El IBEX 35 rebota sobre los 19.400 puntos, pero pierde un 2% semanal

Ibex 35

El descenso del petróleo y el avance de las acereras permiten al selectivo recuperar terreno tras su peor jornada desde marzo.

El IBEX 35 intenta cerrar la semana por encima de los 19.400 puntos después de varias sesiones marcadas por la tensión geopolítica, el encarecimiento del petróleo y una elevada volatilidad bancaria. El selectivo español avanzaba alrededor de un 0,4% durante la mañana del viernes, tras abrir prácticamente plano en los 19.338 puntos.

El rebote, sin embargo, no borra el castigo acumulado. El índice todavía pierde cerca de un 2,6% en la semana, condicionado por el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e Irán y por el temor a una interrupción del tráfico energético en el estrecho de Ormuz.

Las acereras lideran la recuperación

ArcelorMittal se situaba al frente de las ganancias con una subida próxima al 3,7%, mientras Acerinox avanzaba alrededor de un 1,6%. El comportamiento de ambas compañías refleja una recuperación del apetito por los valores cíclicos después de las fuertes ventas registradas durante las jornadas anteriores.

El mercado también recoge el tono positivo del sector tecnológico internacional. Las compañías de semiconductores han recuperado parte del terreno perdido, apoyadas por nuevas inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y por el buen comportamiento de las bolsas asiáticas. El Nikkei japonés subió un 1,8%, mientras el Kospi surcoreano llegó a avanzar más de un 5%.

El petróleo concede una tregua

El principal alivio procede del mercado energético. El barril de Brent retrocedía hasta el entorno de los 76 dólares, después de haber superado los 80 dólares durante la semana. Esta moderación reduce provisionalmente el riesgo de una nueva oleada inflacionista y favorece a los sectores más dependientes del consumo de combustible.

La consecuencia es clara: cuando el crudo baja, disminuye la presión sobre los costes empresariales, las expectativas de inflación y las futuras decisiones de los bancos centrales. Sin embargo, el movimiento sigue sujeto a cualquier escalada militar en Oriente Próximo.

La peor sesión desde marzo

El rebote actual llega después de una de las jornadas más duras del año. El miércoles, el IBEX 35 cayó un 2,73% y terminó en los 19.104 puntos, su peor sesión desde marzo. El desplome coincidió con el anuncio del fin del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y con un repunte del Brent superior al 8%.

Los bancos figuraron entre los valores más castigados. Santander llegó a perder más de un 5%, mientras que las compañías energéticas resistieron mejor gracias al encarecimiento del petróleo.

Un índice todavía cerca de máximos

Pese a la corrección semanal, el diagnóstico de fondo continúa siendo favorable. El IBEX 35 marcó el pasado 3 de julio un máximo histórico de cierre en los 19.852 puntos y terminó el primer semestre con una revalorización próxima al 12%.

El contraste resulta significativo. El índice español mantiene una elevada exposición a bancos, energéticas e infraestructuras, sectores que se han beneficiado de los tipos de interés altos, los dividendos y la mejora de los resultados empresariales. Esa composición también aumenta su sensibilidad ante un deterioro geopolítico o una subida abrupta del precio del crudo.

La banca vuelve a ser decisiva

El comportamiento de Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter seguirá determinando buena parte de la evolución del selectivo. Durante la recuperación del jueves, varios bancos avanzaron entre un 1,6% y un 2,7%, contribuyendo a que el índice recuperase un 1,14%.

No obstante, el sector afronta un escenario más complejo. Un petróleo persistentemente caro podría retrasar las bajadas de tipos o incluso reabrir el debate sobre nuevas subidas. Esto beneficiaría inicialmente a los márgenes bancarios, pero también elevaría el riesgo de morosidad y enfriaría la demanda de crédito.

Los 20.000 puntos, en suspenso

El nivel psicológico de los 20.000 puntos continúa al alcance, aunque el mercado necesita recuperar estabilidad. Para lograrlo, el petróleo debería mantenerse por debajo de los máximos recientes y la tensión en Oriente Próximo tendría que contenerse.

Lo más grave sería una interrupción prolongada del estrecho de Ormuz. Ese escenario dispararía los costes energéticos, reforzaría la inflación y golpearía especialmente a aerolíneas, industria y consumo. Mientras no se despeje ese riesgo, el IBEX puede mantener su tendencia alcista de fondo, pero con oscilaciones mucho más violentas. El tono de los titulares financieros ya venía reflejando esa dependencia de los grandes catalizadores internacionales.