Un camión de catering habría sacado a Trump de una amenaza iraní
Donald Trump abandonó Turquía el pasado 8 de julio mediante una operación secreta que parece extraída de un thriller político. El presidente de Estados Unidos —no expresidente— subió públicamente al antiguo Air Force One, pero poco después fue trasladado discretamente en un vehículo de catering hasta un C-32A militar debido a una amenaza considerada creíble y relacionada con Irán.
La operación ha permanecido oculta durante más de un mes. Su revelación llega precisamente cuando Washington y Teherán vuelven a endurecer sus posiciones sobre el estrecho de Ormuz y Trump exige ahora compensaciones económicas a Irán por «50 años» de daños.
Un Air Force One utilizado como señuelo
La maniobra comenzó después de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara. Trump apareció ante las cámaras entrando en el conocido Boeing 747 presidencial, acompañado por parte de su delegación y los periodistas acreditados.
Pero el presidente no realizó allí el viaje hasta Reino Unido.
Una vez fuera de la vista pública, fue trasladado mediante un camión elevado de catering hasta un C-32A de la Fuerza Aérea, un avión basado en el Boeing 757 que también utiliza habitualmente el Gobierno estadounidense. El aparato voló hasta RAF Mildenhall, en Reino Unido.
El Air Force One continuó el viaje funcionando, en la práctica, como señuelo.
Periodistas dentro del engaño
La operación alcanzó un nivel excepcional de secretismo. Algunos periodistas e incluso miembros de la Casa Blanca creían que Trump permanecía en el avión presidencial.
Durante el vuelo, los reporteros recibieron instrucciones para mantener cerradas las persianas. Las dos aeronaves llegaron a Reino Unido con pocos minutos de diferencia y el dispositivo permitió preservar públicamente la apariencia de un desplazamiento convencional.
El motivo, según las informaciones publicadas ahora, fue una amenaza creíble contra la vida de Trump vinculada a Irán. La Casa Blanca ha defendido que utiliza todos los medios necesarios para proteger al presidente ante amenazas de este nivel.
La amenaza revela hasta dónde llega la crisis
La importancia del episodio supera la espectacularidad del camión de catering. Obligar a modificar secretamente la ruta del presidente estadounidense demuestra hasta qué punto la confrontación entre Washington y Teherán ha penetrado en los protocolos de seguridad de máximo nivel.
Trump había hablado públicamente de amenazas iraníes contra su vida. La operación de Turquía demuestra que, al menos en aquella ocasión, los servicios responsables de su protección consideraron el riesgo suficientemente serio como para ocultar incluso su avión real.
El enfrentamiento ya no se limita a sanciones, misiles o negociaciones energéticas. Ha alcanzado directamente la seguridad física del presidente estadounidense.
Trump responde con una factura de 50 años
La tensión aumenta además por la nueva batalla sobre las indemnizaciones. Trump ha anunciado que exigirá a Irán compensaciones por los daños ocasionados durante los últimos 50 años, después de que Teherán reclamara previamente reparaciones a Estados Unidos como condición dentro de las negociaciones.
El presidente estadounidense ha citado a militares estadounidenses fallecidos y a víctimas de la represión iraní. También mencionó a los 17 marineros muertos en el atentado contra el USS Cole en 2000, aunque aquel ataque se atribuye a Al Qaeda, no a Irán.
La inclusión de nuevas exigencias complica todavía más un acuerdo que ya avanzaba con enorme dificultad.
Ormuz ofrece la única señal positiva
En medio de la escalada aparece una ventana diplomática. Qatar asegura que las conversaciones entre Irán y Omán para establecer un nuevo mecanismo de navegación por el estrecho de Ormuz han alcanzado una fase avanzada y que ambas partes están mostrando señales positivas.
La propuesta contempla nuevas rutas marítimas gestionadas desde las aguas iraníes y omaníes. Sin embargo, Teherán insiste en que un acuerdo técnico no significa automáticamente abrir el estrecho: reclama además alivio de sanciones, compensaciones y cambios en la postura militar estadounidense.
Antes del conflicto, por Ormuz circulaba alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados mundialmente.
El petróleo paga cada desencuentro
Los mercados ya están trasladando esa incertidumbre al barril. El lunes, el WTI llegó a subir un 5,1%, hasta 82,13 dólares, mientras el Brent avanzó alrededor de un 5%, hasta 87,72 dólares.
La paradoja resulta evidente. Qatar habla de avances, Omán intenta cerrar un mecanismo marítimo y, simultáneamente, Trump e Irán incorporan nuevas exigencias económicas.
La operación secreta conocida ahora añade una dimensión todavía más delicada. Washington no estaba tomando únicamente precauciones diplomáticas frente a Teherán: llegó a ocultar físicamente a su presidente dentro de un aeropuerto para impedir que se conociera qué avión lo transportaba.
Ormuz puede volver a abrirse mediante un acuerdo. Reconstruir la confianza necesaria para evitar operaciones como la de Turquía será bastante más difícil.