Sargeant era donante republicano, pero Venezuela lo ha convertido en problema para Trump

Donald Trump
Washington aumenta la presión sobre el empresario republicano Harry Sargeant III para que abandone sus inversiones en Venezuela, mientras las exportaciones de crudo del país caen un 25% y pierden atractivo para India.

Donald Trump vuelve a utilizar el petróleo como instrumento de poder. La Administración estadounidense ha elevado la presión sobre Harry Sargeant III, multimillonario petrolero de Florida y destacado donante republicano, para que se desprenda de sus intereses empresariales en Venezuela.

El Departamento del Tesoro congeló el viernes los activos de Bluewave Properties, una sociedad offshore vinculada a Sargeant, mientras concedía simultáneamente una licencia destinada a facilitar la liquidación de su participación. La medida, revelada por Bloomberg, afecta a un empresario que durante años funcionó como canal informal entre Washington y Caracas.

El movimiento coincide con otro dato inquietante para Venezuela: sus exportaciones petroleras se desplomaron hasta 856.000 barriles diarios en julio, el nivel más bajo en cinco meses.

Trump aprieta a uno de los suyos

Sargeant no es un empresario cualquiera dentro del universo republicano. Ex piloto de la Infantería de Marina, magnate petrolero y donante del partido, mantuvo durante años acceso tanto al entorno de Trump como a las máximas autoridades venezolanas.

Según Bloomberg, ese papel comenzó a convertirse en un problema para la Casa Blanca. Trump llegó a declarar públicamente en febrero que Sargeant no tenía autoridad para actuar en nombre de Estados Unidos sin autorización del Departamento de Estado.

El mensaje actual resulta todavía más contundente: Washington quiere que reduzca su exposición venezolana.

Una empresa bajo presión

La sociedad afectada es Bluewave Properties Ltd., con sede en las Islas Vírgenes Británicas. La compañía posee una participación minoritaria en North American Blue Energy Partners, conocida como NABEP.

No se trata de un activo irrelevante. NABEP es actualmente el segundo mayor productor privado de petróleo de Venezuela, únicamente por detrás de Chevron, según la información publicada por Bloomberg. Parte de ese crudo termina transformándose en asfalto utilizado en carreteras estadounidenses.

El Tesoro habría actuado por posibles vulneraciones de una orden ejecutiva de 2018 destinada a bloquear bienes vinculados al anterior Gobierno venezolano.

Congelar y permitir vender

La estrategia de Washington presenta una peculiaridad significativa. Por un lado, congela los activos relacionados con Bluewave. Por otro, concede una licencia que permitiría a Sargeant desprenderse de su inversión.

El objetivo parece ser impulsar una salida ordenada, no mantener indefinidamente bloqueado el capital.

Las fuentes consultadas por Bloomberg describen las medidas como sanciones, aunque Bluewave no aparecía públicamente en la lista de entidades sancionadas del Tesoro durante la mañana del sábado. Sargeant ha declinado realizar comentarios y el Departamento del Tesoro tampoco respondió a las consultas del medio.

El petróleo venezolano pierde compradores

La presión llega en un momento complicado para la industria venezolana. Las exportaciones de crudo descendieron un 25% durante julio, hasta unos 856.000 barriles diarios, según datos de transporte marítimo y Kpler recogidos por Reuters.

India desempeñó un papel fundamental en el retroceso. Sus compras de petróleo venezolano se redujeron aproximadamente a la mitad después de que la pausa en el conflicto con Irán liberara nuevamente suministros procedentes de Oriente Medio.

Estados Unidos e India continuaron siendo los mayores compradores durante julio, mientras China había dejado de importar barriles venezolanos.

El efecto Irán cambia el mercado

El movimiento demuestra hasta qué punto el petróleo venezolano depende del equilibrio geopolítico mundial. Cuando el conflicto con Irán restringió suministros del Golfo Pérsico, Caracas ganó atractivo para algunos compradores asiáticos.

Al relajarse temporalmente esa presión, los barriles de Oriente Medio recuperaron competitividad y Venezuela perdió parte de la demanda extraordinaria que había recibido.

El resultado es especialmente incómodo para una industria que necesita capital, infraestructuras y compradores estables. Washington, además, mantiene capacidad para decidir qué empresas estadounidenses pueden operar y bajo qué condiciones.

Chevron queda en otra liga

La ofensiva contra Sargeant también evidencia una diferencia importante entre inversores. Mientras Bluewave afronta medidas del Tesoro, Chevron continúa siendo el principal productor privado dentro del país.

Estados Unidos parece querer ordenar la participación empresarial bajo criterios propios de transparencia, autorización y control político. Un funcionario citado por Bloomberg describió la estrategia estadounidense para Venezuela en tres etapas: estabilización, recuperación y transición.

La inversión extranjera seguirá siendo necesaria, pero Washington quiere decidir quién entra, cómo lo hace y con qué respaldo institucional.

El mensaje que deja Trump

Sargeant ayudó durante años a mantener abiertos canales entre dos gobiernos enfrentados e incluso participó en gestiones relacionadas con la liberación de estadounidenses retenidos en Venezuela en 2025. Ahora esa influencia ya no parece ofrecer protección.

El giro contiene una advertencia para otros inversores. Tener conexiones políticas, experiencia local o acceso privilegiado no sustituye al respaldo oficial de Washington.

Trump está intentando redibujar el mapa petrolero venezolano al mismo tiempo que Caracas pierde compradores internacionales. Con las exportaciones cayendo un 25% en apenas un mes, cualquier cambio en el acceso al capital estadounidense puede pesar tanto como el precio del propio barril.