El Dow Jones gana 502 puntos en la apertura

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El Dow Jones avanza cerca del 1% y el petróleo retrocede mientras los inversores esperan a la Reserva Federal y los resultados de Apple, Amazon, Microsoft y Meta

Wall Street abrió este lunes con fuertes subidas después de que la desescalada entre Estados Unidos e Irán redujera el temor a una interrupción del suministro energético. El Dow Jones llegó a ganar 502 puntos, mientras el Nasdaq 100 avanzó un 1,01% y el S&P 500 sumó un 0,76%.

La suspensión de los ataques durante el fin de semana provocó además una caída del petróleo, un movimiento que alivia temporalmente las presiones inflacionistas. Sin embargo, el mercado afronta una semana decisiva: la Reserva Federal anunciará el miércoles su decisión de política monetaria y cuatro de las mayores tecnológicas estadounidenses presentarán resultados.

Un alivio de 500 puntos

El Dow Jones Industrial Average abrió con una subida del 0,97%, equivalente a 502 puntos, en una reacción inmediata al menor riesgo geopolítico. Sherwin-Williams encabezó inicialmente las ganancias del índice con un avance del 3,65%.

El movimiento revela hasta qué punto las bolsas habían incorporado una prima de riesgo vinculada al conflicto entre Washington y Teherán. Cuando disminuye la posibilidad de nuevos ataques, los inversores recuperan exposición a los activos de riesgo y reducen posiciones defensivas.

No obstante, el rebote no implica que la incertidumbre haya desaparecido. La sensibilidad del mercado a cualquier noticia procedente de Oriente Próximo sigue siendo extrema, especialmente por su efecto sobre el petróleo, la inflación y las expectativas de tipos de interés.

El petróleo cambia el ánimo

La paralización de los ataques durante el fin de semana empujó a la baja los precios del crudo. Para Wall Street, este ajuste supone algo más que una corrección energética: reduce el riesgo de que un encarecimiento prolongado del petróleo vuelva a alimentar la inflación estadounidense.

La consecuencia es clara. Un petróleo más barato mejora las perspectivas de costes para compañías industriales, aerolíneas, fabricantes y empresas de transporte. También refuerza la posibilidad de que la Reserva Federal pueda mantener una política monetaria menos restrictiva.

Sin embargo, el equilibrio continúa siendo frágil. Una nueva escalada podría revertir el movimiento en cuestión de horas y trasladar de nuevo la presión a los bonos, el dólar y las bolsas.

La tecnología recupera impulso

El Nasdaq 100 avanzó un 1,01% en la apertura, superando al S&P 500. El comportamiento refleja una renovada apuesta por las compañías tecnológicas ante la posibilidad de que disminuyan las presiones inflacionistas y financieras.

Baker Hughes destacó como el mejor valor tanto en el Nasdaq 100 como en el S&P 500, con una subida del 7,56%. El dato resulta especialmente relevante porque combina el rebote general del mercado con el reposicionamiento dentro del sector energético.

La tecnología vuelve así a ejercer como principal motor de Wall Street. Pero también concentra una parte considerable del riesgo: las elevadas valoraciones obligan a las grandes compañías a mantener ritmos de crecimiento capaces de justificar las expectativas acumuladas.

Cuatro gigantes bajo examen

Apple, Amazon, Microsoft y Meta publicarán sus resultados financieros esta semana. Su peso conjunto convierte estas cuentas en una prueba decisiva para la continuidad del rebote bursátil.

Los inversores analizarán el crecimiento del negocio en la nube, la publicidad digital, el comercio electrónico y los dispositivos. También examinarán el gasto destinado a inteligencia artificial, una partida que se ha disparado y que comienza a generar dudas sobre la velocidad de retorno de las inversiones.

Unas previsiones prudentes podrían neutralizar rápidamente el alivio geopolítico. Por el contrario, unos resultados sólidos reforzarían la percepción de que los beneficios empresariales todavía sostienen las valoraciones del mercado estadounidense.

La Fed toma el relevo

La Reserva Federal anunciará el miércoles su decisión de política monetaria. Aunque el mercado no solo vigilará el nivel de los tipos, el elemento determinante será el lenguaje utilizado por el banco central para describir la inflación, el empleo y los próximos movimientos.

El descenso del petróleo ofrece un respiro, pero no resuelve por sí solo las presiones sobre los precios. El diagnóstico dependerá de si la Fed considera que la inflación converge de forma sostenible hacia su objetivo o si persisten riesgos suficientes para mantener una posición restrictiva.

Una señal más flexible favorecería especialmente a la tecnología. Un mensaje duro, en cambio, podría elevar la rentabilidad de los bonos y limitar el avance de los índices.

El dólar permanece estable

El euro cotizaba prácticamente plano frente al dólar a las 9.29 horas de Nueva York, en torno a 1,13776 dólares. La estabilidad de la divisa contrasta con el movimiento más intenso registrado en la renta variable.

Este comportamiento sugiere que los operadores de divisas prefieren esperar a la decisión de la Reserva Federal antes de adoptar posiciones más agresivas. La política monetaria estadounidense continúa siendo el principal factor para determinar la dirección del dólar.

El mercado abre así la semana con optimismo, pero sin complacencia. La tregua geopolítica ha devuelto las compras a Wall Street; la Fed y las grandes tecnológicas decidirán si el rebote tiene continuidad.