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El Brent vuelve a máximos de dos meses: el petróleo sube más de un 1,5% con Irán en el centro del riesgo

EPA/LARRY W. SMITH

El crudo acelera este martes y marca niveles no vistos desde noviembre, en un movimiento clásico de “prima geopolítica”: la tensión en torno a Irán vuelve a colarse en el precio ante el temor a disrupciones de oferta, justo cuando Washington endurece el cerco con un arancel del 25% para países que comercien con Teherán. El mercado mira ahora a dos puntos críticos: si el conflicto se traslada a flujos físicos (exportaciones y logística) y si el riesgo salta al Estrecho de Ormuz, el verdadero cuello de botella del petróleo global.

El movimiento del día: el mercado paga “prima geopolítica”

El petróleo abre la sesión con un repunte superior al 1,5% y vuelve a los niveles más altos desde noviembre. Es un movimiento típico de mercado cuando el foco pasa de la macro (tipos e inflación) al riesgo de oferta: no se trata tanto de demanda adicional, sino de la posibilidad de que un shock político acabe afectando a exportaciones, aseguramiento, rutas marítimas o financiación del comercio.

Qué hay detrás: Irán, protestas y el riesgo de disrupción

El catalizador inmediato es la escalada alrededor de Irán. Por un lado, el mercado reacciona a informaciones sobre un recrudecimiento de la represión y a estimaciones de víctimas que, por el apagón informativo, son difíciles de verificar de manera independiente. Por otro, el ruido institucional se está transformando en presión económica: cuando el riesgo político aumenta, los compradores suelen exigir descuentos o primas de seguro más altas, y eso se filtra en el precio final del barril.

La palanca de Washington: arancel del 25% a socios de Irán

El punto que el mercado está calibrando con más cuidado es la medida anunciada por Donald Trump: un arancel del 25% a cualquier país que “haga negocios” con Irán. El problema no es solo el anuncio: es la falta de definición de “hacer negocios”, las posibles exenciones y el mecanismo de cumplimiento. Si la interpretación es amplia, la medida podría tensar relaciones con países que mantienen vínculos energéticos o comerciales con Teherán y, por tanto, alterar el mapa de compradores del crudo iraní.

Por qué Irán importa para el petróleo (y el nombre que siempre aparece: Ormuz)

Irán es un productor relevante y, sobre todo, un actor clave en el equilibrio regional. El mercado no solo mira cuántos barriles exporta; mira el riesgo de contagio a la zona más sensible del planeta para el crudo: el Estrecho de Ormuz. Si la tensión escalara hasta afectar la navegación o el tránsito de petroleros, el impacto ya no sería marginal: se convertiría en un problema de oferta para Asia y, por extensión, para el precio global.

El freno al rally: Venezuela y otras fuentes de suministro

Pese al repunte, el mercado no compra un escenario de shock total. Hay un contrapeso importante: el posible aumento de flujos desde Venezuela tras el cambio político, junto con otros factores de oferta que podrían amortiguar el movimiento. En otras palabras, la geopolítica impulsa el barril, pero la expectativa de más barriles disponibles limita la magnitud de la subida.