Dow Jones: 1968 fue peor que 1929 para jubilarse, según Bengen
La tentación es evidente: pensar en octubre de 1929 como el peor minuto para retirarse. El Dow llegó a desplomarse un 89% hasta 1932 y no recuperó su máximo previo hasta 1954.
Sin embargo, el cálculo que Barron’s pidió a William Bengen rompe ese reflejo. Su conclusión es fría: 1968 fue peor. No por un derrumbe instantáneo, sino por un desgaste lento, persistente y, sobre todo, irreversible.
Lo decisivo fue la combinación de mercado débil y economía enferma. La estanflación no te arruina de golpe; te obliga a vender cada año un poco más barato, con menos margen de recuperación. Y eso, en jubilación, no es un susto: es una sentencia. El contraste con 1929 resulta demoledor: allí hubo crash, sí, pero también deflación y, con el tiempo, rebote real.
Inflación: el depredador que no toca campanas
Entre 1968 y 1983 los precios casi se triplicaron. La inflación anual llegó a 13,5% en 1980.
Ese dato explica por qué el ciclo 1968-1983 fue una trituradora: cada subida del IPC obligaba a elevar las retiradas nominales para mantener el nivel de vida. En otras palabras, la cartera no solo caía: se vaciaba desde dentro.
Bengen lo resume con una idea tan simple como cruel: una vez elevas tus retiradas por inflación, casi nunca las bajas. Y ahí está la trampa: el jubilado no “espera a que pase la tormenta”, porque la factura no espera. “Ajustar por inflación es casi permanente; lo difícil no es el mercado bajista, es el IPC”, advierte.
| RIC | Name | Last | Pct Chng | Net Chng | Close | Currency |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Indexes | ||||||
| .IXIC | NASDAQ COMPOSITE | 24836.60 | 1.63 % | 398.09 | 24438.50 | USD |
| .SPX | S&P 500 INDEX | 7165.08 | 0.80 % | 56.68 | 7108.40 | USD |
| .DJI | DJ INDU AVERG | 49230.71 | -0.16 % | -79.61 | 49310.32 | USD |
| Sectors | ||||||
| .SPLRCT | S&P INFO TECH | 6136.61 | 2.46 % | 147.42 | 5989.19 | USD |
| .SPLRCD | S&P CONS DISCR | 1955.27 | 1.36 % | 26.25 | 1929.02 | USD |
| .SPLRCL | S&P 500 CSrv | 476.01 | 0.88 % | 4.13 | 471.88 | USD |
| .SPLRCM | S&P MAT NDX | 655.16 | 0.62 % | 4.01 | 651.15 | USD |
| .SPLRCU | S&P UTILITIES | 469.39 | 0.16 % | 0.75 | 468.64 | USD |
| .SPNY | S&P ENERGY NDX | 870.08 | -0.24 % | -2.14 | 872.22 | USD |
| .SPLRCR | SP500 Real Est | 278.83 | -0.38 % | -1.06 | 279.89 | USD |
| .SPLRCS | S&P CONSSTP NDX | 941.20 | -0.42 % | -3.93 | 945.13 | USD |
| .SPSY | S&P FINANCIAL | 855.92 | -0.64 % | -5.48 | 861.40 | USD |
| .SPLRCI | S&P INDS | 1460.48 | -0.89 % | -13.04 | 1473.52 | USD |
| .SPXHC | S&P 500 HEALTH | 1680.49 | -1.37 % | -23.42 | 1703.91 | USD |
| Other stock indexes | ||||||
| .SOX | SEMICONDUCTOR | 10513.66 | 4.32 % | 435.09 | 10078.57 | USD |
| IGV | ISH EXPD SFT ETF | 85.20 | 1.95 % | 1.63 | 83.57 | USD |
| .SPLRCIS | S&PSFTWSVCS | 4465.46 | 1.88 % | 82.28 | 4383.18 | USD |
| .IGX | S&P 500 Growth | 5233.36 | 1.57 % | 80.83 | 5152.53 | USD |
| RUT | RUSSELL 2000 IND | 2787.00 | 0.43 % | 11.90 | 2775.10 | USD |
| .IVX | S&P 500 Value | 2175.10 | -0.10 % | -2.18 | 2177.28 | USD |
| .DJT | DJ TRANS AVERAGE | 20891.98 | -0.94 % | -198.95 | 21090.93 | USD |
| .SPXBK | S&P 500 BANKS | 595.83 | -1.20 % | -7.22 | 603.05 | USD |
| VIX | MKT VOLTLTY NDX | 18.71 | -3.11 % | -0.60 | 19.31 | USD |
| Other assets | ||||||
| /LCOc1 | BRENT CRUDE JU/d | 106.31 | 1.18 % | 1.24 | 105.07 | USD |
| XAU= | GOLD | 4706.57 | 0.30 % | 13.88 | 4692.69 | USD |
| -USD | USD INDEX | 98.52 | -0.31 % | -0.31 | 98.83 | |
| BTC= | Bitcoin | 77551.16 | -0.47 % | -369.84 | 77921.00 | USD |
| .STOXX | STXE 600 PR | 610.65 | -0.58 % | -3.55 | 614.20 | EUR |
| /CLc1 | LIGHT CRUDE JU/d | 95.25 | -0.63 % | -0.60 | 95.85 | USD |
La regla del 4% y su punto débil
El experimento es quirúrgico. Bengen toma una cartera de 100.000 dólares con 65% acciones, 30% bonos y 5% efectivo, una asignación que considera “casi óptima” en la mayoría de contextos.
Con una retirada anual del 4,66%, el jubilado de 1968 termina a cero tras 30 años. El de 1929, con la misma disciplina, acaba con 105.000 dólares en términos reales: un 5% más de poder adquisitivo que al inicio.
El dato que nadie quiere ver está en el camino: en solo seis años, la cartera del jubilado de 1968 cae por debajo de 41.000; en 24 años, se reduce a 20.000. Llega el rally posterior, pero ya no hay munición para rebotar.
2026: el eco energético que reabre la herida
Barron’s subraya el paralelismo incómodo: la estanflación de los setenta se alimentó, en gran parte, del shock energético. Hoy, el petróleo vuelve a tensarse con la guerra con Irán y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz.
No es un cuello de botella menor: por Ormuz circulan en torno a 20 millones de barriles diarios, cerca del 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos.
A esto se suma otro combustible inflacionario: déficits presupuestarios enormes, que Bengen señala como riesgo adicional.
La consecuencia es clara: un mercado puede aguantar volatilidad. Lo que no aguanta, durante años, es un IPC que obliga a subir retiradas mientras la economía se enfría. El jubilado no compite contra el “bear market”; compite contra el tiempo.
Wall Street en récords con la pólvora bajo el suelo
Mientras el riesgo macro se cocina, las pantallas celebran. El S&P 500 y el Nasdaq cerraron en máximos recientes, impulsados por el rally de chips: Intel llegó a dispararse en torno al 24% y el índice de semiconductores encadenó 18 sesiones al alza.
La lectura es peligrosa: la bolsa descuenta negociación y normalización, incluso con Oriente Medio aún abierto. Y el mercado, además, no sube “en bloque”: la amplitud es estrecha, con liderazgo concentrado en tecnología.
En paralelo, el 10 años ronda el 4,31%, una cifra que no encaja con la complacencia total.
La foto, por tanto, es de euforia selectiva: máximos arriba, fragilidad abajo. Y esa combinación, históricamente, no ha sido un buen punto de partida para retiros largos.
El manual defensivo: oro, TIPS y menos fe
Bengen no lanza profecías: ajusta su propia cartera. Para cubrirse, mantiene alrededor de 6% en oro y cerca de 10% en TIPS, y reduce la exposición a bolsa hasta 35%.
No es un giro ideológico, sino aritmético. Cuando las acciones “se encarecen” tras años de subidas, el retorno esperado se estrecha y el riesgo de secuencia —perder fuerte al inicio de la jubilación— se vuelve letal.
Su prueba con un retiro iniciado el 1 de julio de 2000 lo ilustra: no han pasado 30 años, pero la cartera va en 69.000 dólares constantes. Mejor que 1968, peor que 1929.
El mensaje final es incómodo, el peor año para jubilarse no siempre es el del gran crack. A veces es el año en que la inflación empieza a ganar… y no suelta el cuello.