El CAC 40 sube un 0,8% y lidera a Europa
La sesión europea ha arrancado este jueves con un tono mayoritariamente positivo en las principales plazas del continente. Las subidas han sido especialmente visibles en Londres y París, donde Antofagasta y Pernod Ricard han llegado a avanzar más de un 4% en los primeros compases. En el paneuropeo Euro Stoxx 50, los inversores han premiado a pesos pesados como ASML, que repuntaba en torno al 3,4%, en plena temporada de resultados. El contrapunto lo ha puesto el DAX alemán, que se ha quedado en negativo, lastrado por descensos en valores defensivos como Symrise, con caídas superiores al 1,4%. En paralelo, el mercado de divisas ha mostrado un mayor apetito por riesgo: el euro y la libra se han apreciado frente al dólar, reforzando la idea de que, al menos por ahora, el foco está en los beneficios empresariales más que en los riesgos macro.
Un arranque en verde con el DAX a contrapié
La fotografía de las 9:00 horas CET ha dejado un mapa bursátil en el que las subidas han sido la norma, pero no una unanimidad. El FTSE 100 británico avanzaba en torno a un 0,47%, mientras que el CAC 40 de París repuntaba un 0,76%, apoyado en compañías de consumo y lujo. El Euro Stoxx 50, barómetro de las grandes cotizadas de la zona euro, ganaba alrededor de un 0,4%, reflejando un tono constructivo tras sesiones de elevada volatilidad.
La excepción ha sido el DAX, que cedía cerca de un 0,3% en los primeros cruces de negociación. Este comportamiento divergente es significativo: el índice alemán suele actuar como termómetro de la industria europea y su debilidad apunta a que el optimismo sigue siendo selectivo. Los inversores compran resultados concretos, no el conjunto del mercado.
Este hecho revela un rasgo clave del actual tramo de ciclo: la bolsa europea ya no se mueve como un bloque homogéneo. Países con exposiciones sectoriales muy distintas —minerales y energía en Londres, consumo y lujo en París, industria pesada y química en Alemania— muestran reacciones dispares a la misma combinación de tipos de interés, inflación y crecimiento moderado. La consecuencia es clara: una selección de valores y sectores mucho más quirúrgica que en los años de estímulo generalizado.
La banca vuelve a marcar el pulso del mercado
Los resultados de entidades como Deutsche Bank, ING o Lloyds han concentrado parte de la atención de la sesión. La banca europea llega a esta temporada con un contexto ambivalente: por un lado, se beneficia de tipos de interés aún relativamente elevados, que sostienen los márgenes; por otro, la desaceleración crediticia y el repunte de la morosidad empiezan a filtrarse en las cuentas.
En este contexto, cualquier mensaje sobre calidad del activo, provisiones o política de dividendos se convierte en catalizador inmediato de las cotizaciones. “El mercado ya no paga crecimiento a cualquier precio, sino solidez del balance y capacidad de remunerar al accionista”, señalan en una gestora europea. De ahí que cualquier sorpresa positiva en capital o remuneración pueda desencadenar subidas de varios puntos porcentuales en la sesión.
Lo más relevante para el conjunto del mercado no es tanto el comportamiento individual de cada banco, sino la señal agregada que envían sus guías. Si las grandes entidades de la zona euro trasladan un mensaje de estabilidad en el crédito a familias y empresas, el golpe psicológico sobre el resto de sectores es inmediato: se reduce el temor a un frenazo abrupto de la financiación y se respalda la tesis de un aterrizaje suave. En caso contrario, el rally de apertura podría agotarse en cuestión de horas.
Farma y consumo defensivo: el refugio que sigue funcionando
Además de la banca, la sesión ha estado marcada por el flujo de noticias en el sector farmacéutico y de gran consumo, con compañías como Roche y Sanofi bajo la lupa. En un entorno en el que el crecimiento mundial se enfría y los bancos centrales se mueven con cautela, estos sectores vuelven a actuar como refugio natural para las carteras más conservadoras.
La reacción inicial del mercado apunta a que los inversores siguen dispuestos a pagar una prima por modelos de negocio menos cíclicos, siempre que las compañías mantengan crecimiento de un dígito medio, márgenes resilientes y una disciplina estricta en precios. “En farma, el castigo llega cuando fallas en pipeline o regulación; mientras cumplas, el flujo de caja es muy predecible”, explican fuentes del sector.
El contraste con industrias más expuestas a la demanda interna —retail, viajes o automoción— resulta demoledor. Mientras estas últimas necesitan varias cifras seguidas de mejora en ventas o reservas para recuperar la confianza, basta con que las farmacéuticas y grandes grupos de consumo confirmen sus objetivos anuales para que el mercado les otorgue el beneficio de la duda. De ahí que, en jornadas de mayor incertidumbre macro, parte del dinero que sale de sectores cíclicos tienda a refugiarse en este tipo de valores, favoreciendo rebotes ordenados como el de hoy.
Antofagasta, Pernod y ASML: los ganadores tempranos del día
Entre los nombres propios de la apertura destacan Antofagasta, Pernod Ricard y ASML, con avances que han llegado a superar el 4% en los dos primeros casos y el 3% en el gigante neerlandés de semiconductores. Estos movimientos concentran varias de las narrativas clave que mueven hoy al mercado europeo.
En el caso de Antofagasta, el tirón del precio del cobre y la apuesta por la transición energética siguen siendo el gran motor. Cualquier indicio de mayor inversión en infraestructuras verdes o vehículos eléctricos suele traducirse en presión compradora sobre las mineras. Un rebote de más de cuatro puntos porcentuales en una sola sesión refleja la sensibilidad extrema de estos valores al flujo de noticias.
Pernod Ricard, por su parte, encarna el binomio consumo premium–recuperación del turismo. La mejora de márgenes en mercados clave y la capacidad de trasladar inflación a precios sin destruir demanda se han convertido en factores decisivos. En un entorno de crecimiento moderado, las compañías capaces de subir tarifas un 3%-5% anual sin perder volumen son vistas como ganadoras estructurales.
En tecnología, ASML sigue siendo un termómetro de la cadena global de chips. Cualquier comentario sobre pedidos, capacidad o visibilidad en los próximos trimestres se amplifica por la posición casi monopolística de la compañía en litografía avanzada. El repunte de hoy sugiere que el mercado empieza a descontar una normalización de inventarios y un nuevo ciclo de inversión en capacidad.
El mensaje del mercado de divisas: euro y libra se fortalecen
Mientras las bolsas europeas arrancaban en verde, el mercado de divisas enviaba una señal adicional de confianza. El euro se apreciaba alrededor de un 0,25%, hasta situarse en torno a 1,1975 dólares, mientras que la libra sumaba un 0,24%, hasta el entorno de 1,3830 dólares. Son movimientos modestos en términos absolutos, pero relevantes por lo que implican: cierta relajación en la demanda de refugio en el billete verde.
Este comportamiento suele interpretarse como una combinación de factores. Por un lado, los inversores descuentan que la Reserva Federal se encuentra más cerca del final de su ciclo de endurecimiento que el Banco Central Europeo o el Banco de Inglaterra, reduciendo el atractivo relativo del dólar. Por otro, cualquier sorpresa positiva en los datos europeos refuerza la narrativa de que el Viejo Continente puede evitar un escenario de recesión profunda.
Sin embargo, el diagnóstico es inequívoco: un euro y una libra más fuertes encarecen las exportaciones europeas, algo especialmente sensible para economías como la alemana. Si este movimiento en divisas se consolida y se combina con una demanda global débil, el impacto sobre los márgenes de los grandes exportadores podría sentirse en los próximos trimestres, reequilibrando de nuevo el flujo de dinero entre sectores.