DAX lidera las subidas en Europa mientras el mercado espera datos clave
Los principales índices bursátiles europeos han abierto la semana con tono positivo y subidas moderadas, respaldados por el buen comportamiento de la banca y a la espera de una nueva batería de datos macroeconómicos clave. El DAX avanza en torno a un 0,4%, el Euro Stoxx 50 suma un 0,3% y el FTSE 100 se anota ligeras alzas, con el CAC 40 más rezagado y prácticamente plano, en una sesión que promete estar dominada por los datos de producción industrial de la eurozona y el PIB trimestral de Suiza. En segundo plano, pero con más potencial para mover el mercado, los inversores miran ya a los datos de inflación que se publicarán en Alemania y el Reino Unido en los próximos días.
Bancos al frente: Deutsche Bank, NatWest y Santander tiran del carro
Lo más llamativo de la apertura europea vuelve a estar en el sector financiero. Deutsche Bank sube en torno a un 1,5%, NatWest rebota cerca de un 2,5% y Banco Santander avanza en el entorno del 1,7%, situando a la banca como uno de los motores de la sesión.
Este comportamiento no es casual. El mercado lleva semanas reposicionándose en entidades financieras por dos razones clave. La primera, la expectativa de un ciclo de recortes de tipos más gradual de lo que se descontaba hace unos meses, lo que aliviaría el golpe sobre los márgenes de crédito. La segunda, unas cifras de solvencia y capital que, en general, están sorprendiendo al alza según se van publicando resultados trimestrales.
Sin embargo, la recuperación del sector financiero sigue siendo frágil. Cualquier señal de deterioro económico más acusado, especialmente en la eurozona, podría presionar de nuevo a las carteras de crédito y forzar mayores provisiones. El tirón de estos bancos en la apertura es una señal de confianza, pero también de elevada sensibilidad: el sector está actuando como termómetro adelantado del ciclo económico europeo.
Un arranque de semana en modo “esperar y ver”
Pese al tono positivo, el volumen y la agresividad de las compras están siendo contenidos. Los avances del 0,2%-0,5% en los grandes índices reflejan más un rebote técnico y un ajuste de posiciones que un auténtico cambio de narrativa. Los inversores llegan a esta semana con un mensaje claro de los bancos centrales: los tipos han tocado techo, pero el ritmo de bajadas dependerá estrictamente de los datos.
En este contexto, cualquier publicación macro se convierte en un test sobre el relato dominante. Si la actividad aguanta mejor de lo esperado y la inflación continúa descendiendo, el mercado se sentirá cómodo con un escenario de aterrizaje suave. Si, por el contrario, los datos muestran una industria más débil y una inflación pegajosa, la ecuación se complica: menos crecimiento y menos margen para recortar tipos.
Por eso, la sesión de este lunes se está configurando como un punto de transición. No hay citas de primer nivel, pero sí indicadores suficientes para ir afinando las previsiones del mercado. La consecuencia es clara: nadie quiere tomar grandes posiciones antes de saber si los datos confirmarán o no el optimismo de las últimas semanas.
Producción industrial de la eurozona: el eslabón más débil
Entre los datos que se conocerán en la jornada, el más seguido será la producción industrial de la eurozona, uno de los indicadores que más claramente ha reflejado el enfriamiento económico del bloque. En los últimos trimestres, varios países han encadenado caídas mensuales, con recortes acumulados que en algunos casos superan el 5%-7% interanual en los sectores más cíclicos.
Este hecho revela hasta qué punto la industria europea sigue sometida a una presión múltiple: costes energéticos todavía por encima de los niveles precrisis, debilidad de la demanda externa, especialmente desde China, y un entorno financiero más restrictivo tras dos años de subidas de tipos. Alemania, motor industrial del continente, ha sido el ejemplo más evidente de este deterioro.
Si el dato de hoy confirma una nueva caída o un crecimiento anémico, el diagnóstico es inequívoco: la eurozona sigue atrapada en una recuperación a dos velocidades, con los servicios aguantando y la industria en una especie de recesión técnica. Lo más grave es que esta fractura dificulta el diseño de la política monetaria y fiscal, porque lo que es adecuado para sostener a la industria alemana puede no serlo para los servicios en el sur de Europa.
El PIB de Suiza como termómetro de la resiliencia europea
En paralelo, el PIB trimestral de Suiza ofrecerá una pista interesante sobre la capacidad de las economías más abiertas y diversificadas de Europa para capear un entorno global incierto. Aunque el país no forma parte de la eurozona, su comportamiento suele leerse como un barómetro de la salud del comercio internacional, los servicios financieros y la industria de alto valor añadido.
Un crecimiento cercano al 1%-1,5% interanual sería interpretado como señal de resiliencia, especialmente frente a economías del entorno que se han movido en torno al estancamiento. En cambio, una sorpresa negativa reforzaría la idea de que incluso los modelos más sólidos están acusando la combinación de menor demanda global y endurecimiento monetario.
El contraste con otras regiones resulta demoledor: mientras Estados Unidos ha conseguido mantener ritmos de crecimiento superiores al 2%, buena parte de Europa se mueve entre el 0% y el 1%, con una brecha cada vez más evidente en inversión y productividad. La lectura del dato suizo puede servir de recordatorio de que el problema europeo no es solo coyuntural, sino también estructural.
Inflación en Alemania y Reino Unido: el dato que realmente importa
Si la sesión de hoy se mueve al ritmo de industria y PIB, el verdadero plato fuerte llegará con los datos de inflación de Alemania y el Reino Unido en los próximos días. Son estas cifras las que pueden alterar de forma sustancial las expectativas sobre el calendario de recortes de tipos del BCE y del Banco de Inglaterra.
En el caso alemán, el foco estará en la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos. Un descenso sostenido por debajo del 2,5% reforzaría la narrativa de un ciclo de precios bajo control y abriría la puerta a recortes de tipos más agresivos en la segunda mitad del año. Si, por el contrario, la lectura se mantiene por encima del 3%, el mensaje será otro: la batalla contra la inflación no ha terminado y el margen para relajar la política monetaria sigue siendo limitado.
Para el Reino Unido, la situación es aún más delicada. La inflación británica ha estado repetidamente por encima de la media europea, con picos que han superado el 10% en meses anteriores, y aunque se ha moderado, el mercado teme que el descenso se estanque en torno al 3%-4%. “Cualquier sorpresa al alza obligaría al Banco de Inglaterra a mantener una postura restrictiva más tiempo del que descuentan actualmente los mercados”, advierten varias casas de análisis.
Divisas en calma tensa: euro y libra, planos frente al dólar
Mientras las bolsas celebran el arranque en verde, el mercado de divisas mantiene un perfil mucho más prudente. El euro y la libra cotizan prácticamente planos frente al dólar, alrededor de los niveles de las últimas sesiones, en una especie de pausa técnica antes de los datos.
Este comportamiento tiene una lectura clara. Por un lado, el dólar sigue encontrando apoyo en la relativa fortaleza de la economía estadounidense y en unos tipos reales todavía positivos, lo que limita el recorrido al alza de las divisas europeas. Por otro, los inversores evitan grandes apuestas direccionales antes de conocer si la brecha de crecimiento e inflación entre ambas orillas del Atlántico se amplía o se reduce.
En el corto plazo, un dato de inflación más bajo de lo esperado en Alemania o el Reino Unido podría dar aire al euro y a la libra, incentivando flujos hacia activos de riesgo europeos. Sin embargo, si la decepción llega por el lado del crecimiento —producción industrial débil, PIB suizo flojo—, el refugio del dólar volverá a imponerse. La calma actual en el mercado de divisas es, en realidad, una calma tensa.