Venezuela se hunde bajo los escombros y el mundo mira si la ayuda llega o se pierde
|
El tablero geopolítico global amaneció este lunes 29 de junio de 2026 con tres focos de atención dominantes que, leídos en conjunto, revelan con brutalidad toda la complejidad y toda la fragilidad del orden internacional post-Guerra Fría: la catástrofe humanitaria que asola Venezuela bajo el régimen criminal de los hermanos Rodríguez, herederos de la narcodictadura madurista; el acuerdo marco Israel-Líbano firmado el 26 de junio en Washington bajo los auspicios del secretario de Estado Marco Rubio —un acuerdo que excluye, de manera deliberada y significativa, a la organización terrorista Hizbulá—; y la anunciada dimisión del presidente serbio Aleksandar Vučić, precipitada por meses de protestas ciudadanas cuyo detonante fue el colapso de una marquesina en la estación de tren de Novi Sad, símbolo de la corrupción sistémica que devora los contratos públicos de infraestructura en la Europa no occidental. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Venezuela concentra la angustia más urgente. Los dos terremotos consecutivos del 24 de junio —de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, con apenas 39 segundos de diferencia— han dejado, según la última actualización oficial de un alto dirigente chavista, al menos 1.450 muertos y miles de heridos, desaparecidos y desplazados. El horror de las cifras sería ya suficiente para paralizar el corazón de cualquier observador; pero lo que convierte esta tragedia en algo cualitativamente distinto —y exige llamarla por su nombre— es la evidencia, documentada por expertos internacionales, de que el régimen depredador que gobernó Venezuela durante más de dos décadas construyó deliberadamente sobre el miedo, la mentira y el saqueo, ignorando las normas antisísmicas, desmantelando la capacidad del Estado para responder ante catástrofes, arruinando los hospitales y bloqueando ahora mismo la información y el acceso de los medios a las zonas afectadas. La naturaleza detonó el terremoto; la negligencia criminal chavista multiplicó las muertes. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
En Oriente Próximo, la firma del acuerdo marco Israel-Líbano en Washington el pasado viernes representa un paso real, aunque frágil, en la dirección correcta, y constituye uno de los éxitos diplomáticos que cabe atribuir al secretario Rubio y a la tenacidad del presidente Trump cuando escucha a quienes le rodean. El acuerdo, sin embargo, excluye a Hizbulá —que lo ha rechazado formalmente— y no resuelve la presencia militar israelí en el sur del Líbano, lo que garantiza que el proceso seguirá siendo convulso. En los Balcanes, la anunciada dimisión de Vučić abre un período de incertidumbre cuyas ramificaciones se extienden desde Bruselas hasta Moscú, pasando por Pekín. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
1. Venezuela: catástrofe sísmica, colapso del Estado y la herencia criminal del chavismo |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
HECHOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El doble terremoto del 24 de junio —los más devastadores registrados en Venezuela en más de un siglo— ha dejado, en el cuarto día de operaciones de rescate, al menos 1.450 víctimas mortales confirmadas, según datos de dirigentes oficialistas citados por CNN, con centenares de personas aún atrapadas bajo los escombros y más de 157 desaparecidas. Los estados de La Guaira y Caracas han sufrido el impacto más brutal: unas 250 edificaciones colapsaron total o parcialmente, el aeropuerto internacional de Maiquetía quedó dañado y cerrado durante días, y barrios enteros de Catia La Mar —construidos en los años del auge petrolero chavista sin respetar las normas sismorresistentes vigentes— fueron barridos como si fueran de cartón. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
La presidenta encargada Delcy Rodríguez decretó el estado de emergencia y declaró zona de desastre el estado de La Guaira. El Tesoro de EE.UU. aprobó una licencia general temporal que levanta las sanciones para operaciones humanitarias hasta el 23 de octubre, y Washington comprometió 150 millones de dólares en ayuda. Equipos de rescate de El Salvador, España, México, Colombia, Turquía, Alemania, Suiza y otros países se han desplegado sobre el terreno. Sin embargo, Diosdado Cabello —ministro del Interior— restringió el acceso a La Guaira a partir de las 20:00 horas, y un locutor fue amenazado con ser trasladado al SEBIN por transmitir en directo las labores de rescate. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
IMPLICACIONES |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Lo que ha ocurrido en Venezuela no puede ser comprendido únicamente como un desastre natural. Este analista viene sosteniendo desde hace años que las narcodictaduras tienen una dimensión de destrucción institucional que va mucho más allá del saqueo económico: destruyen también la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos ante las catástrofes o la violencia. Venezuela es hoy el ejemplo más elocuente y más doloroso de esa tesis. 27 años de dictadura, de incompetencia, fanatismo ideológico ciego y cerril, estulticia y desmantelamiento del estado para robar de cualquier institución, departamento o cuenta del estado. El latrocinio es tan bestial que sólo en PDVSA se calcula que el sqaqueo visible y conocido asciende a 25.000 millones de dólares. El castro-chavismo hoy gobernado por la ineptitud y la incapacidad demostradas del aparato represor (es lo único emn que destacan las narco-dictaduras además de robar a manos llenas) lejos de solo ser incapaces de gestionar la crisis, imponer orden (los saqueos son una plaga) rescatar a las víctimas y a los cadáveres para evitar epidemias de cólera y otras enfermedaes asociadas a este tipo de desastre natural, pone obstáculos, impide a los voluntarios y los equipos internacionales trabajar eficazmente y miente sobre las cifras de víctimas. La ONU que hay por lo menos 50.000 desaparecidos. Además, nadie está contando lo que ocurre en las villas-miseria que pueblan los cerros que rodean el Valle de Caracas, donde puede haber una verdadera hecatombe humanitaria y de la que apenas tenemos noticias. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Los expertos consultados por AP, CNN y The Associated Press son unánimes: décadas de corrupción en la adjudicación de contratos de construcción —documentadas por Transparencia Venezuela en 173 casos judiaciales abiertos por presunta corrupción activos en 30 países por importe superior a 72.000 millones de dólares— dejaron en pie edificios que nunca debieron haberse construido, o que jamás fueron reforzados conforme a la normativa antisísmica actualizada en 2001. El ingeniero David Cocke, expresidente del Instituto de Investigación en Ingeniería Sísmica de EE.UU., lo explica con la cruda precisión que solo pueden tener los técnicos cuando la política ha fracasado: los edificios colapsaron «como un acordeón, piso por piso», porque simplemente carecían de las conexiones de acero de refuerzo que las normas modernas exigen. Estudios publicados desde 2013 por la Universidad Central de Venezuela y por FUNVISIS alertaban de que el 80% de la población del país vivía en zonas de alta amenaza sísmica y que las recomendaciones de refuerzo estructural nunca se ejecutaron. El régimen lo sabía. Escogió no actuar. Sus dirigentes preferían saquear el erario con contratos de infraestructuras fantasma. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
La ayuda internacional masiva —que el régimen está administrando con opacidad y con sus mecanismos de control habituales— podría convertirse en el gran palanca de la transición política venezolana, si Washington tiene la inteligencia estratégica de condicionarla. El secretario del Tesoro de EE.UU. ha señalado ya que «una nueva Venezuela» deberá integrarse en el sistema del dólar: es una señal de que la puerta no está cerrada, pero que la clave la tiene el régimen Rodríguez, que debe elegir entreabrirla o seguir condenando a su pueblo. La evidencia de que María Corina Machado anuncia su regreso «muy pronto» a Venezuela para «acompañar a la población» apunta a que la oposición democrática percibe también este momento como una oportunidad histórica que no puede dejar pasar. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El riesgo mayor es que la emergencia se convierta en pretexto de atrincheramiento para el régimen: la restricción de acceso a las zonas de desastre, las amenazas a los periodistas y la gestión opaca de la ayuda exterior son señales inequívocas de que los hermanos Rodríguez quieren controlar el relato tanto como los cadáveres. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
2. Israel-Líbano: el acuerdo marco de Washington y la tregua que Hizbulá rechaza |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
HECHOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El 26 de junio de 2026, el secretario de Estado Marco Rubio presidió en el Departamento de Estado de Washington la firma de un acuerdo marco entre Israel y el Líbano —representados por sus respectivos embajadores en EE.UU., Yechiel Leiter y Nada Hamadeh— descrito por Rubio como «el comienzo del comienzo» de un proceso hacia «la paz y la seguridad duraderas». El acuerdo incluye la creación de «zonas piloto» en las que las Fuerzas Armadas Libanesas asumirán el control exclusivo del territorio, con exclusión de todos los actores no estatales; el establecimiento de un Grupo Tripartito de Coordinación Militar para el Líbano (MCG4L) facilitado por EE.UU.; la dotación de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria inmediata y de 30 millones adicionales para las Fuerzas Armadas Libanesas; y un proceso estructurado para el desmantelamiento del arsenal terrorista de Hizbulá. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Hizbulá no fue parte de las negociaciones. La organización terrorista rechazó formalmente el acuerdo a través de su diputado Hassan Fadlallah, quien calificó las negociaciones de «absurdas, humillantes e insultantes» y advirtió que el acuerdo llevaría a un «conflicto interno» en el Líbano. El primer ministro israelí Netanyahu lo acogió como «un golpe severo a Irán» y describió el proceso como la consolidación del principio de que Teherán «no tiene ningún papel en el sur del Líbano». Israel renovó sin embargo sus ataques sobre el sur del Líbano ya el domingo 28 de junio, mientras el Ejército libanés reportaba víctimas. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
IMPLICACIONES |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El acuerdo marco de Washington es un hito real, no un espejismo. Es la primera vez desde 1993 que Israel y el Líbano negocian directamente —aunque sea a través de sus embajadores en Washington— un documento con vocación de permanencia. Y es un éxito diplomático de Rubio que merece ser reconocido, especialmente porque se ha logrado con el trasfondo de la guerra de Irán aún no del todo liquidada y con un Hizbulá que sigue siendo el actor con capacidad de veto real sobre cualquier acuerdo en el terreno. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Ahí radica, precisamente, la fragilidad constitutiva del proceso: Hizbulá —organización terrorista que debe ser designada como tal sin ambigüedad ni eufemismo— no solo no ha aceptado el acuerdo, sino que ha dejado claro que seguirá actuando conforme a los dictados del triunvirato del CGRI que gobierna Irán desde la caída de Jamenei. La paradoja del descabezamiento que este analista viene describiendo y refinando desde el inicio de la era post-Jamenei cobra aquí toda su vigencia: el general Ahmed Vahidi, primus inter pares del triunvirato del CGRI, domina por la fuerza y el terror, pero carece de la autoridad institucional y religiosa que permitía a Jamenei imponer disciplina a sus proxies. Eso significa que Hizbulá puede actuar con una autonomía operativa mayor que en el pasado, y que ningún acuerdo en Washington garantiza su inacción sobre el terreno. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El texto del acuerdo establece que Hizbulá debe retirarse al norte del río Litani y desmantelar su infraestructura terrorista. Nadie en Washington, en Beirut ni en Tel Aviv ignora que eso no ocurrirá por voluntad propia. La pregunta relevante es si el Ejército libanés tiene capacidad y voluntad para implementar las zonas piloto y si EE.UU. está dispuesto a mantener la presión cuando —no si— se produzcan las violaciones. Trump le pidió a Netanyahu una «mano más suave» en el Líbano en la cumbre del G7; Netanyahu respondió manteniendo los ataques. Ese diálogo entre aliados incómodos es el corazón real de la negociación. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El acuerdo marco puede evolucionar en dos direcciones. En la primera, las zonas piloto funcionan como laboratorio de confianza, el Ejército libanés consolida su presencia en el sur y el proceso avanza hacia una normalización Israel-Líbano que el mundo árabe moderado —especialmente Arabia Saudí— contemplaría con satisfacción creciente. En la segunda, Hizbulá sabotea las zonas piloto, los ataques continúan, Netanyahu responde con contundencia y el proceso se fragmenta, en cuyo caso Irán habrá logrado exactamente lo que Leiter describió: un «descarrilamiento». Todo depende de si el triunvirato del CGRI decide que el coste de frustrar el acuerdo es superior al coste de tolerarlo. Dado el perfil de Vahidi —el más brutal y fanático de los tres, sin ningún incentivo para la moderación— el pesimismo está justificado. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
3. Serbia: dimisión de Vucic, responsabilidad política y el contraste europeo |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
HECHOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El presidente serbio Aleksandar Vučić anunció el sábado 27 de junio en un mitin ante sus seguidores en Belgrado que dimitirá «en unas pocas semanas» y se presentará como candidato a primer ministro en unas elecciones anticipadas cuya fecha no ha precisado. El anuncio se produce tras dieciocho meses de protestas masivas —las más sostenidas en Serbia desde el derrocamiento de Slobodan Milošević en el año 2000— cuyo detonante fue el colapso de la marquesina de la estación de tren de Novi Sad en noviembre de 2024, que costó la vida a 16 personas. La estructura que cedió había sido renovada por empresas chinas. Las protestas estudiantiles, que forzaron ya en enero de 2025 la dimisión del primer ministro Miloš Vučević —exalcalde de Novi Sad—, han crecido hasta convertirse en un movimiento cívico amplio que denuncia la corrupción sistémica en los contratos de infraestructura, la represión policial y los vínculos del régimen con el crimen organizado. Miles de serbios volvieron a manifestarse el domingo 28 de junio, en conmemoración histórica, sin dar por concluida la presión ciudadana. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
IMPLICACIONES |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
La dimisión de Vučić no es una rendición: es un repliegue táctico de un político que lleva trece años en el poder y que ha aprendido a sobrevivir a sus propias crisis transformándolas en oportunidades electorales. La intención declarada de presentarse a primer ministro confirma que no tiene vocación de retirada. Lo que cambia es el marco institucional: la batalla ya no se librará desde la presidencia, sino desde el gobierno, con acceso directo a la maquinaria del Estado y con la ventaja de seguir controlando el partido hegemónico, el SNS. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Pero más allá de la aritmética política serbia, este episodio ilumina una pregunta que este analista no puede dejar de formular mirando hacia España: ¿cuándo en democracia se convirtió la responsabilidad política en una reliquia del pasado? En Serbia, dieciséis muertos en el colapso de una marquesina —adjudicada con corrupción, construida sin las debidas garantías de calidad— bastaron para poner en pie a cientos de miles de ciudadanos durante año y medio, para forzar la renuncia de un primer ministro en enero de 2025 y del propio presidente en junio de 2026. En España, las riadas del otoño de 2024 en Valencia causaron centenares de muertos, el accidente ferroviario de Adamuz produjo víctimas mortales, y ningún cargo de relevancia dimitió. Ximo Puig, que durante años se negó a invertir en las infraestructuras hidráulicas que habrían mitigado la catástrofe valenciana, sigue muy presente en la vida pública. La diferencia entre Belgrado y Madrid no es de latitud: es de exigencia cívica y de vergüenza política. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El contraste con España es tan revelador como vergonzoso en sentido inverso: aquí, tras las riadas mortales del otoño de 2024 en Valencia y tras el accidente ferroviario de Adamuz, nadie ha dimitido. En Serbia, dieciséis muertos en el colapso de una marquesina bastaron para poner a todo el país en pie y forzar la renuncia del presidente. En España, centenares de muertos en la dana valenciana produjeron reuniones, comisiones y acusaciones cruzadas entre administraciones, pero ni un solo cargo relevante asumió su responsabilidad. La diferencia no es geográfica. Es de cultura cívica y de exigencia democrática. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Para la Unión Europea, la dimisión de Vučić abre una oportunidad y un riesgo simultáneos. La oportunidad: acelerar el proceso de adhesión de Serbia, arrancándola de la órbita rusa y china. El riesgo: que unas elecciones anticipadas, sin garantías suficientes de un proceso limpio, reproduzcan exactamente el mismo sistema en manos de los mismos actores. Bruselas ha exigido con razón el alineamiento de la política exterior serbia con la de la UE —incluyendo sanciones a Rusia por la agresión contra Ucrania— pero la dependencia energética de Belgrado respecto a Moscú y el sentimiento paneslavo profundamente arraigado hacen de ese condicional un desafío de envergadura. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
PERSPECTIVAS Y ESCENARIOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Si Vučić repite en elecciones anticipadas —escenario probable dado su control del aparato del partido y de los medios—, Serbia seguirá siendo un aliado de Rusia y un vecino incómodo para la OTAN y un obstáculo en el flanco balcánico de la seguridad europea. Si la oposición logra articular una alternativa creíble, se abre la posibilidad de un viraje euroatlántico real. La OTAN contempla una Serbia neutral inclinada hacia Moscú como un flanco inestable en una región rodeada de Estados miembros de la Alianza. Desde el punto de vista de la ruta migratoria de los Balcanes Occidentales, cualquier desestabilización en Belgrado tiene consecuencias directas para los países de primera línea de recepción, incluida España. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
III. RACK DE MEDIOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Panorama editorial internacional en las últimas 24 horas: |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
IV. SEMÁFORO DE RIESGOS GEOPOLÍTICOS |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
🔴 CRÍTICO — Riesgo inmediato con potencial de escalada o crisis humanitaria grave. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
🟡 ELEVADO — Tensión significativa; vigilancia activa requerida. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
🟢 VIGILANCIA — Proceso en curso con incógnitas determinantes para su evolución. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
V. COMENTARIO EDITORIAL |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Tres instantáneas de un mundo sin red. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El mundo de este último lunes de junio de 2026 nos ofrece tres imágenes que, colocadas una al lado de la otra, resumen con una claridad brutal todo lo que puede ir mal cuando el poder político claudica ante la corrupción, el fanatismo o el mero instinto de supervivencia del autócrata. Venezuela sangra bajo los escombros de lo que el chavismo construyó —o mejor dicho, de lo que no construyó, porque los contratos de infraestructura eran el botín, no el objetivo—. El Líbano contempla un papel firmado en Washington que Hizbulá, fiel a su naturaleza de organización terrorista al servicio de Irán, ha rechazado con el desprecio que reserva a la soberanía del Estado libanés. Y Serbia ve cómo su hombre fuerte —que también construyó sobre la opacidad y los contratos oscuros— hace una pirueta táctica para no caer del todo, mientras la calle no le perdona ni un milímetro. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Venezuela primero. La catástrofe sísmica del 24 de junio habría sido devastadora en cualquier país bien gobernado. En Venezuela, bajo el régimen de los siniestros hermanos Rodríguez, ha sido un genocidio por negligencia acumulada. Más de 1.450 muertos en cuatro días no son solo el resultado de dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5: son el resultado de décadas de contratos de construcción saqueados, de normativas antisísmicas que se actualizaron en 2001 y que nadie hizo cumplir, de hospitales desfinanciados, de protección civil desmontada, de un Estado que fue vaciado sistemáticamente hasta quedar reducido a una fachada institucional al servicio del narcoterrorismo. Transparencia Venezuela documenta 173 casos de presunta corrupción en 30 países por más de 72.000 millones de dólares: ese es el precio real de cada edificio que cayó «como un acordeón» sobre sus habitantes. La restricción del acceso a La Guaira por parte de Cabello y las amenazas a periodistas que transmitían en directo las labores de rescate no son anomalías: son el régimen funcionando exactamente como fue diseñado para funcionar, es decir, para controlar la información y la narrativa aunque el coste sea dejar morir a los que aún respiran bajo los escombros. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
La ayuda internacional ha llegado de forma rápida y generosa: 150 millones de dólares de los EEUU, equipos de rescate de élite venidos de los países más avanzados en esta materia, levantamiento temporal de sanciones. Es lo correcto. Es también un examen para el régimen. Washington debe insistir en que el acceso humanitario sea libre e irrestricto, que las organizaciones independientes puedan operar sin interferencia del SEBIN, y que la ayuda no se convierta en el instrumento de perpetuación del régimen que tanto ha costado desenraizar. La captura de Maduro fue el primer acto de la transición; el terremoto puede ser el segundo —o puede ser el pretexto del atrincheramiento definitivo. Todo depende de si Washington entiende que la solidaridad con el pueblo venezolano y la presión sobre el régimen no son opciones excluyentes, sino complementarias e inseparables. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El acuerdo marco Israel-Líbano es una buena noticia en un paisaje desolador, y este analista lo dice sin reservas. Rubio ha hecho un trabajo diplomático serio, tenaz y eficaz: cinco rondas de conversaciones, paciencia ante las provocaciones de Hizbulá, creatividad en el diseño de las zonas piloto y firmeza en el rechazo de la tutela iraní. El texto establece con claridad que Irán y Hizbulá están fuera del proceso de paz libanés. Netanyahu lo ha descrito como «un golpe severo a Irán», y tiene razón en sentido simbólico: por primera vez desde la fundación del Estado de Israel, Líbano e Israel negocian directamente un marco de paz con mediación americana, sin que Teherán pueda presentarse como árbitro. Eso es importante. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Pero la advertencia que este analista formula es igualmente importante: un acuerdo que excluye al actor con capacidad de veto sobre el terreno no es un acuerdo completo. Hizbulá —recordemos que es una organización terrorista con entre 100.000 y 150.000 proyectiles apuntando a Israel— no solo ha rechazado el texto, sino que ha advertido que cualquier intento de implementarlo generará «conflicto interno» en el Líbano. Lo que el triunvirato del CGRI, con Vahidi a la cabeza, decide hacer en las próximas semanas determinará si el acuerdo marco es el inicio de algo transformador o un documento más en el archivo de las oportunidades perdidas del Levante. La paradoja del descabezamiento —un halcón dominante que no puede garantizar el cumplimiento porque carece de la autoridad generalmente aceptada por todos los sectores del régimen que tenía el eliminado Ali Jamenei— se aplica aquí con toda su vigencia: Vahidi puede querer sabotear el acuerdo, puede ordenarlo, pero ya no puede garantizar que la ejecución sea ordenada. Eso hace el proceso más peligroso, no más seguro. |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Y Serbia. El caso serbio es, en cierto modo, el más instructivo de los tres precisamente porque es el que tiene una lección más directa para las democracias europeas que se contemplen con honestidad ante el espejo. Dieciséis muertos en el colapso de una marquesina —adjudicada con corrupción, construida sin cumplir las normas, renovada por empresas chinas con contratos oscuros— bastaron para mantener a medio país en la calle durante dieciocho meses hasta forzar la dimisión del presidente. Compárese con el número de muertos en las riadas de Valencia de 2024. Compárese con la impunidad perfecta con la que los responsables de esa catástrofe han seguido ejerciendo sus cargos o disfrutando de sus prebendas. La diferencia no es de sistema político: Serbia es una democracia imperfecta, pero sus ciudadanos tienen una cultura de exigencia que aquí parece haber amainado hasta casi desaparecer. ¿Cuántos muertos se necesitan en España para que alguien dimita? |
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Tres instantáneas. Un mundo bordeando varios abismos todos de diferente naturaleza, pero igualmente mortíferos. Una comunidad internacional sin arquitectura de seguridad robusta, sin garantías de que la corrupción tenga consecuencias y sin certeza de que los acuerdos firmados se conviertan en paz real. Pero también un mundo donde la sociedad civil de Belgrado demostró que la calle puede doblegar al autócrata, donde Rubio demostró que la diplomacia paciente produce resultados, y donde la ayuda internacional a Venezuela —si se usa con inteligencia estratégica y se impide que los cleptócratas castro-chavistas la roben— puede convertirse en el motor de una transición que el pueblo venezolano lleva demasiado tiempo esperando. |