Trump se atribuye la victoria de Asfura y refuerza el eje con Honduras

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El presidente estadounidense presume en redes de haber “hecho ganar” a Nasry “Tito” Asfura y presenta la alianza con Tegucigalpa como un pilar de su agenda de seguridad y migración.

El presidente de Donald Trump ha vuelto a usar sus redes sociales como altavoz de política exterior. En un mensaje publicado tras una reunión en Mar-a-Lago, Trump asegura que su “fuerte respaldo” fue decisivo para la victoria del hondureño Nasry "Tito" Asfura y presume de una alianza cimentada en “valores America First”, cooperación contra los carteles, deportaciones de migrantes irregulares y nuevos planes de inversión y comercio. El encuentro consolida el giro de Honduras hacia una relación de máxima sintonía con Washington tras unas elecciones muy ajustadas y marcadas por la injerencia de la Casa Blanca.

Un mensaje pensado para la base interna

En su publicación, Trump describe a Asfura como “mi amigo, y el presidente de Honduras” y subraya que, “una vez” que le dio su “fuerte respaldo”, el hondureño ganó las elecciones. El texto, en clave claramente autocongratulatoria, encaja con la narrativa que el presidente cultiva ante su base: la idea de que su influencia personal resulta decisiva para inclinar procesos políticos en otros países.

El mensaje también insiste en que ambos comparten “valores America First” y en que existe una “estrecha colaboración” en seguridad, deportaciones y lucha contra los carteles. Con ello, Trump refuerza ante su electorado la imagen de un vecino dispuesto a alinearse con sus prioridades: frenar los flujos migratorios hacia Estados Unidos y apoyar la agenda de mano dura contra el crimen organizado.

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De alcalde cuestionado a presidente con el sello de Washington

Asfura, empresario de la construcción y antiguo alcalde de Tegucigalpa, asumió la presidencia hondureña el 27 de enero de 2026 tras unas elecciones generales extremadamente reñidas. Ganó con algo más del 40% de los votos, frente a un 39% del opositor Salvador Nasralla, en un recuento demorado varias semanas y rodeado de sospechas de irregularidades.

El respaldo de Trump fue uno de los factores diferenciales de la campaña. En los días previos a la votación, el presidente estadounidense amenazó con recortar la ayuda exterior si su “amigo Tito” no resultaba elegido, un gesto que varios observadores internacionales calificaron de injerencia directa en el proceso hondureño.

El nuevo mandatario llega además con un historial polémico: en 2020 la justicia hondureña abrió un caso por presunta malversación de fondos públicos y lavado de dinero, y su nombre apareció posteriormente en los Pandora Papers, aunque los tribunales terminaron archivando las acusaciones. Pese a ello, Asfura se ha mantenido durante años entre los políticos mejor valorados del país y hoy capitaliza ese capital político como líder del Partido Nacional de Honduras.

Seguridad, migración y carteles en el centro de la agenda

En su mensaje, Trump subraya que la alianza con Asfura se apoya en una “estrecha asociación en seguridad”. Menciona expresamente el trabajo conjunto contra carteles y traficantes de droga, así como la deportación de migrantes irregulares y miembros de pandillas desde territorio estadounidense.

La formulación encaja con la estrategia de Washington de externalizar el control migratorio hacia países de tránsito y origen, a cambio de respaldo político y promesas de inversión. Para Asfura, aceptar ese rol le permite presentarse como socio preferente de Estados Unidos y como garante de que Honduras no volverá a ser percibida como un Estado fallido incapaz de contener la violencia.

Inversión, comercio y la narrativa del “trabajo, trabajo y más trabajo”

Trump también destaca que la reunión abordó “inversión y comercio” entre ambos países. El guiño encaja con el plan de gobierno de Asfura, titulado “Juntos vamos a estar bien 2026-2030”, que promete generar “trabajo, trabajo y más trabajo” mediante el impulso a la manufactura, la modernización industrial y la creación de zonas especiales de inversión.

Para el presidente hondureño, atraer capital estadounidense —tanto público como privado— es clave para sostener su promesa de empleo masivo y para estabilizar una economía golpeada por la informalidad, la violencia y la emigración. Para Trump, a su vez, un socio alineado en Tegucigalpa puede reforzar cadenas de suministro regionales y reducir la dependencia de otros actores, especialmente China.

Una alianza “ilimitada” con foto en la Casa Blanca

Trump cierra su mensaje anticipando una próxima visita oficial de Asfura a la Casa Blanca, que podría escenificar el salto del dirigente hondureño de la política local a la primera división diplomática. Para la Casa Blanca, la foto servirá para vender en clave interna que la agenda America First no aísla a Estados Unidos, sino que atrae aliados dispuestos a adaptarse a sus prioridades.

La afirmación de que el potencial de la alianza es “ILIMITADO” debe leerse tanto en clave retórica como estratégica: marca el tono de una relación en la que la lealtad personal a Trump y la sintonía ideológica pesan tanto como los compromisos formales. De momento, el presidente estadounidense ya ha dejado claro que considera a Asfura uno de los ejemplos de cómo su respaldo puede “fabricar” victorias electorales en terceros países. Resta ver hasta dónde llega esa cooperación cuando entren en juego intereses divergentes en migración, derechos humanos o lucha anticorrupción.