Los datos de precios en Estados Unidos reactivan las apuestas de recorte de tipos de la Fed y provocan un giro hacia la banca

El Ibex 35 rebota hasta 17.800 puntos tras la inflación EEUU

IBEX 35

La bolsa española ha arrancado la semana con un tono claramente constructivo. El Ibex 35 se anota en la apertura alrededor de un 0,8%, hasta la zona de los 17.800 puntos, apoyado en el alivio que ha supuesto para los mercados el último dato de inflación en Estados Unidos. La reacción ha sido especialmente visible en la deuda soberana, con caídas de unos cinco puntos básicos en las rentabilidades de los bonos del Tesoro a dos y diez años, lo que ha reforzado el escenario de un primer recorte de tipos de la Reserva Federal en verano. En la renta variable, el movimiento es más prudente, condicionado además por una jornada semifestiva marcada por el cierre de Wall Street por el Día de los Presidentes y por el menor volumen en varios mercados asiáticos debido al Año Nuevo Lunar. 

Un arranque condicionado por el mercado de bonos

La verdadera clave de la sesión no está en la renta variable, sino en el mercado de deuda. Tras el dato de inflación publicado el viernes en Estados Unidos, las tires de los bonos a dos y diez años cedieron en torno a 5 puntos básicos, un movimiento que, sin ser radical, sí marca un cambio de tono respecto a las semanas anteriores.

En términos prácticos, el mercado de tipos vuelve a descontar con mayor convicción un primer recorte de la Fed en torno al verano, después de haber llegado a cuestionar esa posibilidad por la fortaleza del mercado laboral estadounidense. Este ajuste en las expectativas se traduce en un alivio para los activos de riesgo europeos, especialmente para los índices con fuerte peso financiero, como el Ibex 35.

Sin embargo, la reacción de las bolsas ha sido mucho más moderada que la de los bonos. Los principales índices asiáticos han cerrado prácticamente planos y en Europa las subidas, aunque generalizadas, se mueven entre el 0,3% y el 0,8% en los grandes selectivos. Este hecho revela que los inversores prefieren confirmar que el giro en inflación se consolida antes de asumir más riesgo en renta variable.

Índice IBEX 35

El mensaje de la inflación estadounidense

El dato de precios en Estados Unidos no supone un cambio de régimen, pero sí un matiz relevante. La lectura ha sido compatible con una desaceleración gradual de la inflación subyacente y, sobre todo, ha disipado parcialmente el temor a un nuevo repunte que obligara a la Fed a prolongar el castigo monetario.

En este contexto, las palabras del analista Neil Birrell, de Premier Miton Investors, resumen bien el sentir del mercado: “En conjunto, esto no cambia la política de la Fed, pero sí facilita el camino hacia un recorte de tipos más pronto que tarde”. La consecuencia es clara: si el banco central estadounidense percibe que la batalla contra la inflación entra en una fase menos tensa, tendrá más margen para empezar a normalizar los tipos oficiales desde niveles que muchos consideran ya restrictivos.

Este matiz es especialmente relevante para Europa y, por extensión, para España. Un ciclo de recortes coordinado —o al menos no demasiado desfasado— entre Fed y BCE reduce el riesgo de movimientos bruscos en el euro y, por tanto, de volatilidad añadida en las primas de riesgo periféricas. El contraste con otros episodios, como 2011 o 2018, cuando los bancos centrales se desacompasaron, resulta demoledor para entender por qué el mercado sigue cada décima de inflación con tanta atención.

Una jornada semifestiva y con poco volumen

La sesión de este lunes llega, además, envuelta en una peculiaridad: el cierre de Estados Unidos por la festividad del Día de los Presidentes. La ausencia de referencia de Wall Street suele traducirse en menos volumen y, a menudo, en movimientos algo más erráticos en Europa, donde la liquidez se resiente.

A este factor se suma el cierre parcial de varias plazas asiáticas por el Año Nuevo Lunar, lo que ha reducido aún más la profundidad del mercado. En estas condiciones, cualquier orden de cierta entidad tiene más capacidad de mover precios, tanto al alza como a la baja.

Lo más probable, coinciden las mesas de renta variable, es que la sesión quede en una suerte de “precalentamiento” de cara a los próximos hitos: las actas de la última reunión de la Fed, nuevos indicadores adelantados de actividad y los datos de precios en la zona euro. Cada una de estas piezas puede alterar el delicado equilibrio actual entre la narrativa de “aterrizaje suave” y el miedo a un endurecimiento monetario más prolongado de lo deseado.

La banca toma el relevo alcista del Ibex 35

El gran protagonista de la mañana en el Ibex 35 es de nuevo el sector financiero. Banco Santander encabeza las subidas con alzas en torno al 2,3%, mientras que CaixaBank y BBVA se mueven entre el 1,5% y el 2%. También acompañan con avances sólidos Banco Sabadell, Bankinter y Unicaja Banco, con revalorizaciones superiores al 1,3%.

Este comportamiento no es casual. Los bancos son los grandes beneficiados de un escenario en el que los tipos oficiales aún se mantienen en niveles elevados, pero el riesgo de nuevas subidas disminuye. La posibilidad de que el Euríbor se estabilice por debajo de los máximos de 2023, sin desplomarse, permite preservar los márgenes de intereses al tiempo que mejora la visibilidad sobre la morosidad futura.

Además, la banca española llega a este punto con ratios de capital más holgados y una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) que en algunos casos supera ya el 12%, lo que refuerza el atractivo del sector en términos de dividendos y recompras de acciones. Si el mercado consolida la idea de recortes graduales de tipos a partir de la segunda mitad de 2026, la tesis de inversión en bancos podría prolongarse varios trimestres más.

ACS y la rotación hacia valores cíclicos

Más allá de la banca, otro nombre propio de la sesión es ACS, que lidera las subidas del Ibex con avances próximos al 2%. El grupo de infraestructuras se ve respaldado por su participación en el nuevo plan de concesiones en Chile, una operación valorada en unos 2.700 millones de euros que refuerza su cartera internacional y su visibilidad de ingresos a largo plazo.

Este tipo de noticias encaja perfectamente con el patrón de rotación que se adivina en el mercado: los inversores empiezan a mirar con más interés a compañías ligadas al ciclo económico, capaces de beneficiarse de un entorno de tipos algo más bajos y de un mayor dinamismo en la inversión pública y privada. Constructoras, concesionarias y parte del sector industrial vuelven a entrar en los radares tras meses en los que las tecnológicas y los valores más defensivos monopolizaban la atención.

Lo más relevante, sin embargo, es que este movimiento se produce después de varias sesiones de fuerte volatilidad en valores vinculados a la inteligencia artificial, el software y los servicios financieros. El diagnóstico es inequívoco: el mercado busca un equilibrio distinto entre crecimiento, valoración y sensibilidad a tipos, y el Ibex, por su composición, puede ser uno de los índices europeos más beneficiados si esa tendencia se consolida.

ACS, Actividades de Construccion y Servicios SA

Utilities a la baja: recogida de beneficios y temor regulatorio

En el lado opuesto del tablero destacan las utilities. Endesa y Enagás corrigen alrededor de un 1,3%, mientras que Cellnex y Redeia ceden algo más del 1%. También Iberdrola se mueve en terreno negativo, con descensos próximos al 0,8%.

La lectura inmediata es una recogida de beneficios tras el buen comportamiento acumulado del sector en los últimos meses. Pero hay algo más de fondo: a medida que el mercado empieza a creer en un ciclo de recortes, la prima que los inversores estaban dispuestos a pagar por activos considerados cuasi-bono se reduce. Si el rendimiento de la deuda pública baja sin escenarios de estrés, las utilities pierden parte de su atractivo relativo frente a bancos y cíclicas.

A esto se suma un ruido regulatorio que nunca desaparece del todo. La discusión sobre los impuestos extraordinarios a energéticas y entidades financieras, así como el debate sobre la transición energética y los calendarios de inversión en redes, introduce una capa adicional de incertidumbre. El resultado es una rotación ordenada pero clara: las carteras reducen peso en defensivos para intentar capturar más beta en sectores con mayor sensibilidad al ciclo.

Oro, crudo y el riesgo geopolítico en segundo plano

En el frente de materias primas, el oro pierde este lunes la cota de los 5.000 dólares por onza tras una toma de beneficios posterior a las últimas subidas. El movimiento encaja con un contexto de menor miedo inflacionista y de cierta vuelta al apetito por el riesgo: cuando las expectativas de tipos empiezan a relajarse y los bonos ofrecen rentabilidades reales algo más atractivas, el metal precioso pierde parte de su brillo como refugio.

El crudo, por su parte, se mantiene prácticamente estable, con variaciones inferiores al 0,5% en las referencias de Brent y West Texas, mientras los inversores vigilan el riesgo geopolítico y la posible reanudación de conversaciones entre Estados Unidos e Irán. La ausencia de movimientos bruscos en el petróleo actúa como un ancla adicional para las expectativas de inflación a medio plazo en la zona euro.

Este cuadro dibuja un escenario en el que los grandes focos de tensión —energía, tipos y geopolítica— siguen presentes, pero sin desbordarse. De ahí que el rebote de hoy en el Ibex pueda interpretarse más como un ajuste ordenado de posiciones que como el inicio de un nuevo tramo alcista descontrolado.

Lo que descuentan ahora los mercados de tipos

Tras el dato de inflación y la reacción de los bonos, los futuros sobre tipos en Estados Unidos vuelven a asignar una probabilidad elevada —superior al 60%— a un primer recorte de la Fed en verano. En Europa, el mercado empieza a descontar también entre 75 y 100 puntos básicos de bajadas acumuladas del BCE entre finales de 2026 y 2027, aunque con una senda más gradual que la esperada hace unos meses.

Para la economía española, este escenario mixto es un arma de doble filo. Por un lado, una normalización de tipos aliviaría la carga financiera de hogares y empresas, especialmente de los hipotecados a tipo variable, que han sufrido un encarecimiento de cuotas de hasta el 40% desde 2022. Por otro, un descenso demasiado rápido podría comprimir los márgenes de la banca y reavivar el debate sobre la sostenibilidad a largo plazo del modelo de negocio financiero en un entorno de tipos estructuralmente bajos.

El contraste con el periodo 2014-2019, cuando los tipos negativos lastraron la rentabilidad del sector y provocaron una fuerte presión para concentrar entidades, está muy presente en la memoria de los gestores. La clave ahora será encontrar un punto de equilibrio que permita enfriar la inflación sin devolver al sistema financiero a un contexto de “represión financiera” crónica.