Dow Jones cae 200 puntos al arranque, S&P y Nasdaq dudan mientras la agricultura se queda atrás

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Los índices corrigen tras el IPC de EEUU y más presión sobre la Fed, mientras el petróleo y los metales repuntan y los granos siguen atrapados en un ciclo de sobreoferta

Wall Street encaró la sesión del martes atrapado entre dos fuerzas contrapuestas: unos datos de inflación que refuerzan las expectativas de bajadas de tipos en 2026 y un clima político cada vez más hostil hacia la Reserva Federal, con Donald Trump redoblando sus ataques y amenazando con aranceles del 25% a cualquier país que haga negocios con Irán. El resultado fue un cierre mixto: el Dow Jones cayó un 0,67% hasta los 49.256 puntos, el S&P 500 cedió un 0,26% y el Nasdaq Composite retrocedió un 0,18%, en un contexto de “muro de preocupación” en el que las bolsas siguen cerca de máximos mientras se acumulan focos de riesgo, desde Teherán hasta Groenlandia y Caracas. En paralelo, el petróleo repuntó más de un 2,5% por el temor a una caída de exportaciones iraníes, el dólar se fortaleció y el oro mantuvo el tipo por encima de los 4.600 dólares la onza. Y, en un rincón casi olvidado del mercado, los precios agrícolas vuelven a quedar rezagados, lastrados por una sobreoferta global que no cede pese al repunte de las tensiones geopolíticas.

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Para los analistas, el diagnóstico es claro: los activos de riesgo siguen subiendo, pero lo hacen a hombros de un equilibrio cada vez más inestable entre macro, política y materias primas.

Wall Street, entre el IPC y la Fed en el punto de mira

El dato clave de la jornada fue el Índice de Precios al Consumo (IPC) de Estados Unidos. En diciembre, el indicador general avanzó un 0,3% mensual, lo que deja la tasa interanual en el entorno del 2,7%, mientras la inflación subyacente —sin energía ni alimentos frescos— crecía un 0,2%.

Para casas como Cetera Investment Management, las cifras “refuerzan la idea de que la inflación se está moderando y la Fed podrá recortar tipos este año”. Sin embargo, la lectura fue menos lineal de lo que sugieren los titulares:

  • Por un lado, el dato evita sorpresas al alza y respalda la tesis de un ciclo de recortes gradual.

  • Por otro, llega en pleno choque abierto entre la Casa Blanca y Jerome Powell, con una investigación penal sobre la mesa y tres expresidentes de la Fed firmando una carta conjunta contra el asalto a la independencia del banco central.

Este hecho revela la paradoja del momento: los fundamentales macro mejoran justo cuando se deteriora el entorno institucional. El mercado descuenta recortes de tipos, pero empieza a preguntarse si llegarán por necesidad económica o por presión política sobre una Fed sitiada.

Dow, S&P y Nasdaq: corrección táctica en un rally que no cede

Con ese telón de fondo, los índices se movieron en un rango relativamente estrecho, pero suficiente para evidenciar la incomodidad:

  • El Dow Jones Industrial Average cayó un 0,67%, hasta 49.256,12 puntos, arrastrado entre otros por la banca tras los mensajes de JPMorgan.

  • El S&P 500 cedió un 0,26%, hasta los 6.958,83 puntos, con energía como sector ganador y financieras como el peor grupo del día.

  • El Nasdaq Composite retrocedió un 0,18%, hasta los 23.691,39 puntos, en una sesión de consolidación tras el fuerte tirón tecnológico de las últimas semanas.

A escala global, el Euro STOXX 600 cayó alrededor de un 0,1%, mientras el dólar se fortalecía (índice DXY en el entorno de 99-100 puntos) y la rentabilidad del Treasury a 10 años se situaba cerca del 4,18%. Pese a esa ligera corrección, los estrategas insisten en que las bolsas están “escalando un nuevo muro de preocupación”: los recordatorios de riesgo no frenan las compras, sólo las hacen más selectivas.

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Trump, la Fed y el “muro de preocupación” geopolítico

La otra gran variable del día fue, de nuevo, Donald Trump.
Su promesa de imponer un arancel del 25% a cualquier país que comercie con Irán se sumó al enfrentamiento abierto con Powell y a un arranque de año marcado por varios focos de tensión:

  • Irán, donde la represión de las protestas ha dejado ya cerca de 600 muertos, con Washington barajando “opciones” que van desde más sanciones hasta acciones militares selectivas.

  • Groenlandia, convertida en objeto de deseo estratégico, con congresistas estadounidenses viajando a Dinamarca y planes en el Capitolio para impedir cualquier intento de toma de control estadounidense sobre el territorio ártico.

  • Venezuela, donde la intervención de EEUU y la caída de Nicolás Maduro han reconfigurado las expectativas sobre la oferta futura de crudo pesado.

La combinación de estos elementos lleva a analistas como Chris Beauchamp (IG) a hablar de una “pared de preocupación”: «El muro de preocupación se ha reconstruido en la última semana de mil formas. Y, aun así, el mercado sigue escalando y escalando».
La clave, por ahora, es que los inversores parecen dispuestos a seguir comprando correcciones mientras los beneficios empresariales acompañen y la Fed no emita una señal de giro brusco.

Banca en el punto de mira: el mensaje de JPMorgan

El inicio extraoficial de la temporada de resultados lo protagonizó JPMorgan. El banco más grande de EEUU publicó un beneficio del cuarto trimestre por encima de lo esperado, lo que impulsó inicialmente la acción. Sin embargo, el tono cambió cuando la entidad advirtió de las consecuencias del plan de la Casa Blanca para limitar los tipos de las tarjetas de crédito.

Según JPMorgan, un techo regulatorio a los intereses de las tarjetas no sólo dañaría a las entidades, sino que restringiría el acceso al crédito a millones de hogares y pequeñas empresas. El mercado escuchó el mensaje: las acciones llegaron a caer más de un 3%, arrastrando al conjunto del sector financiero estadounidense y convirtiéndolo en el peor grupo del S&P 500 en la jornada.

El episodio refuerza un temor latente: la banca afronta simultáneamente un entorno de tipos incierto, presiones regulatorias al alza y un clima político que necesita enemigos claros. El riesgo no es sólo de margen, sino de previsibilidad del negocio.

Petróleo, oro y bitcoin: refugios asimétricos

En materias primas y criptoactivos, la sesión confirmó la nueva jerarquía de refugios:

  • El petróleo repuntó con fuerza, con el WTI subiendo hasta los 61,09 dólares (+2,67%) y el Brent a los 65,50 dólares (+2,55%), impulsados por el temor a que las exportaciones iraníes se vean restringidas por nuevas sanciones o tensiones militares. Las señales de más crudo desde Venezuela, tras la intervención estadounidense, pasan de momento a un segundo plano.

  • El oro corrigió levemente, pero sosteniendo niveles por encima de los 4.600 dólares la onza, tras marcar récords históricos en jornadas anteriores. Para bancos como Saxo, el metal sigue respaldado por el riesgo sobre la independencia de la Fed y la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio.

  • El bitcoin avanzó alrededor de un 2,5%, hasta la zona de los 91.800-92.000 dólares, aunque sin catalizadores claros y todavía encajado en un rango relativamente estrecho. Más activo de riesgo que refugio, su comportamiento se interpreta como una respuesta táctica a la debilidad previa del dólar más que como un movimiento estructural.

La fotografía conjunta deja un mensaje nítido: energía y metales concentran el “dinero del miedo”, mientras el criptoactivo de referencia se beneficia de movimientos tácticos pero sin romper su patrón de consolidación.

Agricultura: la esquina olvidada de las materias primas

Mientras el petróleo y los metales copan titulares, la agricultura sigue en un ciclo bajista silencioso. Un análisis del Wells Fargo Investment Institute recuerda que, tras los picos de precios provocados por la guerra de Ucrania en 2022, los futuros de maíz, soja y trigo encadenan varios ejercicios de corrección.

Según Mason Mendez, estratega de WFII, la clave está en una oferta global abundante:

  • Latinoamérica ha registrado cosechas muy fuertes, lo que ha contribuido a relajar las tensiones en el suministro.

  • La normalización gradual de los flujos desde el Mar Negro ha reducido las primas de riesgo ligadas a la guerra.

  • La debilidad de la demanda de exportaciones estadounidenses por las tensiones comerciales con China ha generado excesos de inventario a corto plazo.

El resultado es un composite de maíz, soja y trigo en mínimos de varios años, pese a que Estados Unidos sigue siendo un actor clave, con un 31% de la producción mundial de maíz, un 28% de la soja y alrededor de un 7% del trigo.

WFII no espera cambios drásticos a corto plazo, pese al paquete de ayudas de 12.000 millones de dólares del Gobierno federal y las promesas de compras adicionales de soja por parte de China. Sin embargo, sí plantea un posible giro de medio plazo:
«Si la rentabilidad sigue presionada, los agricultores estadounidenses acabarán reduciendo crecimiento de oferta. Y eso podría convertirse en un viento de cola para una mejora gradual de precios y del comportamiento del sector», sostiene Mendez.

Por ahora, su recomendación es clara: posición neutral en agricultura y mayor peso en metales preciosos e industriales, donde el binomio de refugio y reindustrialización ofrece mejores perspectivas.

Un mercado que sube a pesar de todo… y no por falta de riesgos

Con el Dow, el S&P y el Nasdaq aún en niveles próximos a máximos históricos, y con índices europeos como el Euro STOXX 600 o la bolsa japonesa marcando también techos recientes, la pregunta obligada es si la renta variable está ignorando la acumulación de riesgos o si, por el contrario, está ajustando sus expectativas con una frialdad mayor de lo que sugieren los titulares.

Por un lado, el mercado se aferra a tres ideas:

  • Inflación moderándose y ciclo de bajadas de tipos en el horizonte.

  • Beneficios empresariales aún sólidos en buena parte de los sectores.

  • Ausencia, por ahora, de un shock de crédito o de liquidez.

Por otro, la lista de amenazas es extensa:

  • Fed bajo fuego político, con riesgo de tipos “politizados”.

  • Aranceles y guerras comerciales reeditadas, esta vez con Irán en el centro.

  • Riesgo geopolítico elevado en Oriente Medio, el Ártico y América Latina.

  • Y un eslabón agrícola que recuerda que no todos los sectores se benefician por igual del nuevo régimen de precios.

El diagnóstico, en palabras de un estratega de renta variable europea, podría resumirse así: «Los índices siguen subiendo, pero cada vez sobre una base más estrecha. Esto ya no es un rally de todo el mercado, sino una carrera de fondo donde elegir bien sectores y regiones será más importante que nunca».

En la esquina olvidada de los granos, en el brillo extremo de los metales y en la fragilidad institucional de la primera economía del mundo, se está escribiendo buena parte del guion financiero de 2026.