La distensión geopolítica, la calma parcial en los metales y el tirón bancario mantienen al selectivo en máximos históricos

El Ibex 35 prolonga el rally y consolida los 18.000 puntos

El Ibex 35 prolonga el rally y consolida los 18.000 puntos

El selectivo Ibex 35 encadenó este martes una nueva subida y se afianzó por encima de los 18.000 puntos, nivel que superó por primera vez en su historia en la sesión del lunes. A primera hora, el índice sumaba un 0,74%, hasta los 18.249 puntos, apoyado en el buen tono de la banca y en una mejora del apetito por el riesgo en Europa. Detrás del movimiento hay un cóctel delicado: cierta distensión geopolítica, una tregua en la montaña rusa del oro y la plata y unos datos macro estadounidenses que apuntan a recuperación industrial, pero que mantienen viva la incógnita sobre los tipos de interés. La consecuencia es clara: el mercado compra bolsa, pero mirando de reojo una volatilidad que no ha desaparecido.

Un rally que escribe nuevas páginas de historia

El lunes, el Ibex ya había escrito una página histórica al superar por primera vez los 18.000 puntos intradía y cerrar por encima de los 18.100, con subidas en torno al 1,3%, impulsado por bancos, valores industriales y turismo. Apenas 24 horas después, el índice prolonga el movimiento y se coloca en la antesala de los 18.250 puntos, encadenando lo que puede ser su tercera jornada consecutiva al alza.

En lo que va de año, el selectivo acumula unas ganancias superiores al 4%, consolidando el movimiento iniciado en otoño y estrechando la brecha con los máximos previos a la crisis financiera. La referencia paneuropea FTSE Eurofirst 300 FTSE Eurofirst 300 acompañaba el tono positivo con avances cercanos al 0,8%, reflejo de un rebote de riesgo global que llega tras varias sesiones de sobresaltos en materias primas y deuda soberana.

Este hecho revela que el mercado ha decidido, al menos por ahora, interpretar las últimas noticias geopolíticas y monetarias como un escenario de ruido controlado que no descarrila el ciclo. Sin embargo, el nivel de exigencia es máximo: cualquier vuelta de tuerca en los tipos o en el frente geopolítico podría convertir estos máximos en un techo temporal.

Índice IBEX 35

La montaña rusa del oro da una tregua

El otro gran protagonista de la jornada es el oro. Tras un desplome acumulado de más del 13% en apenas dos sesiones, en la que fue su peor racha en más de una década, el metal precioso rebotaba con fuerza este martes. Los contratos al contado repuntaban en torno al 5%, hasta la zona de 4.900 dólares por onza, mientras la plata llegaba a anotarse subidas cercanas al 9%, en lo que podría convertirse en su mejor sesión desde 2008.

La violencia de los movimientos no es anecdótica. La reciente “fiebre del oro”, con precios superando los 5.000 dólares por onza a comienzos de año, ha atraído tanto a ahorradores minoristas como a grandes fondos que buscaban cobertura frente a la inflación y a un contexto político internacional inestable. La nominación de un perfil más duro al frente de la Fed ha provocado un giro brusco: salida masiva de posiciones apalancadas, incremento de márgenes en los mercados de futuros y, como efecto colateral, una volatilidad que se ha contagiado a otros activos.

Pese al rebote de este martes, el diagnóstico es inequívoco: el mercado del oro ha pasado en días de la complacencia al pánico y de ahí a la búsqueda frenética de gangas. La calma relativa que se percibe hoy es la que permite a la bolsa respirar, pero el precedente de estas últimas sesiones actúa como recordatorio constante de que el actual rally puede apoyarse en un suelo mucho menos firme de lo que sugieren los índices.

Warsh, la Fed y el nuevo mapa de tipos

El epicentro de esta inestabilidad está en Washington. La nominación de Kevin Warsh Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal de Estados Unidos Federal Reserve por parte de Donald Trump Donald Trump ha reordenado, en cuestión de horas, las expectativas del mercado. Warsh es percibido como menos proclive a recortes agresivos de tipos y más favorable a una reducción rápida del balance de la Fed, lo que supone un mensaje claro: el precio del dinero podría mantenerse más alto durante más tiempo de lo que los inversores descontaban hasta hace apenas una semana.

El dólar se ha fortalecido y las curvas de tipos han corregido parte del optimismo previo. Para la renta variable europea, y en especial para un índice como el Ibex, con fuerte peso bancario, el giro tiene una lectura favorable: tipos algo más altos y diferenciales de crédito controlados son un cóctel que mejora los márgenes de intermediación. La banca, por tanto, concentra buena parte del flujo comprador.

Sin embargo, lo más grave para los mercados no es el nivel exacto de los tipos, sino la velocidad a la que cambian las expectativas. Los bandazos de los metales y la brusca reposición de posiciones cortas y largas en renta fija son síntomas de un mercado que aún no ha encontrado un “precio de equilibrio” para el nuevo mandato de la Fed. Esa búsqueda puede seguir generando sobresaltos en las próximas semanas.

Datos macro: industria en recuperación, empleo en el aire

En el plano macroeconómico, la referencia clave de la jornada era el PMI manufacturero del ISM estadounidense, que en enero se situó en 52,6 puntos, su mejor registro desde agosto de 2022 y por encima del umbral de 50 que marca la frontera entre contracción y expansión. El dato sugiere que la industria de EEUU se aleja del riesgo de recesión técnica y refuerza el mensaje de una economía que resiste a pesar del endurecimiento monetario.

Este hecho revela un contraste incómodo para quienes apostaban por una secuencia rápida de recortes de tipos: si la macro aguanta, la Fed tiene menos prisa por abaratar el dinero. De ahí que cada décima de los indicadores adelantados se analice con lupa en los parqués europeos.

Pero la foto está incompleta. El esperado informe oficial de empleo de enero podría retrasarse si se confirma un cierre parcial de la Administración estadounidense, lo que dejaría al mercado sin una referencia clave sobre salarios, creación de puestos de trabajo y tasa de paro. En un momento en el que el debate gira en torno a cuánto frenar la economía para controlar la inflación, ese vacío estadístico añade una capa adicional de incertidumbre.

Acercamiento con India e Irán: menos ruido, no menos riesgo

La distensión geopolítica ha actuado como catalizador adicional del optimismo bursátil. Washington anunció un acuerdo comercial con India que reduce aranceles a determinados bienes a cambio de que Nueva Delhi limite sus compras de crudo ruso y rebaje barreras de entrada a productos estadounidenses. Este pacto envía una doble señal: refuerza la alianza económica con la mayor democracia del mundo y, a la vez, intenta aislar financieramente a Moscú sin escalar militarmente.

Al mismo tiempo, Estados Unidos e Irán han fijado para este viernes la reanudación de las conversaciones nucleares en Turquía, con participación de potencias regionales como Emiratos o Arabia Saudí. Si bien nadie espera un acuerdo inminente, el simple hecho de que se mantenga la vía diplomática reduce el riesgo inmediato de una escalada militar en Oriente Medio, una región clave para el suministro de energía.

La consecuencia es clara: menos ruido bélico implica primas de riesgo algo más bajas y más margen para que los inversores vuelvan a mirar a los fundamentales corporativos. Sin embargo, el contraste con episodios recientes —cuando un solo ataque sobre instalaciones petroleras bastó para disparar el crudo y hundir los índices— resulta demoledor. La memoria de esos shocks sigue condicionando la forma en que el mercado descuenta cualquier titular procedente de la región.

La banca española, motor de los máximos

En el parqué madrileño, la banca vuelve a ser el gran motor del rally. Banco Santander subía alrededor de un 1,5%, BBVA se anotaba en torno a un 1,4%, CaixaBank avanzaba un 0,7%, Banco Sabadell ganaba algo más de un 1,3% y Bankinter rondaba el 0,8%. El sector responde de forma casi automática al ajuste de expectativas de tipos a futuro y a la percepción de que el ciclo de morosidad sigue bajo control.

Banco Santander, S.A.

La subida de los bancos tiene un efecto amplificador en el índice por su fuerte ponderación y sitúa al Ibex entre los mejores índices europeos en lo que va de año. El contraste con otros mercados más expuestos a tecnología o utilities reguladas es evidente: mientras éstos sufren ante el temor a tipos más altos, la bolsa española se beneficia de una composición más “clásica”, con entidades financieras, energéticas y consumo defensivo a la cabeza.

Entre los grandes valores no financieros, el comportamiento era más mixto. Telefónica se movía prácticamente plana, Inditex cedía unas décimas, Iberdrola repuntaba cerca de un 0,8%, Cellnex sumaba en torno a un 0,3% y Repsol retrocedía ligeramente, lastrada por la corrección en el precio del crudo. Este reparto de papeles confirma que el rally está lejos de ser indiscriminado: el mercado premia a quienes se benefician directamente de los tipos y penaliza a los más sensibles al coste de financiación o al ciclo de materias primas.

Unicaja: más beneficio, peor recepción en bolsa

La nota discordante dentro del sector la ponía Unicaja Banco, que caía alrededor de un 1,3% pese a anunciar un incremento del 6,1% en su beneficio neto del cuarto trimestre respecto al mismo periodo de 2024. El aumento de comisiones y la reducción de provisiones generales compensaron la caída del margen de intereses, pero el mercado parecía exigir algo más.

Unicaja Banco S.A.

El origen de la debilidad en bolsa hay que buscarlo menos en la foto de resultados y más en las expectativas, señalan gestores consultados. Tras un año de fuertes subidas y en un entorno de tipos potencialmente más altos durante más tiempo, los inversores miran con lupa la capacidad de las entidades medianas para seguir ganando cuota, mantener la disciplina en costes y defender sus niveles de capital.

Lo más grave para este tipo de bancos sería una combinación de desaceleración económica y repunte rápido de la morosidad. Por ahora, los indicadores no apuntan a ese escenario, pero la reacción fría a las cifras de Unicaja muestra que el listón de exigencia en el sector ha subido varios peldaños.