El Ibex 35 cede un 1,1% por Trump e Irán
La euforia le ha durado muy poco al mercado español. Tras marcar máximos históricos, el **Ibex 35 corrigió este miércoles un 1,1% hasta los 17.607 puntos, en una sesión dominada por las nuevas amenazas de Donald Trump a Irán, el mal tono del sector del lujo tras las cifras de LVMH y la espera tensa a la decisión de tipos de la Reserva Federal de EEUU. El golpe fue especialmente duro para la banca, con descensos de hasta el 3% que borraron de un plumazo parte del rally de las últimas semanas. En contraste, Wall Street volvió a marcar distancia: el S&P 500 superó por primera vez los 7.000 puntos, apoyado en las grandes tecnológicas. La consecuencia es clara: Europa vuelve a quedar encajada entre la geopolítica, la debilidad de sus sectores clave y la dependencia del banco central estadounidense.
Un récord efímero para el Ibex 35
El movimiento de este miércoles confirma que el último máximo del Ibex 35 ha sido, por ahora, un techo frágil. El índice español cedió un 1,1%, hasta los 17.607 puntos, borrando buena parte de la subida acumulada en la sesión anterior y poniendo en duda la solidez del tramo alcista iniciado a comienzos de año. El indicador general de la Bolsa de Madrid (IBC) registró una caída similar, del 1,10%, lo que evidencia un movimiento de venta amplio, no concentrado en uno o dos valores.
El contexto europeo no ayudó. El Dax alemán perdió un 0,2%, el CAC 40 francés retrocedió un 0,9% y el EuroStoxx 50 corrigió un 0,87%, confirmando una sesión de clara aversión al riesgo en el Viejo Continente. Sin embargo, el castigo fue más intenso en el mercado español por su exposición a la banca y a sectores cíclicos sensibles a la geopolítica.
Este hecho revela una fragilidad conocida: el Ibex 35 sigue muy dependiente de bancos, constructoras y energéticas, sectores muy sensibles a shocks de confianza y repuntes de volatilidad global. Cada vez que el foco se desplaza hacia la geopolítica o los bancos centrales, la bolsa española se sitúa entre las más castigadas del entorno europeo.
Trump reabre el frente geopolítico con Irán
El detonante inmediato de la corrección estuvo al otro lado del Atlántico. Donald Trump endureció su discurso sobre Irán con un mensaje claro: o Teherán acepta un nuevo acuerdo nuclear con Estados Unidos o se enfrentará a acciones militares todavía más severas que las ordenadas el pasado mes de junio. El expresidente, muy activo en su red Truth Social, presumió además del despliegue en la región de una flota encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, lista —en sus palabras— para actuar con rapidez y contundencia.
En los mercados europeos, la lectura fue inmediata. Las amenazas de ataque reactivan el temor a un repunte del precio del petróleo, a nuevas disrupciones en rutas estratégicas y, en última instancia, a un entorno de mayor prima de riesgo geopolítico para los activos de riesgo. La experiencia de episodios anteriores, desde Oriente Medio hasta Ucrania, ha demostrado que los inversores europeos reaccionan con mucha más sensibilidad a este tipo de shocks que los estadounidenses.
Lo más grave, desde la óptica del mercado, no es solo el contenido de las declaraciones, sino su efecto acumulativo sobre un entorno ya cargado de incertidumbre: guerra en Ucrania enquistada, tensión en el mar Rojo, dudas sobre el ciclo de tipos y un calendario electoral global muy denso. El resultado es un cóctel que invita a reducir posiciones en renta variable europea cada vez que se eleva el volumen de la retórica bélica.
El lujo europeo se atasca y contamina al mercado
Junto a la geopolítica, el otro gran factor de presión vino del sector del lujo. Las cifras de LVMH, referencia indiscutible del segmento, decepcionaron a un mercado que había descontado una recuperación más rápida del consumo de alto nivel. El diagnóstico de varias casas de análisis fue coincidente: la vuelta al crecimiento será más lenta de lo previsto.
La analista de JP Morgan Chiara Battistini lo resumió con contundencia al advertir que “el camino de vuelta al crecimiento, tanto para el sector como para LVMH, seguirá siendo irregular en los próximos trimestres”. Esta evaluación enfrió las expectativas de un rebote inmediato apoyado en la reapertura progresiva de algunos mercados asiáticos y en la resiliencia del consumidor ‘premium’ estadounidense.
El contraste con las valoraciones exigentes del sector resulta demoledor. Tras varios años de fuerte revalorización, el lujo europeo cotiza con primas significativas frente al resto del mercado. Cualquier señal de desaceleración en ventas o márgenes se traduce en correcciones rápidas que arrastran a los índices en los que estos grupos tienen un peso relevante, como el CAC 40 o el propio EuroStoxx 50.
Este hecho revela un problema de fondo: Europa se ha apoyado en campeones del lujo y de la industria exportadora para sostener sus índices, mientras se quedaba rezagada en tecnología. Cuando el lujo se atasca y la geopolítica erosiona la confianza, el impacto en los índices es inmediato.
Los bancos, epicentro del castigo en el Ibex 35
Si hubo un sector claramente señalado en la sesión, fue la banca. Banco Sabadell encabezó las caídas del Ibex 35 con un descenso del 3%, seguido muy de cerca por BBVA, que se dejó un 2,8%, y Bankinter, con un 2,6%. CaixaBank y Unicaja retrocedieron alrededor de un 2%, mientras que Santander perdió en torno al 1,7%. En conjunto, el sector financiero español protagonizó un ajuste severo que explica buena parte del retroceso del índice.
El golpe no fue solo local. En Alemania, Deutsche Bank llegó a caer hasta un 3,9% después de que las autoridades registraran sus oficinas en el marco de una investigación por blanqueo de capitales. Aunque se trata de un caso particular, el mensaje que reciben los inversores es claro: el sector sigue expuesto a riesgos regulatorios, reputacionales y de cumplimiento que pueden aflorar en cualquier momento.
Este episodio se suma a otras preocupaciones estructurales: márgenes presionados si la bajada de tipos avanza más rápido de lo previsto, competencia creciente en crédito y pagos, y un entorno macro en el que el crecimiento del PIB en la zona euro es débil y desigual. La consecuencia es clara: cada vez que aumenta la incertidumbre, la banca vuelve a situarse en la diana de las ventas.
Valores refugio y ganadores discretos en el selectivo
No todo fueron caídas en el Ibex 35. Entre los valores capaces de nadar contracorriente destacó Cellnex, que se anotó una subida del 1,8%, confirmando su papel de activo defensivo en momentos de volatilidad. El operador de infraestructuras de telecomunicaciones se beneficia de ingresos recurrentes, contratos de muy largo plazo y una sensibilidad menor a los ciclos económicos, lo que lo convierte en un refugio relativo cuando los inversores reducen exposición a riesgo.
También brillaron Meliá Hotels, con un avance del 1,6%, ArcelorMittal (+1,17%) y Telefónica, que sumó en torno al 1%. En estos casos, el mercado apostó por historias específicas: recuperación sostenida del turismo, expectativa de mejora en márgenes industriales o avance en planes de desinversión y reducción de deuda.
En el lado de los descensos más allá de la banca, ACS registró una caída del 2,6%, mientras Aena retrocedió un 1,7%, reflejando la cautela sobre empresas muy ligadas al ciclo económico y a la inversión pública. El diagnóstico es inequívoco: en un contexto de ruido geopolítico y dudas sobre el crecimiento, el capital se mueve hacia modelos de negocio con visibilidad de ingresos y menor exposición a titulares políticos.
Wall Street ignora el ruido y mira a la Fed
Mientras Europa corregía, el tono en Wall Street era muy distinto. Al cierre de la sesión europea, los principales índices estadounidenses se movían en terreno positivo, con el S&P 500 superando por primera vez los 7.000 puntos. El impulso vino, una vez más, de las grandes tecnológicas, que los inversores siguen utilizando como vía principal de exposición al crecimiento global.
La sesión estaba marcada por una doble cita: la próxima decisión de tipos de la Reserva Federal y la presentación de resultados de tres miembros de los llamados “Siete Magníficos”: Netflix, Meta y Microsoft. El mercado descuenta una Fed prudente, con un mensaje centrado en mantener la inflación bajo control sin estrangular el crecimiento, y confía en que los gigantes tecnológicos vuelvan a sorprender al alza en beneficios y guías.
El contraste con Europa resulta evidente. Mientras las bolsas del continente se ven condicionadas por la geopolítica y la debilidad de sectores como banca y lujo, Estados Unidos se apoya en un núcleo duro de compañías tecnológicas con gran capacidad de generación de caja y liderazgo global. La consecuencia es una brecha creciente en comportamiento bursátil que se prolonga ya desde hace más de una década.