El IBEX 35 cae un 0,27% tras siete meses de racha alcista
La semana arranca con frenazo en la Bolsa española. Tras subir un 3,3% en enero y encadenar siete meses consecutivos al alza, el IBEX 35 abrió este lunes con un recorte que corta en seco la inercia de las últimas semanas. La caída no es, de momento, dramática —un 0,27%, hasta los 17.833 puntos, a las 08:02 GMT—, pero llega acompañada de algo que preocupa más a los gestores: una “marea roja” en los metales y en buena parte de las materias primas que ha sacudido los mercados globales. La elección de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, la subida de márgenes en los futuros de metales y las dudas súbitas sobre la fiebre de la IA han encendido las señales de riesgo justo antes de una semana cargada de resultados, bancos centrales y datos macro decisivos.
Un arranque de semana en rojo tras siete meses de subidas
La fotografía de la apertura muestra un mercado que se toma un respiro tras una racha poco habitual. El IBEX venía de sumar siete meses seguidos de avances y de firmar en enero una revalorización del 3,3%, encaramándose a la zona de 17.800–17.900 puntos, niveles que no se veían desde antes de la pandemia. Ese contexto de euforia contenida hacía especialmente vulnerable al índice a cualquier sobresalto externo.
La corrección de este lunes se traduce, de momento, en un ajuste limitado: -0,27%, 47,8 puntos menos, hasta los 17.833,10 puntos. El contraste llega por el lado europeo, donde el FTSE Eurofirst 300 cedía un 0,70%, evidenciando un tono algo más negativo en el conjunto del Viejo Continente. La consecuencia es clara: España sigue comportándose mejor que la media, pero el margen para seguir ignorando las turbulencias internacionales se estrecha.
Los movimientos internos del índice también reflejan la clásica rotación defensiva: bancos en rojo, valores regulados y de corte defensivo sosteniendo al selectivo. Una pauta que suele anticipar sesiones volátiles cuando, además, el calendario de la semana está cargado de citas que pueden cambiar el tono del mercado en cuestión de horas.
La ‘marea roja’ de los metales que sacude a las bolsas
El verdadero epicentro del temblor no está en Madrid, sino en los mercados de materias primas. Oro, plata, petróleo y metales industriales amanecían con caídas abruptas, después de una carrera alcista que había dejado claros síntomas de sobrecalentamiento, especialmente en el oro. El metal precioso ha avanzado cerca de un 100% en 2025 y, a falta de dos sesiones para cerrar enero, acumulaba un repunte mensual del 25%. Un comportamiento difícilmente sostenible.
La jornada de hoy se interpreta en parte como un "ajuste técnico" tras esa sobrecompra, pero el desplome tiene demasiados detonantes simultáneos como para reducirlo a una simple recogida de beneficios. La elección de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed ha sido la chispa que ha desatado ventas masivas de activos de riesgo y, por extensión, de buena parte de las materias primas.
A ello se suma la decisión de CME Group de elevar los márgenes de sus futuros sobre metales, encareciendo las posiciones apalancadas y forzando cierres acelerados. Lo más grave es que el ajuste en los metales está actuando como catalizador de ventas en otros segmentos —bolsas incluidas—, en un mercado donde la complacencia empezaba a ser la norma.
Kevin Warsh, la Fed y el giro en las expectativas de tipos
El nombramiento de Kevin Warsh como futuro presidente de la Reserva Federal ha cambiado, en cuestión de horas, el relato dominante sobre la política monetaria estadounidense. Warsh es percibido por el mercado como un “halcón”: un perfil más duro con la inflación y menos proclive a recortes agresivos de tipos. En un contexto en el que muchos inversores descontaban ya dos o tres bajadas de tipos rápidas en 2026, el giro de guion ha sido inmediato.
Los futuros sobre fondos federales han reducido de forma drástica las probabilidades de recortes tempranos, y eso ha tenido un efecto cadena sobre todos los activos sensibles a los tipos de interés: desde los bonos de larga duración hasta el oro y la renta variable de alto crecimiento. Este hecho revela hasta qué punto el mercado se había fiado de un escenario benigno que no estaba plenamente asegurado por los datos.
La consecuencia es clara: con un presidente de la Fed más duro de lo esperado, los activos que habían corrido más —oro, tecnológicas, small caps— son también los que sufren la corrección más violenta. Y los índices como el IBEX, muy expuestos a sectores cíclicos y financieros, no pueden permanecer al margen.
El efecto arrastre sobre el IBEX: bancos a la baja, utilities al alza
En el parqué español, la sacudida se deja notar sobre todo en la banca. Banco Santander caía un 1,13%, BBVA retrocedía un 0,79%, Caixabank cedía un 0,31%, Sabadell un 1,09%, Bankinter un 0,87% y Unicaja Banco un 1,11%. Un rojo casi uniforme en un sector que había sido uno de los grandes motores del rally de los últimos meses gracias a los tipos altos.
El diagnóstico es inequívoco: cualquier señal de que la bajada de tipos será menos intensa o más tardía de lo previsto presiona a los bancos por dos vías. Por un lado, reduce las expectativas de nuevas plusvalías en cartera de bonos. Por otro, alimenta el miedo a un enfriamiento del crédito si el entorno se vuelve más volátil y las empresas postergan decisiones de inversión.
En el lado opuesto, los grandes valores defensivos aportan algo de calma. Telefonica subía un 0,53%, Inditex avanzaba un 0,73%, Iberdrola sumaba un 0,48% y Cellnex ganaba un 0,92%. El contraste con la petrolera Repsol, que se dejaba un 2,33%, ilustra bien el giro de las materias primas y el impacto directo sobre los valores energéticos.
Tecnología bajo sospecha por las dudas sobre la fiebre de la IA
La corrección no se limita al mundo físico de los metales. La tecnología, que venía liderando alzas históricas al calor de la inteligencia artificial generativa, también sufre un ajuste de expectativas. El analista de IG Sergio Ávila resume así el arranque de la sesión: “tras la sacudida en metales preciosos, que ha forzado ventas en cadena en otros activos, el sector tecnológico sufre por las dudas sobre la fiebre de la IA”.
El mercado digiere, además, informaciones de que Nvidia habría congelado un mega plan de inversión en OpenAI. En un segmento donde las valoraciones ya descontaban crecimientos casi perfectos, cualquier señal de pausa en la inversión actúa como gatillo para la toma de beneficios. Lo que hasta hace dos semanas se percibía como una apuesta segura vuelve a leerse como un riesgo concentrado.
El contraste con la fortaleza de los últimos trimestres resulta demoledor: muchas grandes tecnológicas acumulan subidas de entre el 40% y el 80% en los últimos doce meses, y el mercado empieza a cuestionarse si los beneficios futuros podrán justificar esos múltiplos en un entorno monetario más duro y con menos liquidez sobrante.
Calendario empresarial: la prueba de fuego de los resultados
La semana no solo está marcada por los bancos centrales y los datos macro. La temporada de resultados entra en uno de sus tramos más intensos tanto en Europa como en Estados Unidos. Este lunes rinden cuentas Walt Disney; el martes será el turno de Publicis y AMD; el miércoles llegarán los números de Santander, Infineon, Crédit Agricole, UBS Group, Alphabet y Qualcomm.
El jueves la atención se desplazará hacia BBVA, Shell, ArcelorMittal, BNP Paribas, ConocoPhillips y Amazon, mientras que el viernes cerrarán el bloque Banco Sabadell y Société Générale. En conjunto, representan más de un 20% de la capitalización del EuroStoxx y del S&P 500, lo que convierte esta semana en una prueba de fuego para el relato de beneficios.
Si los resultados confirman que las empresas están resistiendo mejor de lo esperado al entorno de tipos altos, la corrección de estas horas podría quedar como un susto pasajero. Si, por el contrario, afloran profit warnings, recortes de inversión o guías conservadoras, el ajuste en las valoraciones podría intensificarse en febrero.
Bancos centrales y macro: una semana que puede cambiar el tono del mercado
A la presión de los mercados y de los resultados se suma un calendario macro que no da tregua. Este lunes se publican los PMI manufactureros de Europa y Estados Unidos, un termómetro adelantado del ciclo industrial que los inversores miran con lupa tras varios meses en zona de contracción. El miércoles llegará el turno del IPC de la eurozona, clave para calibrar el margen del Banco Central Europeo para relajar su política en los próximos trimestres.
El jueves se celebran las reuniones del BCE y del Banco de Inglaterra, donde, más que las decisiones sobre tipos —que se dan por continuistas—, importará el lenguaje de los comunicados y la actualización de sus previsiones. El viernes, el informe de empleo de enero de Estados Unidos cerrará la semana con el dato que más influencia ejerce sobre la Fed.
Este cúmulo de referencias llega en un momento en el que los mercados habían empezado a descontar un "aterrizaje suave" casi sin fricciones. El choque de realidad de los metales y el giro en la Fed obligan ahora a reconsiderar ese guion. Y el margen de error se reduce cuando los índices, como el IBEX, cotizan cerca de máximos de varios años.