El Ibex 35 rebota un 0,6%: Trump, Xi y Nvidia al mando
El selectivo intenta recuperar terreno tras cuatro sesiones en rojo mientras el mercado mira a Pekín, al petróleo y a una Fed cada vez menos complaciente.
El Ibex 35 vuelve al verde tras dejarse más de 500 puntos en cuatro jornadas. El rebote llega con un ojo en Pekín y otro en el estrecho de Ormuz. El Brent afloja hacia los 106 dólares y da oxígeno a la renta variable.
Pero el IPC de EEUU marca máximos de tres años y enfría cualquier idea de recorte de tipos. La sesión se decide entre geopolítica, semiconductores y banca.
Rebote técnico tras cuatro sesiones de castigo
El arranque de la sesión en Madrid fue un clásico rebote de manual: el Ibex subió en torno al 0,58% y sumó 102 puntos, moviéndose en la zona de 17.670 (algunas pantallas lo situaban en 17.675), después de un tramo bajista que había devuelto al índice a un terreno incómodo para los alcistas. Lo relevante no es tanto el porcentaje, sino el mensaje: el mercado intenta recomponer posiciones sin que el miedo desaparezca.
La secuencia de caídas previas no fue caprichosa. Se alimentó de un cóctel que suele castigar a Europa: energía al alza, inflación rebotando y prima de riesgo geopolítica. Por eso el rebote tiene algo de alivio y algo de prudencia. “Hoy se compra tiempo, no certezas”, resumía un operador. La consecuencia es clara: la recuperación será frágil si no aparecen catalizadores nuevos y sostenibles.
Pekín como catalizador: cumbre Trump-Xi y diplomacia corporativa
El foco del día se trasladó a Pekín. La visita de Donald Trump, con reuniones formales previstas para jueves y viernes, se convirtió en el gran evento de calendario para los inversores, más por lo que puede evitar que por lo que pueda anunciar. El mercado teme una escalada comercial en un momento en que las valoraciones ya van tensas y el crecimiento europeo no admite shocks adicionales.
El detalle político-empresarial añadió electricidad: la Casa Blanca comunicó que Jensen Huang (Nvidia) acompañará a Trump, dentro de un grupo de grandes CEOs. El mensaje implícito es potente: la relación con China vuelve a negociarse también en clave tecnológica. Y ahí entra el fenómeno que sostiene al mercado global: la carrera por la IA. Las acciones de Nvidia llegaron a repuntar alrededor del 3% fuera de hora, actuando como termómetro de apetito por riesgo.
En las mesas se repetía una idea: si Pekín consolida una tregua tácita, bastará para que el dinero vuelva a rotar hacia activos cíclicos sin exigir titulares espectaculares.
Irán, Ormuz y el petróleo: la inflación vuelve por la puerta grande
El telón de fondo sigue siendo Oriente Medio. El mercado lleva días descontando el peor riesgo: un conflicto prolongado entre Estados Unidos e Irán que afecte al estrecho de Ormuz, un cuello de botella vital para el suministro global de carburantes. Ese temor explica por qué la inflación ha vuelto a ser protagonista incluso antes de que el ciclo económico muestre fatiga real.
El retroceso del Brent —más del 1%, hasta el entorno de 106 dólares— dio algo de aire, pero no cambia la lectura: la energía se ha convertido otra vez en variable de política monetaria. En Europa, esa tensión golpea directamente a márgenes industriales y consumo; en España, además, se filtra a la confianza y al turismo a través de costes de transporte. “La gasolina manda más que los beneficios” es una exageración útil para entender el pulso de las últimas sesiones.
El diagnóstico es inequívoco: sin estabilidad en el crudo, la tregua bursátil puede durar lo que tarde el próximo titular militar.
La Fed endurece el guion: diciembre vuelve a estar en juego
La publicación del IPC estadounidense, con un repunte al mayor ritmo en tres años, terminó de ajustar las expectativas. Los mercados han aparcado prácticamente cualquier recorte de tipos de la Reserva Federal en 2026 y han empezado a poner precio a un escenario que hace semanas parecía extremo: una subida antes de fin de año.
Según FedWatch (CME), la probabilidad de un alza de 25 puntos básicos en la reunión de diciembre se elevó por encima del 35%, desde menos del 22% a comienzos de semana. Ese salto es mucho más que una cifra: es una señal de que el mercado vuelve a temer que la Fed reaccione tarde, como en otros episodios inflacionistas, y tenga que compensarlo con un giro brusco.
La consecuencia para el Ibex es doble. Por un lado, tipos más altos sostienen al sector financiero. Por otro, endurecen las condiciones globales de financiación y penalizan cualquier activo que dependa de crecimiento futuro. De ahí que el rebote sea selectivo: suben bancos y valores cíclicos, pero el mercado vigila qué pasa con tecnológicas y múltiplos.
Banca, acero y rotaciones: lo que sube y lo que no perdona el mercado
En el parqué español, el rebote se apoyó en una fotografía clara: banca al alza y cíclicas liderando. Santander y BBVA rondaron el 1%, con Caixabank, Sabadell, Bankinter y Unicaja moviéndose en el rango del 0,6% al 0,8%. Es el patrón típico cuando el mercado descuenta tipos altos más tiempo: el sector se convierte en refugio relativo dentro del riesgo.
En paralelo, ArcelorMittal llegó a rebotar más del 4%, por delante de Solaria (cerca del 3%) y de nombres industriales como ACS y Acerinox, un movimiento coherente con la idea de “rebote técnico + rotación”. En el lado débil, algunos valores sensibles a ciclo y contratación pública mostraron más dudas, con caídas alrededor del 1%-2% en nombres como Indra o Amadeus.
Mientras tanto, en Europa el FTSE Eurofirst 300 avanzó en torno al 0,84%, reforzando la idea de rebote continental. El contraste con otras jornadas resulta demoledor: bastó una sesión de respiro en petróleo y un guiño tecnológico para cambiar el humor.
El mercado busca “drivers” nuevos: beneficios, IA y el siguiente susto
Bankinter sintetizó el momento con dos datos que explican por qué el mercado aún aguanta: beneficios empresariales al alza (+26% en EEUU y +12% en Europa) y el empuje de la IA, con semiconductores liderando un avance del +65,4% en el año. Sin embargo, lo más grave es el vacío que se abre cuando la temporada de resultados termina: se acaban las excusas “contables” y vuelven los riesgos puros.
Ese hecho revela la fragilidad del equilibrio actual. Si la cumbre Trump-Xi no empeora el tablero, el rebote puede prolongarse por inercia, sobre todo en un Ibex muy bancarizado. Si el petróleo vuelve a tensarse o el PPI estadounidense confirma que las alzas se filtran a precios industriales, el mercado puede reactivar la venta rápida. Y si se combina un susto geopolítico con expectativas de tipos al alza, el ajuste podría recordar a episodios como 2022: volatilidad, rotaciones abruptas y rallies de corto recorrido.
“El FOMO tecnológico pesa, pero no anestesia el riesgo”: esa es la línea roja que separa el rebote de la tendencia.