El selectivo afronta el dato de inflación en EEUU con su mejor racha mensual desde 2006, pero con crecientes dudas sobre las valoraciones tecnológicas y el riesgo geopolítico

El IBEX 35 sube un 3,3% y encadena ocho meses

ibex

La Bolsa española amaneció este viernes con pocas ganas de celebración, pero con un dato difícil de ignorar: el IBEX 35 se encamina a cerrar febrero con una subida del 3,3% y ocho meses consecutivos en positivo, su mejor racha mensual desde 2006. A las 09.05 horas, el índice cedía un ligero 0,15%, hasta los 18.468,7 puntos, en línea con la tónica de cautela que domina los mercados internacionales. El contraste es evidente: el avance acumulado en el mes y la semana —en torno al 1,5%— convive con un sentimiento de mercado marcado por las dudas en torno a la inteligencia artificial, la inflación y un tablero geopolítico cada vez más inestable. El desenlace del día, y en buena medida del mes, se decidirá a las 13.30 horas, cuando se publique el dato clave de precios en Estados Unidos.

El comportamiento del IBEX en la sesión de este viernes resume bien la paradoja del mercado español. El selectivo amanecía con recortes moderados, en torno al 0,15%, en línea con Europa, pero tras un mes en el que ha llegado a acumular un avance cercano al 3,3%, apoyado en los bancos, en parte del consumo y en algunos valores ligados a la energía y las infraestructuras. La cota de los 18.400–18.500 puntos sitúa al índice cerca de sus máximos de los últimos años y consolida la remontada iniciada tras el shock inflacionista y la subida abrupta de tipos.

Sin embargo, el tono de la sesión es de contención. Los inversores miran más el reloj —y el calendario macro— que la pantalla de cotizaciones. El dato de inflación en EEUU puede reforzar la tesis de un aterrizaje suave con recortes de tipos en la segunda mitad del año o, por el contrario, reavivar el temor a que la Reserva Federal mantenga el precio del dinero en niveles restrictivos durante más tiempo. El resultado condicionará no solo el cierre de febrero, sino la credibilidad de esta racha de ocho meses al alza.

Índice IBEX 35

La racha más larga desde 2006

Ocho meses consecutivos de subidas no son un detalle menor. Desde 2006, el IBEX 35 no encadenaba una serie alcista de este calibre, lo que devuelve a la primera línea el debate sobre si el mercado español está simplemente normalizando valoraciones tras una década de castigo o si comienza a entrar en territorio de complacencia. La revalorización acumulada en estos ocho meses —superior al 15% en términos aproximados— contrasta con años en los que el índice quedó rezagado frente a otros grandes índices europeos como el DAX alemán o el CAC francés.

Este repunte se apoya, sobre todo, en tres vectores: tipos de interés todavía elevados, que sostienen los márgenes de la banca; un contexto energético más benigno que en 2022, y la percepción de que España ofrece un perfil defensivo relativo en un entorno de volatilidad global. Sin embargo, la racha también es hija de la liquidez y de la búsqueda desesperada de rentabilidad en un contexto en el que la renta fija ha dejado de ser un refugio tan sencillo como en 2023. El diagnóstico es claro: el mercado ha premiado al IBEX por su descuento histórico, pero empieza a exigir más argumentos que el simple “estaba barato”.

La factura de la IA: beneficios récord, expectativas desbocadas

Mientras el IBEX duda, la gran conversación del mercado sigue estando lejos de Madrid: Wall Street y, en particular, la tecnología ligada a la inteligencia artificial. Los resultados de Nvidia, icono del rally de la IA, han vuelto a superar previsiones, pero el impacto en bolsa ha sido mucho más tibio que en trimestres anteriores. Los inversores empiezan a preguntarse no si la IA es el futuro, sino cuánto están dispuestos a pagar por ese futuro.

Como resume el analista de IG Sergio Ávila, «esto ya no va de si la IA es el futuro, sino de cuánto estás dispuesto a pagar por ese futuro». La frase sintetiza el giro de guion: con el S&P 500 cotizando en torno a 20 veces beneficios y segmentos del sector tecnológico acercándose a múltiplos de 30-35 veces, cada dato de inflación o cada matiz en los discursos de los bancos centrales puede desencadenar una corrección. «El S&P 500 hoy está atrapado entre dos fuerzas: beneficios razonables y la sombra de la inflación», apunta Ávila. La consecuencia es clara: cualquier decepción macro activa ventas en tecnología y provoca una rotación defensiva que, en ocasiones, termina beneficiando a índices con mayor peso bancario, como el IBEX.

Bancos y eléctricas: los pesos pesados marcan el paso

La fotografía sectorial de la sesión refuerza la idea de un mercado selectivo. En banca, Santander caía alrededor de un 0,7%, BBVA se movía prácticamente plano, mientras que Caixabank avanzaba un 0,33% y Bankinter sumaba un tímido 0,07%. Sabadell y Unicaja cedían un 0,30% y un 0,37%, respectivamente. El comportamiento dispar refleja un mismo dilema: el mercado descuenta aún márgenes de intereses elevados en 2026, pero empieza a cuestionarse cuánto recorrido adicional queda si los recortes de tipos se materializan a partir del segundo semestre.

En el bloque no financiero, Telefónica retrocedía un 0,36%, Iberdrola se dejaba un contundente 1,25%, mientras Inditex lograba avanzar un 0,38% y Cellnex y Repsol cedían en torno al 0,3%. El golpe a Iberdrola apunta tanto a tomas de beneficios como a la sensibilidad del sector a cualquier revisión de expectativas regulatorias o de precios de la energía. El contraste con Inditex, que sigue beneficiándose de un consumo más resiliente de lo previsto y de su disciplina de márgenes, es significativo. El IBEX se sostiene, pero lo hace apoyado en un puñado de nombres cuya volatilidad puede amplificarse si el relato global gira hacia el riesgo.

Rotación silenciosa: del crecimiento a los valores defensivos

La clave de la sesión, y posiblemente de las próximas semanas, está en la rotación sectorial. Ávila resume el escenario que manejan muchos gestores: «Si los datos respaldan recortes de tipos más adelante, el S&P tiene oxígeno. Si no, veremos más rotación hacia sectores defensivos, value y compañías con caja fuerte y deuda controlada». Esta lectura encaja con algunos de los movimientos que se vieron este viernes en el IBEX y el Mercado Continuo.

Entre las compañías que presentaron resultados, Merlin Properties se disparaba más de un 5%, mientras Solaria avanzaba cerca de un 8% y Grifols retrocedía alrededor de un 4,4%. Los números del trimestre han funcionado como un auténtico detector de confianza: el inversor premia los modelos de negocio con visibilidad de ingresos, balances saneados y capacidad de generar caja incluso en un entorno de tipos elevados. Al mismo tiempo, castiga todo lo que huela a incertidumbre contable, riesgo reputacional o dependencia excesiva de expectativas futuras. El mensaje implícito es claro: la barra libre de múltiplos que acompañó al dinero barato se ha terminado y la disciplina vuelve a ser un criterio de inversión central.

El termómetro de hoy: inflación en Estados Unidos

La publicación del dato de precios en Estados Unidos a las 13.30 horas es el auténtico eje sobre el que gira la sesión. El mercado descuenta una inflación subyacente todavía por encima del objetivo del 2%, pero en trayectoria descendente, compatible con uno o dos recortes de tipos en la segunda mitad del año. Cualquier desviación al alza reabriría el escenario de “tipos altos por más tiempo”, con impacto inmediato en las curvas de deuda y, por extensión, en las valoraciones de los activos de riesgo.

Para el inversor español, la lectura es doble. Si el dato se ajusta al guion y refuerza el escenario de aterrizaje suave, el IBEX podría consolidar su subida mensual e incluso intentar atacar nuevos máximos anuales, apoyado en bancos, consumo y algunas utilities. Si, por el contrario, el dato sorprende al alza, el golpe podría ser más severo en los sectores más dependientes del coste de financiación y en aquellos valores que han corrido más en los últimos meses. La racha de ocho meses al alza no está en peligro inmediato, pero sí su continuidad sin correcciones intermedias.

Geopolítica al rojo vivo: Oriente Medio y Asia central

A la ecuación de tipos y beneficios se suma un tercer factor cada vez más determinante: la geopolítica. Las últimas rondas de contactos entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Omán, han dejado una lectura relativamente constructiva, pero todavía sin avances tangibles que permitan descartar un repunte de las tensiones militares o un shock en el mercado del petróleo. Al mismo tiempo, las declaraciones del ministro de Defensa de Pakistán, hablando de “guerra abierta” contra Afganistán tras los bombardeos nocturnos sobre objetivos talibanes, añaden una capa adicional de riesgo en una región clave para las rutas energéticas y la seguridad global.

Para el IBEX, ese ruido geopolítico se traduce en dos canales principales: el precio del crudo, que afecta de forma directa a compañías como Repsol, y la prima de riesgo percibida hacia los activos europeos. Cualquier repunte sostenido del Brent por encima de los 90 dólares presionaría al alza la inflación importada justo cuando los bancos centrales tratan de dar por superada la fase más aguda del shock de precios. En ese escenario, la renta variable europea, y particularmente los mercados periféricos, serían de los primeros en sufrir.