Alphabet y Amazon se juegan el pulso de Wall Street
Los próximos días el foco de los mercados volverá a estrecharse hasta casi un punto ciego. En una sola semana, las grandes tecnológicas y farmacéuticas publicarán sus cifras trimestrales con un poder de arrastre inédito sobre los índices globales. Solo las llamadas «Magníficas Siete» ya representan en torno al 34% del S&P 500 Index, de modo que cualquier tropiezo se amplifica en carteras de todo el mundo. Alphabet llega a la cita con expectativas de ingresos de 94.700 millones de dólares, un 16% más que hace un año, y un beneficio por acción de 2,58 dólares. Amazon, Disney, Palantir, los gigantes biofarmacéuticos y nombres como Shell o BNP Paribas completan un calendario que puede marcar el tono de la renta variable para el resto del trimestre.
Una semana que puede mover índices
La agenda arranca el lunes con los resultados de Disney y Palantir, continúa el martes con una batería de compañías de consumo, pagos digitales y semiconductores —Nintendo, Pepsi, PayPal, AMD— y alcanza su punto álgido en la segunda mitad de la semana, cuando entran en escena los gigantes tecnológicos y financieros. El miércoles se conocerán las cuentas de Alphabet, mientras que el jueves será el turno de Amazon, Sony, BNP Paribas, Shell y Reddit, entre otras.
El contexto no podría ser más delicado. Tras varios años en los que las megacaps tecnológicas han sostenido las revalorizaciones del mercado, los inversores se preguntan si el ciclo de crecimiento ligado a la inteligencia artificial y al consumo digital sigue intacto o empieza a mostrar fatiga. Las previsiones apuntan a que las grandes tecnológicas volverán a crecer por encima de la media del índice, con expectativas de aumento de beneficios de en torno al 17% para el conjunto del grupo frente a menos del 10% para el resto del mercado.
El diagnóstico es inequívoco: una semana de resultados decepcionante podría reabrir las dudas sobre valoraciones que ya descuentan varios años de beneficios récord.
Alphabet: el termómetro de la publicidad digital
El miércoles, todas las miradas estarán puestas en Alphabet. El consenso espera que la matriz de Google presente unos ingresos de 94.700 millones de dólares, lo que supondría un crecimiento cercano al 16% interanual, y un beneficio por acción de 2,58 dólares. La clave no será solo la cifra global, sino el desglose: hasta qué punto la publicidad en búsquedas se mantiene robusta, si YouTube consolida su recuperación y cómo evoluciona el negocio de la nube (Google Cloud) frente a rivales como AWS o Azure.
Lo más grave, a juicio de los gestores, sería un escenario de crecimiento sólido en ingresos pero presión en márgenes por el fuerte gasto en infraestructuras de IA. La compañía compite en una carrera de inversión multimillonaria en centros de datos y chips específicos, en la que cualquier señal de retorno inferior a lo previsto podría ser castigada. Un guidance más prudente en publicidad o en la nube reabriría el debate sobre si el rally de los últimos trimestres se ha adelantado demasiado a los beneficios futuros.
Además, Alphabet se ha convertido en un barómetro adelantado del ciclo publicitario global: un frenazo en la inversión de anunciantes sería una señal preocupante para el consumo y el sector servicios en su conjunto.
Amazon y la batalla por la nube
Si Alphabet mide la salud de la publicidad, Amazon es el termómetro de la economía digital real: comercio electrónico, logística y, sobre todo, computación en la nube. Para el cuarto trimestre, los analistas esperan un nuevo avance de doble dígito en los ingresos de AWS tras varios trimestres de desaceleración, acompañado de una mejora progresiva en márgenes operativos gracias a los recortes de costes y a la optimización de su red logística.
El mercado estará pendiente de tres vectores. Primero, si el negocio de cloud confirma que el gasto corporativo en tecnología se normaliza tras el parón de 2023. Segundo, hasta qué punto la división de publicidad dentro de la web de Amazon sigue creciendo por encima del 20% anual, consolidando una tercera pata de rentabilidad junto con Prime y AWS. Y tercero, la evolución del negocio minorista en un entorno de consumo más frágil.
Este hecho revela una paradoja: cuanto mejor le va a AWS, más se refuerza la concentración del mercado en unos pocos proveedores de nube, con implicaciones regulatorias y de riesgo sistémico. Un tono excesivamente triunfalista en IA generativa podría alimentar nuevas presiones políticas sobre competencia y fiscalidad.
El turno de The Walt Disney Company, Palantir Technologies y el consumo global
El arranque de la semana estará marcado por dos narrativas muy distintas. Por un lado, Disney, atrapada entre la necesidad de rentabilizar su apuesta por el ‘streaming’ y la obligación de reactivar unos parques y una producción cinematográfica que han perdido empuje. El mercado exigirá pruebas de que la compañía es capaz de mejorar márgenes en Disney+ —subidas de precios, recortes de costes, reducción de contenido menos rentable— sin erosionar en exceso la base de suscriptores.
Por otro lado, Palantir se ha convertido en una especie de «proxy» de la inversión en analítica de datos e inteligencia artificial en el ámbito corporativo y gubernamental. Sus contratos con administraciones públicas y grandes empresas permiten tomar el pulso a un tipo de gasto tecnológico menos visible pero estratégico. Un crecimiento superior al 25% en esta área reforzaría la tesis de que, pese a la volatilidad de los mercados, las compañías siguen comprometiendo presupuestos relevantes a proyectos de transformación digital.
En paralelo, nombres como Nintendo, Pepsi o PayPal aportarán pistas sobre consumo de ocio, alimentación y pagos digitales. El contraste con las megacaps será claro: crecimiento más moderado, pero valoraciones menos exigentes.
La ola biofarma: Pfizer, Merck y compañía
El martes será también el día de las grandes farmacéuticas. Merck, Pfizer y Amgen presentarán sus cuentas en un momento en el que el mercado intenta calibrar el fin del «superciclo» de ingresos ligado a las vacunas y tratamientos contra la COVID-19 y el inicio de una nueva fase dominada por los fármacos para la obesidad y la diabetes.
Compañías como Novo Nordisk o Eli Lilly —que también desfilarán esta semana— han disparado sus capitalizaciones bursátiles gracias al éxito de sus terapias GLP-1. La consecuencia es clara: la biofarma vuelve a ser un sector de dos velocidades, con unos pocos actores concentrando la mayor parte del crecimiento y del entusiasmo inversor, mientras el resto lucha por defender sus pipelines.
Los inversores analizarán con lupa el gasto en I+D, los datos clínicos preliminares y cualquier indicio de presión regulatoria sobre precios. Un mensaje más duro desde los reguladores estadounidenses o europeos en materia de reembolso podría cambiar el sesgo del sector de la noche a la mañana. Para los grandes fondos, la semana será una prueba de fuego para decidir si siguen rotando desde tecnología hacia sanidad como refugio defensivo o si mantienen el sesgo pro-riesgo.
Bancos, energía y plataformas: la otra cara de la semana
Más allá de Silicon Valley y del sector salud, la agenda incluye nombres como UBS, BNP Paribas, Shell o Reddit. Los bancos europeos afrontan el reto de explicar cómo piensan sostener su rentabilidad en un entorno de tipos que, previsiblemente, empezará a girar a la baja. La atención se centrará en el margen de intereses, la calidad del crédito y las posibles provisiones ante un ciclo económico más débil.
En energía, compañías como Shell ofrecerán visibilidad sobre inversión en proyectos fósiles frente a renovables, política de dividendo y programas de recompra. La volatilidad del crudo en los últimos meses y la presión climática hacen cada vez más difícil justificar grandes proyectos de exploración sin retornos claramente superiores al coste de capital.
Finalmente, la presencia de Reddit en este grupo ilustra el intento de nuevas plataformas digitales de consolidar modelos de negocio rentables en un entorno dominado por los gigantes tecnológicos. Sus cifras de usuarios activos, ingresos publicitarios y capacidad de monetizar comunidades serán examinadas como indicador de si aún hay espacio para jugadores medianos en el ecosistema de internet.