El Ibex 35 rebota un 1,6% y vuelve a mirar a los 18.300 puntos
La caída del Brent tras el giro diplomático con Irán impulsa a banca y turismo, mientras Repsol se descuelga en la apertura de la semana.
El Ibex 35 ha arrancado este lunes 25 de mayo de 2026 con un giro nítido hacia el riesgo. A las 10:15 horas, el selectivo cotizaba en 18.271,2 puntos, con una subida del +1,58% y un avance neto de +285,9 puntos.
El movimiento llega con un catalizador clásico: el petróleo afloja y el mercado respira. El Brent caía en torno al 5% en la mañana europea, reactivando compras en índices sensibles al ciclo como el español. La foto es clara: casi todo suma… salvo el valor que más depende del barril.
El detonante: el mercado compra distensión y vende crudo
La sesión se ha abierto con un relato único en las pantallas: expectativas de acuerdo que permitiría aliviar la tensión en el estrecho de Ormuz y, con ello, rebajar la prima geopolítica del crudo. En ese contexto, el Brent llegó a marcar descensos del -5,8% hasta la zona de 97,60 dólares en el arranque europeo.
Ese ajuste actúa como “rebaja” inmediata para expectativas de inflación, márgenes empresariales y costes energéticos. La consecuencia es casi automática: rotación hacia Bolsa europea, especialmente en índices con peso bancario, industrial y turístico. En paralelo, la jornada tiene una peculiaridad operativa: Wall Street permanece cerrado por el Memorial Day, lo que suele reducir referencias intradía y amplificar el efecto de titulares macro y geopolíticos en Europa.
Banca al mando: el Ibex se apoya en los grandes
Con el petróleo cediendo, el Ibex ha recuperado tono desde primera hora y ha llegado a marcar un máximo intradía de 18.287,9 puntos, frente a un mínimo de 18.191,4.
En el núcleo del movimiento aparece lo de siempre: la banca como palanca de aceleración. A las 10:15, BBVA subía +2,85% y Santander avanzaba +2,20%, en un rebote que tiende a amplificar la subida del índice por su peso específico.
El mercado interpreta que un crudo menos tensionado reduce el riesgo de un nuevo repunte inflacionista importado y, por tanto, rebaja el escenario de sobresaltos adicionales en financiación. En términos de pulso, el mensaje es inequívoco: cuando se despeja el susto energético, el Ibex vuelve a funcionar como un índice “de ciclo”, rápido en recoger el cambio de ánimo.
Repsol, la excepción: cuando el barril manda en dirección contraria
La paradoja de un día positivo para casi todo es que el petróleo se convierte en lastre para el valor más expuesto. Repsol aparecía como el gran contrapunto: a las 10:15 caía -2,33%, rompiendo la uniformidad alcista del selectivo.
No es un castigo por fundamentales de corto plazo, sino por correlación pura: si el Brent se descuelga un 5% en cuestión de horas, el mercado descuenta una compresión del viento de cola que venía sosteniendo el margen del upstream y el sentimiento sectorial.
“Si el crudo cede y el conflicto se enfría, el dinero vuelve al riesgo; pero basta un titular para que el guion se dé la vuelta.” Esa es, hoy, la frase que resume el equilibrio precario: el Ibex sube por la distensión, pero mantiene una dependencia evidente de un único termómetro —el barril— para calibrar el miedo.
Tipos y BCE: el segundo riesgo que no desaparece
Aunque el mercado celebre la caída del crudo, el telón de fondo no es complaciente. La lectura dominante sigue siendo que la inflación puede volver a incomodar y que los bancos centrales se mueven en un carril estrecho. De hecho, en Europa vuelve a ganar peso la hipótesis de que el BCE opte por mantener tipos o incluso subirlos en su reunión de 10 y 11 de junio, con el argumento de presiones inflacionistas más persistentes de lo previsto.
Este hecho revela una tensión estructural para la Bolsa española: el Ibex suele agradecer la normalización de precios energéticos, pero su tramo bancario también es sensible a expectativas de tipos. Si el petróleo baja, la renta variable respira; si el BCE endurece, el coste de capital vuelve a apretar valoraciones. El mercado, por tanto, no está “resolviendo” riesgos: está reordenándolos.
Niveles y velocidad: del sub-18.000 al pulso de 18.300
El índice partía de una apertura en 17.993,4 y, en apenas minutos, se instaló por encima de los 18.200 para consolidar alrededor de 18.271.
Hay dos señales relevantes en los datos: primero, la subida se produce con el índice ya en terreno positivo en el año (+3,91%), lo que sugiere un mercado más resistente de lo que suele reconocerse cuando el ruido geopolítico domina titulares. Segundo, el recuerdo del máximo de 52 semanas (18.573,8) opera como referencia psicológica: no por ser un objetivo inmediato, sino porque dibuja el margen que queda si el escenario energético deja de ser amenaza.
El contraste con otras etapas de volatilidad es claro: hoy no hay pánico, sino reposicionamiento rápido, con un precio (crudo) marcando el compás.
Petróleo, titulares y rotación sectorial
Con Londres cerrado y Wall Street fuera de juego por festivo, el mercado europeo queda más expuesto a impulsos de noticias y movimientos en materias primas.
La clave es doble. Uno: si el Brent estabiliza su caída, el rebote del Ibex puede encontrar continuidad por pura reducción de miedo inflacionista. Dos: si aparecen matices o dudas en las conversaciones, el mercado puede girar con la misma velocidad con la que ha subido. El Ibex ha negociado ya en la mañana un volumen agregado que roza los 1.170 millones (según la ficha de cotización del índice), una cifra que anticipa jornada de titulares y rotación.
La consecuencia es clara: el día no se decidirá solo por la pantalla del índice, sino por el termómetro del petróleo y el mensaje del BCE que los inversores creen leer entre líneas.