Los buenos números de lujo y farmacéuticas chocan con el castigo a la energía y la banca

El CAC 40 sube un 0,2% y salva la sesión europea

El CAC 40 sube un 0,2% y salva la sesión europea

La sesión de este martes dejó una imagen engañosa en las bolsas europeas: índices prácticamente planos, pero con movimientos de doble dígito en algunos de los grandes valores del continente. Mientras el DAX alemán terminó prácticamente sin cambios, el FTSE 100 británico cedió un 0,29% y el Euro Stoxx 50 retrocedió un 0,20%, el CAC 40 francés avanzó un 0,20% gracias al tirón del lujo. Detrás de esas décimas se esconde un violento ajuste tras la nueva oleada de resultados: el mercado premió con fuerza a grupos como Kering y Philips, mientras castigó con dureza a BP, Barclays o Siemens Energy. La fotografía final: Europa aguanta en zona de máximos, pero con un mensaje claro del mercado sobre qué historias de resultados compra… y cuáles empieza a rechazar.

Un cierre plano que esconde fuertes movimientos

La jornada terminó con un balance mixto: el DAX se quedó prácticamente plano, el Euro Stoxx 50 cedió un ligero 0,20% y el CAC 40 logró salvar el día con un avance del 0,20%, apoyado en el rally del lujo. El FTSE 100 perdió un 0,29%, lastrado por el desplome de BP, mientras otros índices nacionales se movían en rangos estrechos.

Índice DAX

Este comportamiento encaja con el patrón de las últimas semanas: Europa se mueve a base de historias particulares, más que por grandes impulsos macro. El Stoxx 600 se mantiene en torno a los 620 puntos, muy cerca de sus máximos históricos, lo que refleja que, en conjunto, los inversores siguen dispuestos a mantener su exposición a renta variable europea, pero rotando con rapidez entre sectores y valores.

Índice CAC 40

En divisas, los movimientos fueron más contenidos. El euro se mantuvo prácticamente plano frente al dólar, en torno a los 1,19 dólares, mientras que la libra esterlina retrocedió un 0,20% hasta la zona de 1,36 dólares. Un comportamiento coherente con un mercado que no ha recibido hoy grandes sorpresas de bancos centrales, y que concentra su atención en las previsiones que acompañan a los resultados de las cotizadas.

Lo relevante no ha sido el índice, sino la dispersión, resumen en una gestora madrileña: sesiones como la de hoy muestran qué compañías tienen margen para seguir sorprendiendo y cuáles empiezan a quedarse sin relato.

Lujo al alza: el salto de Kering marca la sesión

El nombre propio del día fue Kering, que llegó a dispararse alrededor de un 10% en París, liderando las subidas del CAC 40. El mercado celebró una combinación de resultados algo mejores de lo temido y, sobre todo, un mensaje más constructivo sobre la evolución de Gucci y el resto de marcas del grupo. En otras palabras: no es que 2025 haya sido un gran año para el lujo francés, es que el mercado temía algo peor.

El rebote no se produjo en el vacío. Otras grandes casas del sector, como LVMH, Hermès o L'Oréal, registraron subidas adicionales, en algunos casos superiores al 2%. El mensaje que se desprende de la sesión es nítido: el mercado sigue dispuesto a pagar múltiplos elevados por compañías de lujo, siempre que éstas ofrezcan visibilidad razonable sobre márgenes y crecimiento en Asia.

Este comportamiento contrasta con los temores que, hace apenas unos meses, apuntaban a un agotamiento estructural del consumo de alta gama en China y Estados Unidos. Por ahora, la lectura dominante es distinta: más que un desplome estructural, el sector ha atravesado un bache cíclico, del que las grandes marcas parecen empezar a salir de forma desigual.

La consecuencia es clara: el lujo vuelve a actuar como motor de los índices franceses y contribuye a sostener al conjunto de las bolsas europeas en zona de máximos, compensando debilidades de otros sectores más expuestos al ciclo o a la regulación.

Philips y AstraZeneca sostienen el ánimo inversor

Otra de las sorpresas positivas del día llegó de la mano de Philips, cuyos títulos llegaron a subir en torno a un 10% tras presentar unas cuentas mejores de lo esperado y mejorar sus previsiones de márgenes para el ejercicio. El grupo holandés intenta dejar atrás los problemas de reputación y costes derivados de la retirada de sus respiradores, y el mercado empieza a concederle el beneficio de la duda al ver una recuperación gradual de la rentabilidad.

En el sector farmacéutico, AstraZeneca también apoyó al conjunto del mercado con subidas moderadas, en torno al 2%, tras confirmar un crecimiento sólido impulsado por sus fármacos oncológicos y volver a elevar sus objetivos para 2026. El valor refuerza su papel como defensivo de calidad, capaz de ofrecer crecimiento en beneficios incluso en escenarios de desaceleración.

Este tipo de historias son las que sostienen el argumento de quienes defienden que aún hay recorrido en la renta variable europea pese a las valoraciones exigentes. La tesis es sencilla: muchas compañías llegan a esta temporada de resultados con comparables fáciles y márgenes que ya han digerido buena parte del shock inflacionista, de manera que cualquier mejora en eficiencia o demanda se traduce en sorpresas positivas en beneficio por acción.

El contraste con otros sectores más cíclicos —como energía o parte de la banca— refuerza la idea de un mercado que discrimina cada vez más: las historias de “crecimiento defensivo” reciben entrada inmediata de flujos, mientras que los modelos más dependientes del precio de las materias primas o de tipos de interés más altos empiezan a perder brillo.

BP se hunde tras congelar recompras y decepcionar al mercado

En el lado opuesto, el gran protagonista negativo fue BP, que llegó a ceder más de un 6% en Londres. A la caída de beneficios respecto al año anterior se sumó la decisión de suspender su programa de recompra de acciones, una de las principales herramientas de retribución al accionista utilizadas por las petroleras europeas en los últimos ejercicios.

La compañía británica ha visto cómo su beneficio anual caía en torno a un 16%, afectado por la normalización del precio del crudo y por provisiones y deterioros en negocios de renovables y biogás que, según la propia empresa, suman cerca de 4.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, el nuevo equipo gestor prioriza el fortalecimiento del balance frente a la continuidad de las recompras, un giro que el mercado ha recibido con evidente escepticismo.

Lo más grave, a ojos de muchos inversores, no es la foto puntual de 2025, sino la narrativa que se consolida: las grandes petroleras europeas empiezan a pagar el coste de una transición energética diseñada a golpe de anuncios, pero difícil de rentabilizar a corto plazo. La volatilidad regulatoria, la competencia de actores estatales y la reciente debilidad del precio del crudo complican la ecuación.

La consecuencia inmediata ha sido un castigo notable al conjunto del sector energético europeo, que retrocede alrededor de un 0,7% en la jornada, actuando como freno para unos índices que, de otro modo, habrían reflejado con más claridad el impulso de lujo y salud.

Barclays y Siemens Energy, la otra cara de la temporada

La banca y la industria pesada tampoco tuvieron su mejor día. Barclays presentó un aumento de beneficios de doble dígito y anunció planes ambiciosos de retribución al accionista, incluyendo recompras que podrían alcanzar los 15.000 millones de libras a medio plazo. Sin embargo, el mercado se centró en las dudas sobre la capacidad del banco para seguir creciendo en un entorno de tipos más bajos, y el valor terminó la sesión en negativo, con caídas de entre el 1,5% y el 2%.

En el ámbito industrial, Siemens Energy se vio de nuevo bajo presión, con descensos superiores al 4,5%. Los inversores siguen penalizando los riesgos ligados a los problemas de su división eólica y a las necesidades de capitalización futura, pese a las garantías públicas y las líneas de avales acordadas en los últimos meses. La compañía se ha convertido en símbolo de un fenómeno más amplio: la dificultad de traducir la agenda de transición energética en negocios estables, predecibles y correctamente valorados en bolsa.

Siemens Energy AG

Este hecho revela una fisura importante en el mapa sectorial europeo: la inversión verde y la infraestructura energética necesitan miles de millones de capital privado, pero la visibilidad regulatoria y de márgenes sigue siendo insuficiente. Mientras tanto, valores con flujos de caja más predecibles —lujo, salud, consumo básico— absorben buena parte del apetito inversor.

El diagnóstico es inequívoco: la dispersión de resultados y de comportamiento en bolsa se está convirtiendo en la norma, no en la excepción, y obliga a los gestores a afinar mucho más la selección de valores frente a las grandes apuestas por índices.

Europa cara… pero todavía sostenida por los beneficios

Con el Stoxx 600 coqueteando con máximos históricos, muchos analistas advierten de que el colchón de valoración en Europa es ya muy limitado. No obstante, una parte relevante de la comunidad inversora sigue defendiendo que el continente ofrece una combinación atractiva de crecimiento moderado, política monetaria menos restrictiva y valoraciones algo más contenidas que en Wall Street.

STOXX 600

Los resultados conocidos hasta ahora parecen respaldar, al menos parcialmente, esa lectura. Varios grandes bancos de inversión subrayan que las comparativas de beneficios frente a 2024 son relativamente fáciles, tras un año marcado por la desaceleración en manufacturas y el impacto pleno de la subida de tipos. Basta una mejora de márgenes de entre 50 y 100 puntos básicos en algunos sectores para generar sorpresas significativas en beneficio por acción.

Sin embargo, el contraste con otras regiones resulta demoledor en algunos segmentos, especialmente en tecnología y software, donde Estados Unidos mantiene una clara ventaja en crecimiento y escala. De ahí que parte del rally europeo de los últimos meses haya descansado en sectores más tradicionales —banca, autos, energía— que ahora muestran signos de fatiga.

En este contexto, el mercado europeo se sostiene porque los beneficios todavía acompañan, pero la exigencia es creciente: cualquier decepción en guías o en retorno al accionista se traduce en correcciones bruscas, como ha demostrado hoy el caso de BP.