Iberdrola supera los 20 euros por acción y consolida su liderazgo europeo

En esta ilustración REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración · Reuters

Iberdrola ha vuelto a marcar un hito en el parqué. La eléctrica ha cerrado la sesión de este miércoles por encima de los 20 euros por acción por primera vez en su historia, en máximos absolutos, y ha elevado su valor en Bolsa por encima de los 130.000 millones de euros. Con esta cota, el grupo se afianza como primera utility de Europa por capitalización y entre las dos mayores del mundo, en un año especialmente simbólico: celebra su 125 aniversario desde su fundación en Bilbao en 1901.

Máximos históricos en un año simbólico

El arranque de 2026 ha confirmado la inercia claramente alcista con la que Iberdrola cerró el pasado ejercicio. El cruce de la barrera psicológica de los 20 euros refuerza la percepción de la compañía como valor refugio dentro del sector energético y como uno de los grandes protagonistas del Ibex en términos de peso y liquidez.

El mercado lee el movimiento no como un mero gesto técnico, sino como la confirmación de un ciclo de crecimiento prolongado, apoyado en tres factores: la calidad del negocio regulado, la visibilidad de los flujos de caja y un posicionamiento estratégico muy definido en redes eléctricas y renovables. En un contexto de elevada volatilidad regulatoria y geopolítica para el sector, la lectura es clara: Iberdrola se percibe como uno de los pocos actores con tamaño, diversificación y credibilidad suficiente para ejecutar planes de inversión masivos sin deteriorar su perfil financiero.

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Un plan inversor de 58.000 millones como catalizador

Los bancos de inversión han respaldado esta escalada de la cotización con revisiones al alza de sus valoraciones. En sus informes, las principales firmas destacan como palanca central la hoja de ruta 2025-2028, que contempla inversiones por 58.000 millones de euros.

De esta cifra, alrededor del 65% se destinará al desarrollo de redes en Reino Unido y Estados Unidos, dos mercados considerados estratégicos por su marco regulatorio y sus necesidades de modernización de infraestructuras. El resto se orientará a reforzar la cartera de renovables, con especial foco en eólica marina y proyectos vinculados a la electrificación de la demanda.

Para los analistas, este programa no solo asegura crecimiento orgánico durante los próximos años, sino que permite a Iberdrola consolidar su papel como operador de infraestructuras críticas en las principales economías desarrolladas, en un momento en el que redes, almacenamiento y generación limpia son clave para la transición energética.

Más activos regulados y Ebitda por encima de 20.000 millones

El consenso de mercado subraya que el plan 2025-2028 permitirá elevar en torno a un 40% la base de activos regulados, hasta alcanzar los 70.000 millones de euros en 2028. Este aumento de la regulated asset base (RAB) es uno de los argumentos más citados para justificar la escalada de la acción, al proporcionar mayor estabilidad y visibilidad de ingresos a largo plazo.

En paralelo, las previsiones apuntan a que el Ebitda del grupo supere los 20.000 millones de euros en 2028, frente a los niveles actuales. Esa cifra, de cumplirse, consolidaría a Iberdrola en la liga global de grandes infraestructuras energéticas, con un perfil de generación de caja que le permitiría seguir financiando crecimiento y retribución al accionista sin tensar en exceso su balance.

En plena volatilidad del sector —marcado por cambios regulatorios, debates sobre beneficios caídos del cielo y presión política sobre las tarifas—, el mercado interpreta estos objetivos como un ancla de confianza: la compañía ofrece un relato de crecimiento cuantificado, con geografías prioritarias definidas y un peso creciente de negocios regulados frente a actividades más expuestas al ciclo.

Resultados de febrero: próxima prueba de fuego

La próxima cita clave será la presentación de resultados a finales de febrero, que el mercado seguirá con especial atención. Los analistas esperan que Iberdrola confirme la dinámica de crecimiento adelantada en su plan estratégico y que ofrezca más detalles sobre la ejecución de los grandes proyectos en marcha, tanto en redes como en renovables.

En su 125 aniversario, Iberdrola llega a la cita con un mensaje claro: tamaño global, plan de inversión récord y foco en activos regulados. La reacción de la Bolsa avala, por ahora, esa narrativa.