Broadcom salva parte del día con IA, pero no basta: petróleo al alza, aerolíneas en caída y el Dow Jones se deja 785 punto

Los récords de la IA chocan con la escalada en Oriente Próximo, el cierre de Ormuz y nuevas dudas sobre la política monetaria en EE. UU. y el BCE
wall street EPA/JUSTIN LANE
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Nvidia ha vuelto a encender el entusiasmo de Wall Street con ingresos récord de 68.100 millones de dólares y un beneficio disparado un 94%, consolidando su papel como epicentro del boom de la inteligencia artificial. Pero el contexto en el que llega este impulso es todo menos benigno: la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán entra en su sexto día, el Estrecho de Ormuz sigue cerrado, el petróleo supera los 80 dólares, la plata salta un 3% como refugio y el VIX se dispara un 12,4% hasta 23,76 puntos. Sobre la mesa se acumulan además una licencia excepcional para que India compre más crudo ruso, nuevas tensiones arancelarias que amenazan 4.200 millones en exportaciones de la UE, un desafío abierto de Anthropic a Washington y los rumores de salida anticipada de Christine Lagarde del BCE. Todo ello en la víspera de un superdía de datos con nóminas estadounidenses, PIB de la eurozona y un mercado que ya descuenta menos recortes de tipos de los que esperaba hace solo dos semanas.

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Nvidia manda, pero el NDX acusa la tensión

El relato de crecimiento sigue viniendo de la inteligencia artificial. Nvidia ha presentado 68.100 millones de dólares de ingresos anuales y un salto del 94% en el beneficio, impulsado por la venta de GPU para centros de datos y modelos generativos. Los márgenes operativos se sitúan ya en niveles históricamente altos y la compañía insinúa otro año de crecimientos de doble dígito alto, apoyada en pedidos cerrados con los grandes proveedores de nube.

Sin embargo, el contexto de mercado es distinto al de anteriores trimestres. El Nasdaq 100 cotiza en 25.020 puntos, con una caída diaria del 0,29%, y el S&P 500 se sitúa en 6.830,71 puntos, un 0,56% abajo. La estructura de tipos más altos durante más tiempo y el miedo a un shock energético sostenido empiezan a pesar sobre las valoraciones, incluso en las historias más sólidas.

Lo más relevante es que el rally de la IA convive con un repunte de la aversión al riesgo: el VIX en 23,76 (+12,39%), el dólar DXY estabilizado en 99,06 puntos y un IBEX 35 que cede un 1,38% hasta 17.245 puntos, mucho más castigado que Wall Street. El contraste es claro: la tecnología de alto crecimiento sigue sosteniendo los índices, pero la base de ese optimismo es cada día más estrecha.

Diplomacia exprés de Trump entre Ucrania e Irán

En paralelo al frente empresarial, la Casa Blanca intenta reescribir el mapa geopolítico a contrarreloj. Donald Trump ha anunciado que quiere cerrar la guerra de Ucrania “en un mes” y ha puesto en marcha una ofensiva diplomática que incluye el envío del empresario Steve Witkoff a Ginebra para contactos discretos. Al mismo tiempo, busca una salida negociada en el conflicto con Irán, mientras continúan los bombardeos sobre objetivos militares y navales.

El mercado recibe estos movimientos con escepticismo cortoplacista. Por un lado, una paz rápida en Ucrania reduciría de inmediato la presión sobre el gas y el presupuesto militar europeo. Por otro, el mensaje de firmeza absoluta frente a Teherán, combinado con la promesa de “no escasez de munición”, sugiere que la campaña en el Golfo puede prolongarse varias semanas.

La consecuencia es que los inversores descuentan ruido geopolítico elevado durante todo el primer semestre, con riesgos de error de cálculo al alza. Los rumores de tensiones internas en el BCE y una posible salida adelantada de Lagarde añaden un nuevo grado de incertidumbre a una Europa ya castigada por la energía y los aranceles.

Munición, portadrones y escalada en el Golfo

El primer mensaje duro llegó del Pentágono. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que Estados Unidos “no tiene escasez” de municiones para sostener la campaña contra Irán “todo el tiempo que sea necesario”. Desde el Comando Central, en Tampa, subrayó que las reservas de misiles ofensivos y defensivos siguen siendo amplias, pese al uso intensivo de sistemas avanzados como los Tomahawk o los interceptores Patriot PAC-3, cuyo coste por unidad se cuenta en millones de dólares.

Pocas horas después, el CENTCOM anunciaba el ataque a un portadrones iraní, envuelto en llamas tras un bombardeo que, según el propio mando, se enmarca en la misión de “hundir toda la marina iraní”. El buque, describen, tiene un tamaño “comparable al de un portaaviones de la Segunda Guerra Mundial”, lo que da una idea del salto cualitativo de la guerra naval en la región: plataformas dedicadas a lanzar enjambres de drones y misiles desde el mar.

Este hecho revela dos tendencias: por un lado, el conflicto se desplaza hacia infraestructuras estratégicas de gran valor, elevando el riesgo de incidentes mayores; por otro, el consumo de armamento avanzado se dispara y obliga a reponer inventarios a velocidades poco compatibles con presupuestos estables. La industria de defensa celebra, pero el contribuyente y los mercados empiezan a mirar la factura.

Ormuz cerrado, crudo caro y el aviso ruso de “colapso”

El frente energético se oscurece a toda velocidad. El cierre de facto del Estrecho de Ormuz, con tráfico de petroleros reducido por el riesgo de misiles y drones, ha devuelto al crudo a niveles que no se veían desde el verano de 2024. El Brent cotiza en 83,56 dólares (+1,22%), mientras el USOIL se sitúa en 80,63 dólares (+2,24%), con muchos operadores probando ya escenarios de 90-100 dólares si el bloqueo persiste.

Desde Moscú, Kirill Dmitriev, jefe del Fondo Ruso de Inversión Directa, ha ido más lejos y habla abiertamente de “colapso energético total y bancarrota” para Europa si mantiene su veto a la energía rusa. En un mensaje dirigido a Ursula von der Leyen y Kaja Kallas, acusa a la UE de haber destruido su propia seguridad de suministro. Más allá de la propaganda, la realidad es que la combinación de Ormuz bloqueado y gas ruso restringido es un escenario que los modelos europeos no contemplaban.

Los índices reflejan esa fragilidad. El IBEX 35 pierde un 1,38%, los sectores intensivos en energía vuelven a resentirse y el debate sobre una posible recesión técnica en la eurozona se reabre justo antes de conocerse el dato de PIB. En Estados Unidos, el S&P resiste mejor, pero el repunte sostenido del crudo vuelve a poner contra las cuerdas el relato del aterrizaje suave.

Plata y oro, de refugio clásico a termómetro del miedo

En este entorno, los metales preciosos vuelven a su papel tradicional. La plata sube un 3% y se sitúa en 84,50 dólares por onza, mientras el oro avanza un 1,18% hasta 5.136,57 dólares. También el platino (+1,02%, a 2.148,30 dólares) y el paladio (+1%, a 1.634,01 dólares) registran ganancias, en un movimiento que combina búsqueda de refugio y cobertura frente a un posible repunte inflacionista.

El mensaje es claro: parte del capital institucional se está replegando hacia activos tangibles ante el riesgo de que el petróleo se consolide en niveles altos y la política monetaria tarde más en relajarse. La subida del oro contrasta, además, con la ligera corrección de bitcoin, que cede un 0,26% hasta los 70.707 dólares, señal de que, en un choque geopolítico, los inversores siguen confiando más en refugios clásicos que en criptoactivos.

Lo más grave para los bancos centrales es que esta rotación llega cuando la inflación subyacente apenas empezaba a moderarse y los salarios se muestran resistentes. Si el oro y la plata siguen marcando máximos mientras el VIX permanece por encima de 20 puntos, el margen para recortar tipos sin desanclar expectativas será cada vez más estrecho.

India, petróleo ruso y la guerra de aranceles

En un intento de evitar que el cierre de Ormuz descarrile por completo el suministro, Estados Unidos ha emitido una licencia temporal de 30 días que permite a India aumentar sus compras de petróleo ruso. La exención autoriza transacciones de crudo cargado antes del 5 de marzo y entregado a compañías indias hasta el 4 de abril, siempre bajo supervisión del Tesoro. El secretario Scott Bessent insiste en que la medida busca mantener el flujo global de petróleo sin “regalar” beneficios extraordinarios a Moscú.

El movimiento reconoce implícitamente que el mercado no puede prescindir a la vez de Ormuz y de Rusia sin entrar en un shock de precios. Al mismo tiempo, se produce en plena escalada de tensiones arancelarias entre Washington y Bruselas, con hasta 4.200 millones de euros en exportaciones de la UE potencialmente en riesgo si se activan nuevas rondas de represalias sobre sectores sensibles como el automóvil o la agroalimentación.

Para Europa, la ecuación es demoledora: energía cara, mercado estadounidense menos accesible y un BCE atrapado entre la inflación y el estancamiento. No es casualidad que los rumores sobre una salida anticipada de Christine Lagarde hayan ganado fuerza en las últimas horas: el desgaste político y técnico de la presidencia del BCE se dispara en un contexto en el que cualquier decisión de tipos tendrá perdedores muy visibles.

amazon anthropic
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Anthropic desafía a Washington y la regulación de la IA

En el frente tecnológico-regulatorio, la noticia del día llega de Anthropic. Su CEO, Dario Amodei, ha anunciado que la compañía llevará a los tribunales la designación del Gobierno estadounidense que la clasifica como “riesgo para la seguridad nacional en la cadena de suministro”. La carta del Departamento de Estado afecta, por ahora, a contratos específicos que usan Claude en proyectos sensibles, pero el gesto marca un punto de inflexión: una de las grandes firmas de IA dispuesta a confrontar directamente al regulador.

Amodei insiste en que la mayoría de los clientes no se verán afectados y asegura que comparte objetivos con el Departamento de Defensa, especialmente en el uso de la IA para reforzar la seguridad nacional y proteger a la población. Pero el choque evidencia hasta qué punto la inteligencia artificial se ha convertido en activo estratégico, arma potencial y herramienta regulada al mismo tiempo.

Para los inversores, el caso Anthropic se suma a los interrogantes sobre el futuro marco normativo que afrontan Nvidia, Broadcom o los grandes operadores de nube. La paradoja es evidente: el mismo Estado que necesita capacidades de IA avanzadas para competir con China o Rusia es el que empieza a etiquetar a sus campeones nacionales como riesgo sistémico. El resultado será, previsiblemente, más complejidad contractual, más coste de cumplimiento y, en última instancia, más barreras de entrada para nuevos actores.

Un viernes cargado de datos y bancos centrales vigilando

Todo este cóctel desemboca en un viernes que los mercados marcan en rojo. A primera hora se publican los pedidos industriales de Alemania y, poco después, el PIB de la eurozona y el empleo intertrimestral. Ya por la tarde, llegará el turno de Estados Unidos con las nóminas no agrícolas, las ventas minoristas y la tasa de desempleo.

En paralelo, hablarán Goolsbee y Cipollone por parte del BCE y Hammack desde la Reserva Federal, en un momento en el que los futuros solo descuentan unos 40 puntos básicos de recortes de tipos de la Fed para 2026, frente a los 50 de hace unos días. Cada matiz sobre el impacto del petróleo, la fortaleza del mercado laboral o la solidez del consumo será analizado al milímetro.

El diagnóstico es inequívoco: la narrativa sencilla de “IA más recortes de tipos” se ha roto. A partir de ahora, los mercados se mueven en un terreno mucho más rugoso, donde los récords de Nvidia conviven con portadrones en llamas, licencias para comprar crudo ruso y metales preciosos señalando que el miedo ha vuelto a la primera línea.

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