El Ibex 35 supera los 18.400 y vuelve a rozar máximos
El índice sube cerca de un 1% a media sesión, impulsado por banca y turismo, mientras el descenso del crudo y la presión vendedora en Naturgy reordenan el mapa de ganadores y perdedores.
El Ibex 35 avanza este 29 de mayo de 2026 con un movimiento de fondo que ya no se disimula: el mercado está pagando por “visibilidad” y penalizando cualquier sombra de incertidumbre. A las 13:45, el selectivo cotiza en 18.444,5 puntos, con una subida del 0,90% (unos 165 puntos) y un rango intradía estrecho para lo que se juega: 18.354,6–18.472,9.
La foto es nítida: el Ibex vuelve a mirar de frente su zona de máximos anuales (18.573,8), a apenas 129 puntos de distancia. Y lo hace en un entorno global que premia el “riesgo” cuando la geopolítica afloja… aunque sea provisionalmente.
La cifra del día: 18.444 puntos y el techo anual a tiro
El avance de hoy no es un rebote cualquiera. Encaja en una tendencia que, en términos de calendario, se ha vuelto incómodamente sólida: el Ibex acumula +1,63% en una semana, +3,61% en un mes y +29,49% en los últimos doce meses. El diagnóstico es inequívoco: el mercado está comprando “España” como mezcla de banca, turismo y grandes defensivas… pero exige resultados inmediatos.
Lo más llamativo es la cercanía al máximo anual (18.573,8). Esa proximidad convierte cada titular y cada dato macro en catalizador potencial: aquí no se discute si sube o baja un 0,3%, sino si el índice tiene gasolina para romper resistencias sin pagar antes una factura de volatilidad.
Ormuz y el petróleo: cuando la geopolítica empuja (y arrastra)
La sesión se sostiene sobre una pieza de narrativa internacional: el optimismo ante un posible acuerdo entre EE. UU. e Irán que abriría la puerta a normalizar la navegación en el Estrecho de Ormuz. Esa expectativa ha enfriado al crudo: el Brent ronda los 92 dólares y se encamina a su mayor caída semanal en casi dos meses.
En términos de mercado, la traducción es directa: menos riesgo energético, más apetito por renta variable, con especial apoyo a sectores sensibles al coste del combustible. Y, sin embargo, lo más grave es la fragilidad del fundamento: el propio mercado reconoce que está operando por adelantado. “El mercado ya da por hecho que se llegará a un acuerdo… Lo fundamental es que elimina el riesgo de un desenlace realmente negativo”.
Banca en modo acelerador: el motor que no falla
La banca vuelve a ser el termómetro de la sesión y, a la vez, su principal motor. No es casual: cuando el ruido geopolítico baja un grado y los inversores se mueven a “risk-on”, el sector financiero suele capitalizar el flujo. En el tramo matinal ya destacaban BBVA entre los más alcistas.
Además, el contexto de tipos sigue siendo un aliado ambivalente: el rendimiento del bono estadounidense a 10 años se mueve en torno al 4,45%, y el mercado continúa calibrando hasta qué punto la inflación permite o no suavizar el tono monetario. Con ese telón de fondo, los bancos conservan su papel de “apuesta direccional”: si el mercado cree, suben más; si duda, caen primero.
Turismo, aerolíneas y consumo: el alivio del crudo se nota
El rally de hoy tiene ganadores claros: la parte más expuesta a viajes y ciclo. Amadeus e IAG aparecen en cabeza en la lectura de media sesión, junto a la banca, con el índice ya por encima de los 18.400. La lógica es casi mecánica: petróleo a la baja, mejora del sentimiento y rotación hacia compañías que sufren cuando el combustible se dispara.
También hay un elemento de sincronía global. Europa sube en bloque —con avances moderados en DAX y CAC— mientras el mercado vuelve a engancharse al hilo conductor que manda desde Wall Street: la continuidad del impulso tecnológico y, en particular, la IA como excusa para sostener múltiplos.
Energía y renovables: el reverso del “petróleo a la baja”
Toda sesión alcista necesita un contrapunto. Hoy aparece en la energía tradicional y, por momentos, en valores que dependen más del precio de la electricidad, del flujo regulatorio o del apetito por crecimiento a largo plazo. El descenso del crudo, que beneficia al turismo, suele ser menos amable con petroleras como Repsol, que cede terreno en la pantalla intradía.
En paralelo, el mercado sigue castigando la falta de claridad en compañías donde la narrativa pesa tanto como el balance. En la primera parte de la jornada, Solaria y Acerinox figuraban entre los títulos que más cedían, reflejando esa vieja pauta: cuando el índice corre hacia máximos, los inversores se vuelven selectivos y eligen calidad/visibilidad antes que promesa.
Naturgy y el “efecto colocación”: la factura del descuento
Naturgy sigue siendo el caso de libro: la acción acusa el impacto de una operación corporativa que, aunque esperada, deja huella en precio. El fondo CVC ha culminado su salida vendiendo un 13,8% del capital, con ingresos de 3.068 millones de euros y un descuento del 4,6% en la colocación (a 28,55 euros por acción), con liquidación prevista precisamente para el 29 de mayo de 2026.
Este tipo de movimientos tiene consecuencias claras: aumenta el “free float”, mejora la liquidez, pero introduce una referencia de precio que actúa como ancla a corto plazo. El resultado es que, incluso en un día de verde generalizado, el valor puede comportarse como lastre relativo. Y eso, en un Ibex que quiere máximos, se nota más.
La agenda macro manda
El mercado compra optimismo, pero no lo regala. En EE. UU. los inversores están atentos a los datos de consumo e inflación, con el deflactor PCE como referencia clave para ajustar expectativas de tipos. En Europa, el foco se reparte entre inflación y crecimiento, con el euro moviéndose alrededor de 1,1655 dólares.
La consecuencia es clara: si la macro acompaña, el Ibex tiene margen para atacar máximos anuales con decisión; si decepciona, la cercanía a resistencias puede convertirse en una trampa de euforia. De momento, el índice mantiene el pulso por encima de 18.400 con un mercado que vuelve a creer… aunque sea, como tantas veces, “hasta el próximo dato”.