El petróleo frena al Ibex 35 y amenaza los 19.500 puntos

IBEX 35

El selectivo español cae alrededor de un 0,3% en la apertura del 23 de julio, penalizado por el encarecimiento del crudo y la cautela ante la decisión del Banco Central Europeo.

El Ibex 35 ha comenzado la sesión de este jueves 23 de julio con descensos moderados después de dos jornadas de avances. El índice español pierde cerca de un 0,3% y se mueve en el entorno de los 19.500 puntos, una frontera que vuelve a convertirse en la principal referencia de los inversores.

El fuerte repunte del petróleo, la escalada de las tensiones en Oriente Próximo y la reunión del Banco Central Europeo enfrían el apetito por el riesgo. Sin embargo, las cuentas de Indra y Repsol contienen parcialmente las caídas y evitan, por ahora, un retroceso más severo.

El Ibex pierde impulso

El selectivo abrió con una caída del 0,20%, hasta los 19.532,90 puntos, aunque posteriormente amplió ligeramente los descensos. A primera hora llegó a cotizar en los 19.511 puntos, un 0,31% por debajo del cierre anterior, situado en 19.571,30 puntos.

El movimiento supone una recogida de beneficios después del avance del 0,99% registrado el miércoles. No hay, por el momento, señales de pánico. El diagnóstico es más contenido: el mercado reduce exposición ante una combinación de riesgos energéticos, monetarios y geopolíticos.

La zona de los 19.500 puntos resulta especialmente relevante. Su pérdida sostenida podría abrir la puerta a una corrección mayor, mientras que su recuperación reforzaría la resistencia mostrada por la Bolsa española frente a otras plazas europeas.

El petróleo dispara las alarmas

El principal foco de preocupación está en el mercado energético. El barril de Brent sube cerca de un 3% y supera los 96 dólares, su nivel más alto de las últimas seis semanas.

Los ataques contra petroleros saudíes en el mar Rojo y las amenazas cruzadas entre Estados Unidos e Irán han reavivado el miedo a una interrupción del suministro. El riesgo no se limita al precio del combustible. Un petróleo persistentemente elevado vuelve a alimentar la inflación, reduce la capacidad de gasto de los hogares y dificulta cualquier relajación de la política monetaria.

La consecuencia es clara: las compañías intensivas en combustible sufren, mientras las petroleras reciben un impulso inmediato.

IAG y Puig lideran las pérdidas

IAG figura entre los valores más castigados, con una caída aproximada del 1%. El encarecimiento del queroseno amenaza los márgenes de las aerolíneas y obliga al mercado a revisar sus previsiones de costes.

Puig retrocede alrededor de un 1,5%, mientras Inditex, Telefónica e Iberdrola también registran ventas durante los primeros compases. La presión se extiende a buena parte del sector bancario, aunque sin descensos especialmente abruptos.

El contraste con otras bolsas europeas resulta significativo. El DAX alemán cae cerca de un 0,8%, el CAC francés pierde alrededor de un 0,5% y el Mib italiano retrocede más de un 1%. El Ibex vuelve a comportarse mejor, aunque no consigue escapar del tono negativo general.

Repsol aprovecha el crudo

Repsol avanza más de un 2% después de presentar un beneficio neto de 2.202 millones de euros durante el primer semestre, un incremento del 265% respecto al mismo periodo anterior.

La mejora del negocio de refino y la escalada del petróleo convierten a la compañía en uno de los principales apoyos del Ibex. Lo que penaliza a aerolíneas, industria y consumo favorece directamente a las empresas energéticas con exposición a la extracción y comercialización de hidrocarburos.

Este hecho revela la doble cara del encarecimiento energético: sostiene temporalmente a determinados valores, pero eleva el riesgo macroeconómico para el conjunto del mercado.

Indra sorprende al mercado

Indra registra una de las mayores subidas de la sesión, con avances cercanos al 4%, tras comunicar que su cartera de pedidos se ha duplicado y supera los 20.500 millones de euros.

La compañía ganó 219 millones hasta junio y elevó sus ingresos un 30%, unas cifras respaldadas por el aumento del gasto en defensa y tecnología. Rovi también cotiza al alza después de incrementar un 13% sus ingresos gracias al negocio de fabricación para terceros.

Ambos valores amortiguan el impacto de las caídas en turismo, banca y consumo. La sesión vuelve a demostrar que los resultados empresariales pueden marcar diferencias incluso en un entorno dominado por factores geopolíticos.

El BCE tiene la última palabra

La atención se desplaza ahora hacia el Banco Central Europeo. El consenso no espera cambios inmediatos en los tipos, pero cualquier referencia a la inflación energética o a futuras subidas podría elevar la volatilidad.

Un mensaje más restrictivo de lo previsto perjudicaría a los sectores más endeudados y sensibles al coste de financiación. Por el contrario, una posición prudente permitiría al Ibex defender la zona de los 19.500 puntos e intentar recuperar los máximos anuales, situados cerca de los 19.879 puntos.

El mercado español mantiene una fortaleza relativa evidente. Sin embargo, el petróleo ha sustituido a los resultados empresariales como principal termómetro de la sesión. Mientras el Brent continúe por encima de los 95 dólares, cualquier rebote tendrá que convivir con el temor a una nueva presión inflacionista.