El Ibex 35 pierde 90 puntos y cede el 0,5%
La escalada en Irán eleva el petróleo y enfría el riesgo en la Bolsa española.
El Ibex 35 se deja un 0,49% y cae a 18.290,8 puntos a media sesión. El Brent repunta cerca de un 3% y vuelve a rondar los 96 dólares. La banca vuelve a pesar y arrastra al índice en una jornada de sesgo defensivo. Indra se desmarca con una subida próxima al 4%, mientras Grifols vuelve a sufrir. El mercado, además, se prepara para un PCE en EE UU que puede reescribir el guion de tipos.
Apertura al alza y giro con el petróleo
La sesión arrancó con un tono relativamente constructivo, pero el movimiento duró poco. El índice abrió en 18.392,0 puntos y, a medida que avanzó la mañana, se deslizó hacia los 18.261,9 de mínimo intradía antes de estabilizarse en el entorno de los 18.290,8. La fotografía a las 13:45 reflejaba -90,1 puntos y un volumen de negociación de 1.170 millones.
El detonante es externo y vuelve a ser el mismo: geopolítica y energía. Los nuevos episodios de tensión en Oriente Próximo han reactivado el temor a disrupciones en el Estrecho de Ormuz, con el consiguiente encarecimiento del crudo. Ese repunte, que en otro contexto alimentaría a las petroleras, hoy funciona como impuesto invisible para el resto de sectores: eleva expectativas de inflación, endurece condiciones financieras y hace más caro sostener valoraciones exigentes.
La banca vuelve al punto de mira
En Madrid, cuando el mercado decide reducir riesgo, el primer termómetro suele ser la banca. Y hoy el sector vuelve a actuar como lastre. Santander cotiza en torno a -1,49% y BBVA alrededor de -1,39%, en una jornada donde el relato de “tipos altos más tiempo” ya no es necesariamente sinónimo de euforia bancaria: el coste de financiación y el riesgo macro empiezan a importar tanto como el margen.
El diagnóstico es inequívoco: el dinero busca cobijo cuando sube el crudo y se complica el tablero internacional. Y, además, pesa el factor dólar y la lectura de la Reserva Federal. Si el mercado vuelve a poner en precio una política monetaria más dura, la renta variable periférica —y España lo es— tiende a exigir una prima extra. La consecuencia es clara: el Ibex sufre por composición, porque está sobrerrepresentado en bancos y cíclicas, justo los segmentos que primero se podan en un día de aversión al riesgo.
Energía y defensivas sostienen el índice
El contraste dentro del propio índice resulta revelador. Mientras la banca corrige, las “defensivas” hacen su trabajo: Enagás sube un 1,00% y Endesa avanza un 0,27%, amortiguando parte del golpe.
La energía, por su parte, presenta una lectura doble. Repsol gana alrededor de un 0,87% con el Brent al alza, pero el mercado no compra un rally limpio: el petróleo sube por tensión —no por demanda—, y eso tiende a penalizar el crecimiento.
Por debajo late un mensaje incómodo: el crudo cerca de 96 dólares reabre la discusión sobre “segunda ronda” inflacionista, precisamente cuando Europa parecía respirar tras semanas de estabilidad. Y ahí entra otro matiz: el BCE ya no tiene margen para equivocarse. Si el shock energético se prolonga, las utilities y las redes reguladas se convierten en refugio por flujo de caja, mientras los sectores más sensibles al ciclo quedan expuestos.
Indra se desmarca y Grifols vuelve a sufrir
En una sesión de dispersión, Indra destaca con una subida de +3,96%, liderando el ranking del Ibex y reforzando la idea de rotación hacia compañías ligadas a defensa y tecnología en un contexto de tensión internacional.
En el lado opuesto, Grifols cae alrededor de -2,02%, recordando que el mercado sigue castigando las historias donde la confianza pesa más que el dato diario. También Sacyr retrocede cerca de -2,36% y Ferrovial cede en torno a -1,07%, señales de que las constructoras y concesionarias —sensibles a tipos y prima de riesgo— no escapan al ajuste cuando el escenario se enturbia.
Lo más grave no es la caída en sí, sino el patrón: en cuanto el mercado huele incertidumbre, se amplifica la penalización a valores donde el coste de capital es protagonista. En el Ibex, eso se traduce en un índice que depende demasiado de pocos motores; cuando fallan, el resto no compensa.
Inflación de EE UU y tipos: el “segundo golpe”
La sesión europea no se entiende sin la macro estadounidense. Hoy el foco está en el PCE, la medida de inflación preferida por la Fed. El mercado espera un salto del PCE general hasta el 3,8% (máximo de tres años, según estimaciones recogidas por Reuters) y una subyacente en torno al 3,3%.
Ese dato es el “segundo golpe” del día: si el petróleo empuja la inflación, la Fed recibe munición para sostener tipos altos. De hecho, el mercado ya descuenta una probabilidad 50%-50% de una subida de 25 puntos básicos de aquí a fin de año.
En paralelo, la incertidumbre geopolítica se ha convertido en variable financiera. “Los seguros para transitar por Ormuz se han vuelto prohibitivamente caros y no está claro a qué precio se ofrecerán”. Cuando el coste de asegurar el comercio se dispara, el shock acaba filtrándose a precios y márgenes. Y eso, tarde o temprano, termina aterrizando en Bolsa.
Del “rally” al freno: qué vigilar a partir de ahora
El Ibex llega a esta sesión tras un arranque de semana con euforia: el lunes rozó los 18.400 puntos con una subida del 2,24% al calor de expectativas de distensión en la zona. Hoy, el índice devuelve parte de ese avance: el relato ha girado en apenas 72 horas.
En términos de tendencia, el selectivo mantiene un saldo anual positivo (+6,20%), pero la cercanía de la zona de máximos (18.573,8 en 52 semanas) convierte cualquier susto en excusa para recoger beneficios.
A corto plazo, el mercado vigilará dos cosas: que el petróleo no consolide otro escalón y que los bancos dejen de marcar el paso. Si el crudo se enquista y la Fed endurece el discurso, el Ibex puede seguir lateralizando con sesgo bajista; si se enfría la tensión y la macro acompaña, el índice aún tiene margen para recuperar los 18.350 y reabrir el pulso por máximos.