El DAX se hunde un 2% tras el veto europeo a Irán
La sesión europea de este jueves se saldó con un mensaje claro de los mercados: Alemania vuelve a ser el epicentro del riesgo bursátil en el Viejo Continente. El índice DAX se dejó un 2,07%, arrastrado por el desplome de SAP, que cayó un 16,07% tras decepcionar con sus resultados trimestrales y en plena escalada geopolítica entre Bruselas y Teherán. El giro más inquietante llegó desde el terreno político: la Unión Europea decidió declarar a los Guardianes de la Revolución de Irán (IRGC) como organización terrorista, un movimiento que añade una nueva capa de incertidumbre a un escenario ya tensionado por las amenazas más recientes del presidente estadounidense Donald Trump contra el régimen iraní. Mientras tanto, el Euro Stoxx 50 retrocedió un 0,70%, la bolsa francesa logró cerrar prácticamente plana y Londres se permitió incluso una ligera subida, apoyada en el rally de 3i, que avanzó un 8,77%. En divisas, el euro se mantuvo estable en el entorno de 1,1938 dólares, y la libra cedió un leve 0,10%.
Un castigo concentrado en Alemania y un mensaje para la UE
La reacción de las bolsas europeas no fue homogénea. El DAX actuó como válvula de escape del nerviosismo inversor, con ventas generalizadas en industriales, tecnológicas y compañías con fuerte exposición al comercio internacional. Frente a ello, el CAC 40 francés cerró prácticamente plano y el FTSE 100 británico logró avanzar un 0,17%, un contraste que deja en evidencia la mayor sensibilidad de la economía alemana a los sobresaltos geopolíticos.
Alemania, altamente dependiente de la estabilidad en los flujos comerciales y energéticos, suele agudizar los movimientos cuando el riesgo político se dispara. La decisión de la UE de elevar el listón sancionador al catalogar a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista se interpreta en el mercado como un punto de no retorno en las relaciones con Teherán. La consecuencia inmediata es un repunte de las primas de riesgo percibidas sobre cualquier activo europeo más expuesto al comercio exterior y a los precios de la energía.
“El mensaje que perciben los inversores es que Bruselas está dispuesta a cruzar líneas rojas en su estrategia hacia Irán, y eso obliga a revaluar el riesgo Europa en conjunto”, resumen desde una gestora con fuerte exposición a renta variable alemana. En otras palabras, el castigo al DAX funciona como un termómetro adelantado de cómo se está recalibrando el mapa de riesgos en el continente.
SAP, del valor refugio tecnológico a protagonista del desplome
El otro gran titular de la jornada lo protagonizó SAP, que pasó en cuestión de horas de actuar como uno de los iconos tecnológicos europeos a convertirse en la peor compañía del Euro Stoxx 50. Con un desplome del 16,07%, la firma alemana borró miles de millones de capitalización bursátil en un solo día, acelerando las caídas del DAX y enviando una señal preocupante sobre las expectativas de beneficios en el sector tecnológico europeo.
El mercado ha castigado no solo las cifras del trimestre, sino, sobre todo, el tono de las previsiones. Los inversores esperaban un mensaje de mayor confianza en el crecimiento de los ingresos ligados a la nube y a los servicios de digitalización, justo en un momento en el que la inversión empresarial global muestra síntomas de fatiga. Cualquier matiz de prudencia se traduce de inmediato en ventas.
Este giro revela la fragilidad de un relato que presentaba a los grandes nombres tecnológicos europeos como refugio frente a la volatilidad geopolítica. La sesión de hoy demuestra lo contrario: cuando el riesgo político se mezcla con decepciones corporativas, incluso los supuestos valores defensivos dejan de serlo. Y si el principal referente tecnológico alemán tiembla, el resto del índice se resiente.
IRGC en la lista negra: el nuevo frente de riesgo geopolítico
La decisión de la Unión Europea de etiquetar a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista supone un salto significativo en la estrategia comunitaria hacia Teherán. Este movimiento no solo tiene implicaciones diplomáticas, sino que complica de manera notable la operativa de empresas europeas que mantienen cualquier tipo de exposición —directa o indirecta— a Irán o a países con vínculos estrechos con su economía.
Los mercados descuentan que esta decisión puede desencadenar una cadena de represalias, desde presiones sobre el suministro energético hasta posibles ataques híbridos en el ciberespacio o el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de crudo. El hecho de que esta escalada llegue además tras las últimas amenazas de Donald Trump contra Teherán añade un componente adicional de imprevisibilidad.
“Para los inversores, el problema no es solo la decisión de hoy, sino la sensación de que se abre una etapa de política de bloques en Oriente Medio con menos espacio para la diplomacia económica”, apunta un analista especializado en riesgo geopolítico. La consecuencia es clara: cualquier activo europeo percibido como vulnerable a un repunte del precio del petróleo, a sanciones cruzadas o a disrupciones logísticas entra automáticamente en el radar de ventas.
Un comportamiento desigual entre índices: quién gana y quién pierde
Mientras el DAX cedía más de un 2% y el Euro Stoxx 50 recortaba un 0,70%, el resto de grandes índices europeos se movieron en una horquilla mucho más moderada. El CAC 40 francés cerró prácticamente en tablas, reflejo de una composición sectorial algo más equilibrada y de un menor peso relativo de las tecnológicas castigadas. El FTSE 100 británico, por su parte, logró subir un 0,17%, apoyado en el fuerte avance de 3i, que escaló un 8,77% tras presentar unas cifras de resultados y perspectivas que convencieron al mercado.
Este comportamiento desigual recuerda una lección recurrente: Europa no se mueve como un bloque monolítico, y en momentos de tensión los inversores afinan el tiro. La preferencia por Londres responde en parte a su exposición a compañías globales, muchas de ellas con ingresos denominados en dólares, lo que actúa como colchón cuando crece la volatilidad en el continente.
El contraste con Alemania resulta demoledor: el país que durante años fue sinónimo de estabilidad y disciplina fiscal aparece ahora como uno de los más vulnerables a los shocks externos. En un contexto en el que la renta variable europea ya arrastra meses de dudas, sesiones como esta refuerzan la idea de que los selectivos del centro del continente cargan con una prima de riesgo añadida.
Divisas en calma tensa: euro y libra, sin grandes movimientos
Pese a la brusquedad en la renta variable, el mercado de divisas mantuvo un tono mucho más contenido. El euro se mantuvo prácticamente plano frente al dólar, en torno a 1,1938 dólares, mientras que la libra esterlina retrocedió un 0,10%, hasta 1,3782 dólares. Este comportamiento sugiere que, por ahora, los inversores interpretan el episodio como un shock principalmente regional sobre la renta variable, y no como el inicio de una fuga generalizada desde los activos denominados en euros.
La estabilidad relativa del euro también refleja que, en términos globales, el dólar sigue condicionado por factores internos de Estados Unidos, desde la trayectoria de tipos de la Reserva Federal hasta las propias disputas políticas en Washington. Mientras esos vectores no se alteren de forma brusca, los movimientos diarios en Europa tienden a diluirse en el cruce euro-dólar.
No obstante, esta calma puede ser engañosa. Si la designación de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista deriva en un repunte sostenido del precio del petróleo o en un deterioro visible de las expectativas de crecimiento en la eurozona, el mercado de divisas será el siguiente en reaccionar. Por ahora, la señal es de “esperar y ver”.