Amazon voló, Apple se hundió y Dow Jones no supo a quién creer

iPhone
Amazon y los fabricantes de chips sostienen a Wall Street, pero la caída de Apple, el petróleo y los bonos frustran la recuperación de los índices.

El Dow Jones retrocedía este viernes unos 150 puntos, cerca de un 0,3%, en una sesión dominada por movimientos extremos entre las grandes compañías tecnológicas.
El avance de Amazon y la recuperación de los fabricantes de semiconductores no bastaron para compensar el desplome de Apple ni el repunte de las rentabilidades de la deuda estadounidense.
Wall Street llega así al cierre de julio atrapada entre dos fuerzas: el entusiasmo por los ingresos vinculados a la inteligencia artificial y el temor a que su financiación resulte demasiado cara.
El resultado es un mercado aparentemente estable, pero cada vez más dependiente de unas pocas empresas.

El Dow Jones pierde impulso

La jornada comenzó con expectativas de continuidad tras el fuerte rebote del jueves, cuando el Dow Jones ganó cerca de 614 puntos, un 1,2%, mientras el Nasdaq avanzó casi un 2,8%. Sin embargo, las compras se fueron moderando a medida que aumentaban los rendimientos de los bonos y Apple profundizaba sus pérdidas.

A media sesión, el Dow Jones cedía alrededor de 151 puntos, mientras el S&P 500 y el Nasdaq también oscilaban en terreno negativo. Este hecho revela que la recuperación tecnológica no se ha trasladado al conjunto del mercado.

La estructura de la sesión resulta especialmente significativa. No se trata de una venta indiscriminada, sino de una rotación violenta entre compañías. Los inversores premian a aquellas empresas capaces de demostrar ingresos inmediatos por la inteligencia artificial y castigan a quienes presentan problemas de suministro, márgenes o crecimiento.

Amazon sostiene al mercado

Amazon se convirtió en el principal soporte de Wall Street después de presentar unos resultados impulsados por el crecimiento de su negocio en la nube. Sus acciones llegaron a avanzar cerca de un 14%, hasta superar los 270 dólares, un movimiento que añadía cientos de miles de millones a su valoración bursátil.

Amazon Web Services elevó sus ingresos trimestrales un 37%, hasta aproximadamente 42.200 millones de dólares, por encima de las previsiones del mercado. El dato refuerza la idea de que la inversión empresarial en servicios de inteligencia artificial continúa acelerándose.

Sin embargo, lo más relevante es que la subida de Amazon apenas logró mantener los índices cerca del equilibrio. La consecuencia es clara: incluso una mejora histórica de una de las mayores compañías del mundo tiene dificultades para compensar la debilidad de otros gigantes tecnológicos.

Apple borra el optimismo

En el extremo contrario apareció Apple. El fabricante del iPhone llegó a caer más de un 9%, hasta situarse alrededor de los 303 dólares, después de advertir de que la escasez de componentes condicionará sus previsiones.

La compañía superó algunas estimaciones trimestrales, pero decepcionó en sus perspectivas de ventas y en la evolución de servicios y China. El mercado interpretó que los problemas de suministro relacionados con la elevada demanda de chips para inteligencia artificial pueden limitar su capacidad de crecimiento.

La pérdida de valor bursátil rondaba los 373.000 millones de dólares durante la sesión, camino del mayor descenso diario registrado por la compañía. El contraste con Amazon resulta demoledor: mientras una empresa monetiza la expansión de la nube, la otra comienza a sufrir los cuellos de botella provocados por esa misma carrera tecnológica.

Los chips frenan el desplome mensual

Los fabricantes de semiconductores encadenaron dos sesiones de recuperación después de una liquidación que amenaza con convertirse en la peor caída mensual del sector desde 2008. El rebote se había iniciado el jueves, cuando el índice de semiconductores de Filadelfia avanzó aproximadamente un 8%.

No obstante, durante la sesión del viernes varias compañías redujeron sus ganancias iniciales. Micron, por ejemplo, llegó a girarse a la baja después de comenzar la jornada con avances.

Este comportamiento muestra la fragilidad de la recuperación. Los inversores siguen considerando estratégica la industria de los chips, pero ya no aceptan cualquier valoración ni cualquier nivel de gasto. El mercado exige beneficios demostrables y empieza a penalizar los proyectos que consumen capital sin generar retornos visibles.

El petróleo presiona a los bonos

El rebote del petróleo añadió otra capa de incertidumbre. El crudo Brent alcanzó aproximadamente 88,42 dólares por barril, mientras el petróleo estadounidense subía cerca de un 2%. El encarecimiento energético reactivó el temor a nuevas presiones inflacionistas.

Como consecuencia, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años alcanzó el 4,73%, su nivel intradía más elevado desde enero de 2025. Cuando los bonos ofrecen rendimientos más altos, las valoraciones de las compañías tecnológicas quedan sometidas a una presión adicional, porque sus beneficios futuros pierden atractivo frente a activos considerados más seguros.

El diagnóstico es inequívoco: Wall Street puede celebrar los resultados empresariales, pero difícilmente consolidará una recuperación si petróleo, inflación y tipos avanzan en la dirección contraria.

Asia hereda una señal contradictoria

Las bolsas asiáticas afrontan la próxima sesión con el impulso procedente de Amazon y los semiconductores, aunque también con la advertencia lanzada por el Dow Jones. Corea del Sur ya mostró la magnitud de esta volatilidad: el Kospi llegó a dispararse un 17,9% en una sola jornada, pese a acumular una caída mensual cercana al 22%.

El yen, por su parte, moderó su avance después de un movimiento atribuido a expectativas de intervención, mientras la subida del petróleo amenaza a las economías asiáticas más dependientes de las importaciones energéticas.

La señal para los inversores no es una recuperación limpia. Es una tregua marcada por resultados empresariales extraordinarios, movimientos especulativos y una dependencia creciente de la inteligencia artificial. El Dow Jones lo resume mejor que ningún otro índice: el dinero vuelve a la tecnología, pero todavía no regresa con suficiente fuerza al conjunto del mercado.