Dow Jones se deja 533 puntos y el oro se desploma

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Las Bolsas estadounidenses encadenan fuertes caídas mientras el mercado digiere el nombramiento de Kevin Warsh para la Fed y un colapso sin precedentes del oro y la plata

El pánico ha vuelto a los mercados estadounidenses. El Dow Jones se desploma más de 500 puntos en la sesión del viernes, con ventas que se extienden a todo Wall Street y un castigo especialmente severo a la tecnología. Pero lo más llamativo no está en los índices, sino en los metales preciosos, donde el oro se hunde más de un 12% y la plata llega a caer en torno a un 36% en cuestión de horas. El detonante es claro: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que su candidato a presidir la Reserva Federal será Kevin Warsh, exgobernador conocido por su perfil halcón. A la incertidumbre sobre el futuro de los tipos se suma un clima geopolítico envenenado por el pulso entre Washington y Teherán. El resultado es una mezcla explosiva de volatilidad, cobertura de riesgos a la desesperada y ventas forzadas que deja al mercado sin referencias claras para las próximas semanas.

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Un desplome sincronizado en Wall Street

A media sesión, el Dow Jones cae un 1,08%, lo que equivale a 533 puntos menos en pantalla. El movimiento arrastra al Nasdaq 100, que pierde en torno a un 1,10%, y al S&P 500, que cede un 0,74%. No se trata de un ajuste sectorial, sino de un giro de sentimiento que atraviesa toda la Bolsa estadounidense. Los inversores liquidan posiciones en renta variable ante la perspectiva de un giro imprevisible en la política monetaria de la Fed.

La clave, sin embargo, está en la velocidad del movimiento: el mercado ha pasado en pocas horas de descontar una trayectoria relativamente estable de tipos a temer una combinación de volatilidad en la Fed y ruido político constante. Las grandes tecnológicas, muy sensibles a cambios en el coste de financiación y en las valoraciones, encabezan las caídas, mientras los índices tradicionales intentan amortiguar el golpe con sectores defensivos. Pero ni siquiera la rotación sectorial clásica logra frenar el deterioro de los principales indicadores.

El efecto Warsh en la Reserva Federal

El anuncio de Trump ha pillado al mercado a contrapié. Kevin Warsh, antiguo gobernador de la Fed, es conocido por su tono estrictamente ortodoxo en materia de inflación y estabilidad de precios. Históricamente se le ha asociado con posiciones más hawkish, partidarias de evitar cualquier apariencia de laxitud monetaria. Ese perfil choca con el mensaje de la Casa Blanca, que subraya que “Warsh ciertamente quiere recortar tipos”. La contradicción alimenta la sensación de que la política monetaria puede convertirse en un campo de batalla político a corto plazo.

Para los operadores, la combinación de un presidente imprevisible y un candidato con fama de duro abre un abanico de escenarios incómodo: desde recortes abruptos y mal comunicados hasta una resistencia férrea a bajar tipos pese a un deterioro de la actividad. En ambos casos, la consecuencia es la misma: prima de riesgo más alta, mayor volatilidad en el mercado de bonos y un entorno mucho menos predecible para valorar activos de riesgo. La reacción inmediata se ha visto en la renta variable, pero el verdadero ajuste podría llegar en las próximas sesiones en el mercado de deuda.

El oro alcanza un nuevo máximo histórico de 4.200 dólares - UNSPLASH / Z LATA KY.CZ​​​​​​​​​​​​​​

Metales preciosos en modo capitulación

Si la caída de los índices llama la atención, lo que está ocurriendo en los metales preciosos roza la capitulación. El oro se hunde más de un 12% en la sesión, hasta los 4.741 dólares por onza, después de haber perforado ya el nivel psicológico de los 5.000 dólares. El movimiento arrastra al resto del complejo: el platino se desploma en torno a un 17% y el paladio cede más de un 13% en apenas unos minutos.

La situación es todavía más extrema en la plata, cuya cotización llega a caer alrededor de un 36% hasta los 74,30 dólares por onza. El metal había abierto la jornada por encima de los 105 dólares, de modo que el ajuste intradía se traduce en una pérdida cercana al 30% solo en el día. Pese a este desplome, los datos muestran que la plata aún conserva una subida mensual de casi el 4% y un impresionante avance interanual superior al 150%, lo que refuerza la idea de que el mercado estaba extremadamente sobrecalentado antes del giro.

La paradoja del refugio que se hunde

Lo más inquietante para muchos inversores es que el shock se produce precisamente en activos tradicionalmente percibidos como refugio. En un contexto de tensión geopolítica y dudas sobre la Fed, el manual indicaría compras de oro y plata, no ventas masivas. Sin embargo, el desplome revela hasta qué punto el mercado llevaba meses utilizando estos metales como apuesta especulativa más que como seguro.

En un escenario de subidas verticales, basta un cambio en la narrativa –en este caso, el “efecto Warsh”– para desencadenar llamadas de margen, cierre de posiciones apalancadas y ventas forzadas. La consecuencia es clara: cuando el refugio se convierte en activo de moda, deja de cumplir su función en el momento en que más se le necesita. Muchos gestores se ven ahora obligados a replantear sus coberturas, diversificando hacia otros activos defensivos o simplemente reduciendo riesgo global de cartera.

Dólar fuerte, euro débil y pulso con Teherán

En el frente de divisas, el euro cae alrededor de un 0,7% frente al dólar, hasta la zona de 1,1880, reflejando el movimiento clásico de huida hacia la moneda estadounidense en momentos de incertidumbre. El refuerzo del billete verde añade presión a las materias primas, que se negocian en dólares, y complica aún más el cuadro para economías emergentes endeudadas en esa divisa.

A todo ello se suma la escalada de tensión entre Washington y Teherán, que vuelve al primer plano y alimenta las coberturas geopolíticas. La paradoja es que, en vez de impulsar al alza a los metales, el ruido internacional parece estar acelerando un reajuste violento de posiciones especulativas. El diagnóstico es inequívoco: los mercados se enfrentan a un choque simultáneo de política monetaria incierta y riesgo geopolítico elevado con unas valoraciones que ya descontaban un escenario demasiado benigno.

Qué significa esta sesión para el inversor

Para el inversor minorista, la tentación de interpretar el desplome como una simple oportunidad de compra es alta. Sin embargo, varios elementos invitan a la prudencia. En primer lugar, la magnitud de las caídas en oro (-12%) y plata (-36%) sugiere que el mercado estaba apoyado en apalancamiento y posiciones muy concentradas. Estos episodios rara vez se resuelven en una sola sesión; suelen dar paso a días o semanas de volatilidad elevada, con rebotes técnicos y nuevas olas de ventas.

En segundo lugar, la propia nominación de Warsh introduce un riesgo de régimen: no se trata solo de si la Fed subirá o bajará tipos, sino de cómo comunicará esas decisiones y hasta qué punto se verá presionada políticamente. Finalmente, el comportamiento del Dow (-1,08%), el Nasdaq 100 (-1,10%) y el S&P 500 (-0,74%) indica que el nerviosismo no se limita a un nicho de activos, sino que afecta al conjunto de la renta variable. En este contexto, reducir exposición, acortar plazos y priorizar liquidez puede ser más sensato que tratar de “cazar suelos” en activos extremadamente volátiles.