Rusia y Ucrania intensifican la guerra de drones con más de 150 interceptaciones
La guerra en Ucrania ha vuelto a evidenciar su creciente dependencia de la tecnología militar no tripulada. Durante la última noche, Rusia aseguró haber derribado 19 drones ucranianos, mientras que Kiev afirmó haber interceptado hasta 135 aparatos lanzados por las fuerzas rusas en uno de los ataques aéreos más intensos de las últimas semanas. La escalada confirma que el uso masivo de drones se ha convertido en un elemento central del conflicto.
El Ministerio de Defensa de Rusia anunció este martes que sus sistemas de defensa aérea destruyeron un total de 19 drones ucranianos durante la noche. Según el comunicado oficial, los aparatos no tripulados fueron interceptados en distintas regiones del país, lo que refleja la amplitud geográfica de los ataques.
En concreto, las autoridades rusas detallaron que nueve drones fueron derribados sobre la región de Kursk, situada cerca de la frontera con Ucrania. Otros cinco fueron interceptados en la región de Krasnodar, en el sur del país, mientras que tres más fueron abatidos sobre el mar de Azov. Además, un dron fue destruido en la región de Oriol y otro en Bélgorod, ambas zonas que han sido objeto recurrente de ataques desde el inicio de la guerra.
Moscú no informó de víctimas ni de daños materiales significativos como consecuencia de estos ataques, una práctica habitual en sus comunicados militares. Tampoco ofreció detalles sobre el tipo de drones utilizados ni sobre los objetivos a los que supuestamente se dirigían.
Kiev asegura haber repelido un ataque masivo ruso
Por su parte, las Fuerzas Armadas de Ucrania afirmaron haber repelido un ataque aéreo mucho más amplio lanzado por Rusia durante la misma noche. Según la Fuerza Aérea ucraniana, un total de 135 drones rusos fueron interceptados y neutralizados por los sistemas de defensa antiaérea del país.
En un mensaje publicado en la red social Telegram, el Ejército ucraniano explicó que Rusia lanzó hasta 165 vehículos aéreos no tripulados, en su mayoría drones de ataque tipo Shahed, así como otros modelos como Gerbera, Italmas y drones de diferentes características técnicas. Los aparatos fueron lanzados desde múltiples direcciones, incluidas las regiones rusas de Kursk, Oriol y Briansk, así como desde Millerovo, Primorsko-Akhtarsk y zonas ocupadas de Crimea.
Impactos confirmados y ataque en curso
A pesar del elevado número de interceptaciones, las autoridades ucranianas reconocieron que algunos drones lograron alcanzar sus objetivos. Según el parte militar, se registraron impactos de 24 drones en un total de 14 localizaciones, aunque no se especificó el tipo de infraestructuras afectadas ni el alcance de los daños.
La Fuerza Aérea de Ucrania advirtió además de que el ataque no había concluido en el momento de emitir el comunicado y alertó de que varios drones enemigos continuaban operando en el espacio aéreo del país. Ante esta situación, las autoridades instaron a la población a seguir estrictamente las normas de seguridad y a refugiarse cuando se activaran las alertas antiaéreas.
La guerra de drones como eje del conflicto
El intercambio de ataques refleja hasta qué punto los drones se han convertido en un arma clave en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambos bandos emplean de forma masiva vehículos aéreos no tripulados tanto para misiones de ataque como de reconocimiento, saturando las defensas enemigas y buscando debilitar infraestructuras estratégicas.
Los drones Shahed de fabricación iraní, utilizados por Rusia, destacan por su bajo coste y su capacidad para atacar objetivos a larga distancia, lo que permite lanzamientos en grandes cantidades. Ucrania, por su parte, ha intensificado el uso de drones de largo alcance para golpear regiones rusas alejadas del frente, como parte de su estrategia para llevar la guerra al territorio enemigo.
saturando las defensas enemigas y buscando debilitar infraestructuras estratégicas.
Presión constante sobre las defensas aéreas
Este tipo de ofensivas supone una presión constante sobre los sistemas de defensa antiaérea de ambos países, que deben hacer frente a ataques prolongados y simultáneos. La interceptación de decenas o incluso cientos de drones en una sola noche implica un elevado consumo de recursos militares y un desgaste progresivo de las capacidades defensivas.
Los analistas señalan que la intensificación de la guerra de drones podría prolongarse en los próximos meses, especialmente ante la dificultad de lograr avances decisivos en el frente terrestre. En este contexto, los ataques aéreos se han convertido en una herramienta clave para mantener la iniciativa y erosionar la retaguardia del adversario.
Un conflicto sin señales de desescalada
El cruce de ataques nocturnos confirma que, lejos de una desescalada, el conflicto sigue entrando en fases de mayor intensidad tecnológica. La ausencia de avances diplomáticos y la continua modernización de los arsenales apuntan a una prolongación de la guerra, con un impacto creciente sobre la población civil y las infraestructuras críticas.
Mientras Rusia y Ucrania continúan intercambiando acusaciones y cifras de drones derribados, la guerra aérea se consolida como uno de los frentes más activos y determinantes del conflicto.