia sigue abierta a la cooperación internacional y al diálogo con otros actores, lanzó una advertencia clara: cualquier política europea basada en la confrontación no será bien recibida. “Seguimos abiertos a la cooperación y la interacción, pero una línea de confrontación no puede ser aceptable”, señaló.
Estas palabras se interpretan como una respuesta directa a las declaraciones de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien afirmó recientemente que la Unión Europea necesita desarrollar una nueva estrategia de seguridad para el Ártico. Para Moscú, este planteamiento podría traducirse en una mayor presencia política, económica o incluso militar de la UE en una región que Rusia considera clave para su soberanía.
El Ártico, nuevo epicentro de la rivalidad global
El Ártico se ha convertido en uno de los escenarios más disputados del tablero geopolítico internacional. El deshielo provocado por el cambio climático está abriendo nuevas rutas marítimas, facilitando el acceso a vastos recursos energéticos y minerales, y transformando una región antes aislada en un espacio estratégico de primer orden.
Rusia posee la mayor línea costera del Ártico y ha invertido durante años en infraestructuras, puertos, bases militares y rompehielos nucleares. Moscú considera estas inversiones esenciales para garantizar la seguridad de la Ruta Marítima del Norte, una vía que podría convertirse en una alternativa clave al Canal de Suez para el comercio entre Europa y Asia.
Preocupación europea por la seguridad regional
Desde la perspectiva europea, el creciente peso de Rusia —y también de China— en el Ártico plantea interrogantes de seguridad. Varios países de la UE, así como miembros de la OTAN como Noruega, han expresado su preocupación por la militarización de la región y por el impacto de la rivalidad entre grandes potencias.
Kaja Kallas defendió la necesidad de una nueva política de seguridad europea para el Ártico durante una conferencia en Noruega, argumentando que los cambios geopolíticos y climáticos exigen una respuesta coordinada. Sin embargo, Moscú percibe estas iniciativas como un intento de limitar su influencia o cuestionar su estatus en la región.
Cooperación o confrontación: el dilema ártico
Peskov trató de equilibrar el mensaje del Kremlin insistiendo en que Rusia no rechaza la cooperación internacional. El Ártico ha sido históricamente una zona de diálogo científico y acuerdos multilaterales, especialmente en el marco del Consejo Ártico, aunque este organismo ha visto paralizada gran parte de su actividad desde el inicio de la guerra en Ucrania.
No obstante, el portavoz dejó claro que Moscú no aceptará políticas que perciba como hostiles. Analistas señalan que esta postura refleja la estrategia rusa de combinar un discurso legalista —basado en el derecho internacional— con una firme defensa de sus intereses estratégicos.
El derecho internacional como herramienta clave
Al subrayar el uso del “arsenal del derecho internacional”, el Kremlin busca legitimar su postura frente a la comunidad global. Rusia ha defendido en foros internacionales sus reclamaciones sobre plataformas continentales y rutas marítimas, presentándolas como conformes a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Sin embargo, países occidentales cuestionan algunas de estas reclamaciones y alertan sobre el riesgo de que las disputas legales se transformen en tensiones políticas o militares si no se gestionan adecuadamente.
Las declaraciones de Peskov reflejan un equilibrio cada vez más frágil en el Ártico: por un lado, la necesidad de cooperación para gestionar el cambio climático y el desarrollo sostenible; por otro, la creciente rivalidad estratégica entre Rusia, la UE, Estados Unidos y otros actores.
A medida que el Ártico gana relevancia económica y geopolítica, el riesgo de fricciones aumenta. Moscú deja claro que no está dispuesta a ceder terreno y que defenderá su posición con firmeza, aunque insiste en que prefiere hacerlo dentro de los marcos legales internacionales.