El Ibex se acerca a los 20.000 puntos tras ganar un 1,7%

Ibex 35

La banca y los resultados empresariales permiten al selectivo español cerrar julio cerca de máximos históricos pese al petróleo, la inflación y la corrección tecnológica.

El Ibex 35 cerró la semana comprendida entre el lunes 27 y el viernes 31 de julio con una subida del 1,73%, equivalente a casi 339 puntos, y terminó en 19.924,1 enteros. El avance deja al selectivo a apenas un 0,38% de los 20.000 puntos, una barrera inédita que se ha convertido en la nueva referencia psicológica del mercado.

La semana no fue lineal. El índice pasó de rozar máximos el lunes a sufrir un retroceso del 1,59% el miércoles, antes de recuperar terreno gracias a la banca, los beneficios empresariales y el rebote de Wall Street. El balance revela una fortaleza significativa, pero también una dependencia creciente de unos pocos sectores.

Un lunes impulsado por el petróleo

El selectivo comenzó la semana con una subida del 0,8%, hasta los 19.741,3 puntos, después de que la tregua entre Estados Unidos e Irán provocase una caída superior al 7% en el precio del crudo.

El Brent retrocedió hasta el entorno de los 89 dólares por barril, reduciendo temporalmente el riesgo de nuevas presiones inflacionistas. Indra lideró los avances con un 5,06%, seguida de Amadeus, mientras Santander ganó un 2,3%. El índice llegó a superar los 19.900 puntos durante la sesión, aunque no consiguió conservarlos al cierre.

Máximos sin continuidad

El martes confirmó que la proximidad de los máximos también está generando vértigo. El Ibex llegó a marcar 19.890,1 puntos, pero terminó con una caída del 0,07%, hasta los 19.727 enteros.

Las dudas sobre la rentabilidad de las grandes inversiones en inteligencia artificial penalizaron a los mercados asiáticos y aumentaron la cautela internacional. La consecuencia fue clara: cada aproximación a los 20.000 puntos activó ventas y recogidas de beneficios.

El tropiezo del miércoles

La sesión más difícil llegó el miércoles. El índice perdió un 1,59% y descendió hasta los 19.412,7 puntos, con solo tres compañías en terreno positivo.

La caída mostró la rapidez con la que puede evaporarse el optimismo cuando coinciden resultados empresariales decepcionantes, dudas monetarias y presión sobre los bancos. CaixaBank estuvo entre los valores más castigados, mientras Repsol logró avanzar. En una sola jornada, el selectivo borró prácticamente todo el terreno conquistado desde el inicio de la semana.

La banca rescata al índice

El jueves cambió el tono por completo. El Ibex avanzó un 1,78%, su mejor sesión en mes y medio, y recuperó los 19.757,7 puntos.

Sacyr subió un 5,47% tras comunicar que su beneficio semestral había aumentado un 157%. BBVA, por su parte, ganó un 5% después de presentar un incremento del beneficio del 11%. También acompañaron Solaria y Acciona, ambas con avances próximos al 4%.

El empuje financiero no fue casual. Los seis grandes bancos españoles obtuvieron 20.164 millones de euros durante el primer semestre, un 18% más que un año antes. Su peso convierte al sector en el principal motor del Ibex.

Un cierre cerca de los 20.000

El viernes, el índice terminó en 19.924,1 puntos. Frente al cierre del viernes anterior, situado en 19.585,4 puntos, la ganancia semanal alcanzó el 1,73%. Tomando exclusivamente el cierre del lunes como punto de partida, el avance hasta el viernes fue del 0,93%.

Este comportamiento permitió al mercado español cerrar julio con una revalorización aproximada del 2,32% respecto al cierre de junio y elevar su subida acumulada en 2026 por encima del 15%.

La ventaja estructural del Ibex

El contraste con los mercados tecnológicos resulta significativo. Mientras el Nasdaq y los fabricantes de semiconductores sufrieron fuertes correcciones durante julio, el Ibex quedó protegido por su elevada exposición a banca, energía, infraestructuras y servicios regulados.

Esa composición, considerada durante años una desventaja por la escasa presencia tecnológica, se ha convertido ahora en un escudo. Los beneficios bancarios, los dividendos y unas valoraciones todavía moderadas mantienen la entrada de capital, incluso cuando aumenta la volatilidad internacional.

El riesgo detrás del récord

La subida no elimina las amenazas. El petróleo acumuló un fuerte encarecimiento durante julio, la inflación española alcanzó el 3,5% y la Reserva Federal mantuvo los tipos entre el 3,5% y el 3,75%.

Lo más grave para el mercado sería una nueva escalada energética que obligase a los bancos centrales a endurecer otra vez su política monetaria. Los 20.000 puntos están al alcance, pero su conquista sostenible dependerá menos de la euforia y más de que los resultados empresariales sigan compensando el deterioro del entorno geopolítico.