La avalancha de resultados de tecnológicas, medios y automoción pondrá a prueba el apetito por la inteligencia artificial y la consolidación en Hollywood

Los 65.000 millones de Nvidia y la guerra del ‘streaming’ marcan la semana

EPA/ALLISON DINNER

La semana bursátil arranca con un foco nítido: cuánto más puede estirarse la narrativa de la inteligencia artificial y hasta dónde llegará la consolidación en el negocio del entretenimiento. Nvidia, Salesforce, Zoom, Dell y el emergente CoreWeave concentrarán la atención en tecnología, mientras que Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery jugarán una partida decisiva en plena guerra de ofertas con Netflix. Al mismo tiempo, Stellantis tratará de convencer al mercado de que puede navegar aranceles, coche eléctrico y desaceleración del consumo. A todo ello se sumarán las cuentas de HSBC, HP, Home Depot, Baidu y Deutsche Telekom, que completan el termómetro global en la antesala de marzo. 

Big tech pone a prueba la fiebre de la IA

El primer gran examen llega el miércoles con Salesforce, Nvidia y Zoom. Son tres nombres muy distintos, pero todos vinculados a una misma pregunta: ¿se está normalizando por fin el gasto corporativo en software y nube después de dos años de volatilidad? Salesforce llega a la cita con previsiones de 3,03 dólares de beneficio por acción y 11.170 millones de ingresos trimestrales, lo que implicaría crecimientos cercanos al 9% y el 11,7% respectivamente. Si se confirma, el mensaje para el mercado será que el ciclo de optimización de costes en grandes compañías empieza a dar paso a una nueva fase de inversión selectiva.

Zoom, por su parte, se juega demostrar que no es solo un “residuo” de la pandemia. El mercado buscará señales de crecimiento en grandes cuentas empresariales y en nuevos productos de IA generativa integrados en sus plataformas de colaboración. Lo relevante no es ya el número de usuarios, sino cuánto está dispuesto a pagar cada cliente por funciones avanzadas de productividad. Cualquier indicio de desaceleración reforzaría la idea de que el gasto en software se está concentrando en unos pocos ganadores.

Nvidia y el listón imposible de los 65.000 millones

El plato fuerte, sin embargo, será Nvidia, convertida en símbolo de la revolución de la IA. La compañía ha señalado para su cuarto trimestre fiscal de 2026 unos ingresos en torno a 65.000 millones de dólares, más/menos un 2%. El consenso espera 1,52 dólares de beneficio por acción, un salto de aproximadamente el 71% interanual. La paradoja es que, pese a estas cifras extraordinarias, el riesgo no está tanto en los resultados como en la guía que ofrezca la compañía para los próximos trimestres.

En un contexto en el que Nvidia ha firmado acuerdos multimillonarios para asegurar demanda de GPU en la nube —como el contrato de hasta 6.300 millones de dólares con CoreWeave para comprar capacidad de nube no utilizada hasta 2032— el mercado quiere saber si el ritmo de pedidos sigue acelerándose o simplemente se estabiliza. Además, la reciente inversión adicional de 2.000 millones en el propio CoreWeave subraya la voluntad de la compañía de blindar su ecosistema de socios de infraestructura frente a rivales como AMD o las soluciones internas de los grandes ‘hyperscalers’.

El diagnóstico es inequívoco: si Nvidia sugiere que el gasto en centros de datos de IA entra en una fase más “normal”, buena parte de las valoraciones del sector podrían ponerse en cuestión de forma inmediata.

Salesforce y Zoom: la otra cara del software en la nube

Mientras Nvidia juega en la liga del hardware de ultraalta gama, Salesforce representa el pulso del software empresarial tradicional. Los analistas no solo mirarán los ingresos totales, sino la evolución de márgenes y del negocio de suscripción, que concentra la mayor parte de la rentabilidad. Un crecimiento cercano al 10% en plena digestión de proyectos de IA en grandes corporaciones implicaría que los CIOs están volviendo a abrir la cartera, al menos hacia proveedores percibidos como estratégicos.

La compañía se ha esforzado en presentar su plataforma de IA —Einstein y sus capacidades generativas— como una capa de valor sobre el CRM clásico, capaz de justificar precios más altos por usuario. Si el mensaje en la llamada con analistas es que estas funciones empiezan a monetizarse de forma medible, el mercado podría premiar de nuevo a Salesforce como “ganador estructural” del software corporativo.

Zoom llega con un reto diferente: demostrar que puede crecer fuera de su base de videollamadas y ganar tracción en telefonía corporativa, salas de reuniones inteligentes y herramientas de productividad con IA. La consecuencia es clara: unos pocos puntos de crecimiento orgánico arriba o abajo pueden traducirse en movimientos de doble dígito en Bolsa, en un valor que sigue bajo el escrutinio de los inversores activistas.

La batalla por Warner: Paramount Skydance contra Netflix

El otro gran frente de la semana está en el entretenimiento y los medios, con Paramount Skydance presentando resultados del cuarto trimestre de 2025 en pleno pulso por adquirir Warner Bros. Discovery (WBD). La compañía espera ingresos de entre 8.100 y 8.300 millones de dólares, hasta un 4% más interanual, impulsados por el ‘streaming’, y proyecta cerca de 30.000 millones para 2026. Estos números llegan mientras se agota el plazo para mejorar su oferta por WBD, valorada en torno a 108.400 millones de dólares en términos de capitalización de la transacción.

El contraste con la propuesta rival de Netflix, cifrada en unos 83.000 millones y diseñada para adquirir principalmente el estudio y el ‘streaming’ de WBD, es demoledor: dos modelos de industria enfrentados, uno integrado en un conglomerado de canales y activos heredados, y otro más ligero, centrado en la plataforma digital. El respaldo implícito de la Administración Trump a la oferta de Paramount, tras superar un primer gran umbral antimonopolio en EE.UU., añade un componente político que el mercado no puede ignorar.

Lo más grave, según varios gestores consultados, es que “la concentración de poder en unas pocas manos puede reducir la diversidad de contenidos justo cuando el consumidor empieza a saturarse de suscripciones”. La consecuencia es doble: riesgo regulatorio a medio plazo y necesidad de demostrar sin ambigüedades que las sinergias prometidas son reales.

Qué se juega Warner Bros. Discovery en sus cuentas

Warner Bros. Discovery presentará también sus resultados trimestrales con un tablero extremadamente complejo. Por un lado, debe convencer al mercado de que su negocio de ‘streaming’ puede alcanzar la rentabilidad de forma sostenible en un entorno de competencia feroz y subidas selectivas de precios. Por otro, está obligada a dar visibilidad sobre su deuda y sobre el impacto que tendría cualquiera de las ofertas en sus ratios financieros.

Los inversores prestarán atención al crecimiento de suscriptores, al ARPU (ingreso medio por usuario) y al ritmo de reducción de costes tras las integraciones previas. En un escenario en el que el valor de la compañía se discute entre ofertas muy distintas, cada desviación respecto al consenso puede reforzar a uno u otro pretendiente. Un WBD débil en ingresos pero fuerte en caja operativa puede ser más atractivo para un comprador dispuesto a reestructurar la compañía de arriba abajo; un WBD que sorprenda positivamente en crecimiento podría, en cambio, mejorar su capacidad de negociación y exigir una prima más alta.

En cualquier caso, el mensaje que salga de estas cuentas irá más allá de un nombre: dirá mucho sobre la capacidad del sector para subir precios sin perder abonados, justo cuando el consumidor empieza a recortar gastos discrecionales.

Stellantis: tarifas, coches eléctricos y una guía bajo presión

El jueves será el turno de Stellantis, en un momento delicado para la industria del automóvil. El grupo, fruto de la unión de PSA y Fiat Chrysler, mantiene una guía para la segunda mitad de 2025 con mayores ingresos, margen operativo ajustado en dígito bajo y mejora de la caja libre industrial, pese a reconocer un entorno plagado de incertidumbres regulatorias y geopolíticas.

Sin embargo, los últimos datos no invitan al triunfalismo: la compañía ha llegado a registrar caídas de ingresos del entorno del 14% interanual en 2025, presionada por la transición al coche eléctrico, los aranceles cruzados entre bloques y la desaceleración de la demanda en Europa. El mercado buscará pistas sobre recortes de capacidad, aplazamientos de inversiones y posibles ajustes de plantilla en ciertas regiones.

El contraste con los fabricantes puros de vehículos eléctricos y con los gigantes asiáticos resulta cada vez más incómodo. Si Stellantis se ve obligada a rebajar de nuevo su hoja de ruta, el mensaje hacia el resto del sector europeo será inequívoco: el viejo modelo de volumen y descuentos tiene los días contados.

Dell, CoreWeave y la infraestructura oculta de la revolución IA

Junto a Stellantis, el jueves también se asoman dos actores clave de la infraestructura digital: Dell Technologies y CoreWeave. Dell llega con expectativas de 3,29 dólares de beneficio por acción en su cuarto trimestre fiscal de 2026, casi un 36% más que un año antes, apoyada en el auge de los servidores optimizados para IA. La compañía prevé enviar unos 9.400 millones de dólares en servidores de IA solo en el cuarto trimestre, y elevar esa cifra hasta 25.000 millones en el conjunto del ejercicio, un crecimiento de alrededor del 150% interanual.

Ese crecimiento refleja una tendencia de fondo: se estima que los servidores preparados para IA representarán más del 70% de un mercado mundial de servidores cercano a los 298.000 millones de dólares en 2025, consolidando un cambio estructural en la forma en que las empresas invierten en infraestructura. Dell se juega demostrar que puede mantener cuotas significativas frente a rivales como Hewlett Packard Enterprise o Super Micro Computer, que han ganado protagonismo en este nicho.

CoreWeave, por su parte, se ha convertido en el socio “neocloud” de referencia de Nvidia, con centros de datos diseñados específicamente para entrenamiento e inferencia de modelos de IA y contratos multimillonarios a largo plazo que garantizan demanda de su capacidad. Lo que estas cuentas revelen sobre el uso real de esa capacidad dirá mucho sobre si la fiebre de construcción de “fábricas de IA” está justificada o si empieza a haber riesgo de sobreinversión.

Los bancos y el consumo completan el cuadro

Más allá de los grandes nombres de tecnología, los inversores mirarán también a HSBC, HP, Home Depot, Baidu y Deutsche Telekom para completar el cuadro macro. HSBC ofrecerá una lectura privilegiada sobre el pulso de Asia, especialmente China y Hong Kong, clave para el comercio global y las materias primas. Cualquier incremento de provisiones o advertencia sobre calidad crediticia encenderá las alarmas sobre un posible deterioro más profundo de la economía asiática.

Home Depot, en cambio, servirá como termómetro del consumo y del mercado inmobiliario en Estados Unidos. Un consumidor que siga gastando en mejoras del hogar, pese a tipos de interés todavía elevados, respaldaría el escenario de “aterrizaje suave” que descuentan las Bolsas. Baidu pondrá el acento en la capacidad de los gigantes chinos para competir en IA generativa frente a los actores occidentales, mientras que Deutsche Telekom mostrará hasta qué punto los operadores europeos pueden monetizar el tráfico de datos creciente sin estrangular sus márgenes por culpa de la regulación.

En suma, son resultados que, sin el brillo mediático de Nvidia o Warner, pueden inclinar la balanza del sentimiento inversor hacia un mayor apetito por riesgo… o hacia una toma de beneficios masiva.