Trump sufre un revés judicial mientras busca recomponer el frente comercial con Canadá
Donald Trump termina la semana entre un serio revés judicial, una negociación comercial decisiva y una victoria política en el Senado. Un tribunal federal de apelaciones ha frenado la construcción en superficie de su polémico salón de baile de la Casa Blanca, mientras Washington y Ottawa exploran un acuerdo que podría evitar aranceles del 50% sobre productos canadienses.
Wall Street, sin embargo, ha reaccionado en dirección contraria al ruido político. El Dow Jones cerró el viernes en 54.036,93 puntos, tras ganar un 0,28%, incluso después de conocerse que Estados Unidos destruyó 23.000 empleos en julio. Para los inversores, la debilidad económica reduce el riesgo de nuevas subidas de tipos.
Un tribunal frena el gran proyecto de Trump
La Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia ha determinado, por dos votos contra uno, que la Administración no puede continuar unilateralmente con la construcción en superficie del nuevo salón de baile de la Casa Blanca.
El proyecto contempla alrededor de 90.000 pies cuadrados y un coste estimado de 400 millones de dólares. Los jueces consideran necesaria la autorización del Congreso para una transformación de semejante alcance. Las obras subterráneas relacionadas con necesidades de seguridad nacional pueden continuar, pero la parte principal queda bloqueada. Trump ya ha anunciado que recurrirá ante el Tribunal Supremo.
El poder ejecutivo encuentra un límite
La disputa trasciende la arquitectura presidencial. En juego está hasta dónde puede llegar la Casa Blanca cuando modifica un complejo público de enorme relevancia histórica sin obtener previamente autorización legislativa.
El fallo refuerza el papel del Congreso como contrapeso institucional, precisamente cuando Trump intenta ampliar el margen de actuación de su segundo mandato. La sentencia no paraliza la agenda presidencial, pero introduce una barrera jurídica relevante: incluso un proyecto defendido desde el Ejecutivo puede quedar sometido al control presupuestario y patrimonial del Legislativo.
Canadá abre una puerta inesperada
Mientras Washington pelea en los tribunales, otro frente ofrece señales de distensión. Estados Unidos y Canadá están negociando un posible acuerdo para evitar la entrada en vigor, el 19 de agosto, de nuevos aranceles estadounidenses del 50% sobre una amplia gama de productos canadienses.
Entre las concesiones estudiadas por Ottawa aparecen la retirada de determinados aranceles de represalia sobre productos estadounidenses, cambios relacionados con las cuotas lácteas y facilitar el regreso de bebidas alcohólicas estadounidenses a establecimientos canadienses. Algunas decisiones dependen, no obstante, de los gobiernos provinciales.
Un comercio de cientos de miles de millones
La importancia económica del acuerdo resulta difícil de exagerar. Estados Unidos importó aproximadamente 382.000 millones de dólares en bienes canadienses durante 2025, mientras las nuevas medidas anunciadas por Washington afectarían inicialmente a cerca de 20.000 millones en importaciones.
Una desescalada reduciría presión sobre fabricantes, cadenas de suministro y consumidores de ambos países. Automoción, alimentación, bebidas y productos industriales están especialmente expuestos.
El contraste es significativo: mientras Trump utiliza los aranceles como herramienta de presión, la amenaza de su entrada en vigor está empujando precisamente a ambos gobiernos nuevamente hacia la mesa de negociación.
Cassidy entrega una victoria a Trump
En el Capitolio, el presidente ha recibido mejores noticias. El senador republicano Bill Cassidy anunció que apoyará la nominación de Todd Blanche como fiscal general, despejando uno de los principales obstáculos para su confirmación.
La candidatura había quedado bajo presión después de que las republicanas Lisa Murkowski y Susan Collins expresaran su oposición. El respaldo de Cassidy, considerado uno de los votos decisivos, deja ahora a Blanche muy cerca de dirigir definitivamente el Departamento de Justicia.
Trump pierde margen judicial con el salón de baile, pero lo recupera políticamente en el Senado.
EEUU destruye 23.000 empleos
La economía añade otra contradicción. Estados Unidos perdió 23.000 empleos en julio, cuando los analistas esperaban una creación cercana a los 80.000. Además, las cifras de mayo y junio fueron revisadas a la baja en 103.000 puestos adicionales.
La tasa de paro descendió, pese a todo, del 4,2% al 4,1%. El dato resulta menos favorable de lo que aparenta porque parte de la caída se explica por la salida de trabajadores de la población activa.
La Casa Blanca ha intentado relativizar la debilidad. El asesor económico Kevin Hassett sostiene que algunos descensos responden a factores temporales y destaca la resistencia de determinadas áreas del sector privado.
El Dow Jones celebra la mala noticia
Wall Street hizo una lectura muy distinta. El Dow Jones ganó 151,83 puntos, un 0,28%, hasta 54.036,93, mientras el S&P 500 avanzó un 0,62% hasta un nuevo máximo histórico y el Nasdaq saltó un 1,30%.
La explicación está en la Reserva Federal. Un mercado laboral más débil reduce la presión para elevar nuevamente los tipos de interés. Los inversores rebajaron sus apuestas sobre un endurecimiento monetario en septiembre y las rentabilidades de los bonos retrocedieron.
La paradoja resume el momento estadounidense: Trump encaja un revés judicial, el empleo decepciona y, aun así, el Dow Jones termina por encima de los 54.000 puntos. El mercado apuesta a que una economía algo más fría puede convertirse ahora en el mejor argumento para una Fed menos agresiva.