Operación Trueno: Teherán bajo el fuego de los F-35

Dow Jones se gira en seco: “la guerra es real” en Irán y la inflación vuelve a morder, huida al refugio

@realdonaldtrump

El bombardeo coordinado de Teherán por EE. UU. e Israel y un IPP mayor de lo esperado desatan el pánico: el petróleo se asoma a los 130 dólares

Wall Street ha cerrado una de sus semanas más negras con una capitulación generalizada que trasciende lo meramente bursátil para entrar en el terreno de la economía de guerra. Los principales índices de Estados Unidos finalizaron la sesión del viernes en rojo tras un informe del Departamento de Trabajo que sitúa la inflación mayorista (IPP) por encima de las previsiones, eliminando cualquier esperanza de una bajada de tipos inminente por parte de la Fed. Sin embargo, el verdadero seísmo se ha producido este sábado con el inicio de una ofensiva militar masiva: EE. UU. e Israel han bombardeado simultáneamente más de 30 objetivos estratégicos en Irán, incluyendo la sede de la presidencia en Teherán. Con el Dow Jones cayendo un 1,05% en su última sesión y activos como American Express desplomándose un 7,88%, el diagnóstico es demoledor: el mercado se enfrenta a un escenario de estanflación importada y conflicto total que amenaza con situar el barril de Brent por encima de los 130 dólares en la apertura del lunes.

Tradingview 2026-02-27 at 22.17.27

El fin de la tregua: el 'shock' del IPP y la sombra bélica que se confirma hoy

El viernes negro de Wall Street fue solo el prólogo de un desastre geopolítico de dimensiones desconocidas desde 2003. La publicación de un Índice de Precios al Productor (IPP) más «caliente» de lo esperado ya había dejado a los inversores en una posición defensiva, con el S&P 500 cediendo un 0,43% y el Nasdaq 100 retrocediendo un 0,30%. Este hecho revela que la inflación subyacente en Estados Unidos es mucho más persistente de lo que el Tesoro quería admitir. No obstante, lo más grave ha sido la mutación de esta tensión financiera en una conflagración abierta. La orden de Donald Trump de atacar el corazón de Irán responde a una estrategia de «hechos consumados» que busca la capitulación del régimen mediante la aniquilación de su capacidad naval y misilística.

La consecuencia inmediata de este ataque coordinado ha sido la clausura total de los espacios aéreos en Oriente Medio, una medida que ha provocado el desplome preventivo de valores como United Airlines (-8,70%). El diagnóstico de los analistas forenses de mercado es inequívoco: la economía global ha entrado en una fase de excepcionalidad militar donde los fundamentales macroeconómicos quedan supeditados al estruendo de los cazas de quinta generación. La incertidumbre sobre la duración de la ofensiva y la magnitud de la represalia iraní sitúan a la seguridad jurídica de las inversiones internacionales en mínimos históricos, forzando una rotación desordenada hacia el oro y el dólar, que ya ha empezado a ganar posiciones frente al euro.

Operación Trueno: Teherán bajo el fuego de los F-35

Las informaciones que llegan desde el terreno dibujan un panorama de devastación quirúrgica. Según informes confirmados por el Wall Street Journal, las fuerzas aéreas aliadas han golpeado la residencia del presidente Masoud Pezeshkian y las oficinas del Consejo de Seguridad Nacional en Teherán. El uso de tecnología furtiva ha permitido a los atacantes sortear los sistemas rusos S-300, impactando en centros de mando de la Guardia Revolucionaria en ciudades clave como Isfahán y Qom. Este hecho revela una asimetría tecnológica que Washington ha decidido explotar para forzar un cambio de régimen por la vía de la fuerza bruta, ignorando las advertencias de Bruselas y las Naciones Unidas.

«Las bombas caerán por todas partes. La hora de vuestra libertad está cerca», ha sentenciado Trump en un mensaje televisado que evoca los momentos más oscuros de la política exterior intervencionista. La consecuencia de este descabezamiento operativo es una parálisis total en la cadena de suministros del Golfo Pérsico. Lo más grave es que el Pentágono ya ha advertido de que la operación podría cobrarse «bajas heroicas estadounidenses», una admisión de que la resistencia iraní posee todavía capacidad de daño asimétrico. El diagnóstico militar apunta a un conflicto de alta intensidad que no se detendrá hasta que la industria misilística de Teherán sea reducida a cenizas, una misión que Trump califica de «noble» pero que el mercado financiero interpreta como el detonante de una recesión global.

El petróleo ante el abismo de los 130 dólares

La yugular de la economía mundial, el Estrecho de Ormuz, se encuentra hoy bajo un bloqueo de facto. Aunque el Brent cerró la semana en una calma tensa, los terminales de materias primas en Singapur y Londres ya registran órdenes de compra en el mercado after-hours que sitúan el precio en una horquilla de entre 120 y 135 dólares. Este hecho revela la vulnerabilidad absoluta de la recuperación económica europea y estadounidense. Un barril por encima de los 120 dólares anularía cualquier posibilidad de crecimiento del PIB para 2026, importando una inflación energética que destrozaría el poder adquisitivo de las clases medias en cuestión de semanas.

El diagnóstico económico es nítido: el mundo se asoma a un choque de oferta de proporciones sísmicas. La aniquilación de la marina iraní prometida por Trump implica, necesariamente, la inestabilidad total de las rutas de navegación por las que transita el 20% del crudo mundial. La consecuencia será un encarecimiento de la logística global que afectará desde el precio de los cereales hasta los componentes tecnológicos. Wall Street ha despertado de su letargo optimista para descubrir que el silicio de Nvidia y la nube de Microsoft no son inmunes al precio del combustible. La guerra de Trump contra Irán es, en la práctica, un impuesto masivo sobre el consumo global que ningún banco central podrá mitigar.

Warner, Paramount y la economía de guerra

En medio del caos geopolítico, el sector corporativo estadounidense ha cerrado su propia batalla por la escala. La retirada de Netflix en la puja por Warner Bros. Discovery ha dejado el camino libre para que Paramount Skydance firme el acuerdo definitivo de adquisición. Este hecho revela una tendencia hacia la consolidación defensiva en el sector de los medios, buscando una masa crítica capaz de resistir la volatilidad del mercado. Sin embargo, esta operación de 111.000 millones de dólares corre el riesgo de verse eclipsada por las necesidades de financiación del Estado en un escenario bélico.

La consecuencia de esta megafusión es la creación de un gigante con una influencia cultural y mediática sin precedentes, precisamente cuando la Administración Trump exige lealtad ideológica a las corporaciones nacionales. El diagnóstico de los expertos en fusiones y adquisiciones sugiere que este movimiento es un intento de blindaje ante la "nueva normalidad" de un mercado fragmentado. No obstante, el desplome de Zscaler (-12,17%) y la debilidad del Nasdaq indican que los inversores están priorizando la liquidez inmediata sobre las sinergias a largo plazo. En una economía de guerra, el dinero huye del entretenimiento para refugiarse en los contratistas de defensa y en los balances bancarios más conservadores.

El fracaso de la diplomacia de Ginebra

La inminencia de los ataques ha dejado en papel mojado las conversaciones nucleares que se mantenían en Ginebra. La llegada del enviado Steven Witkoff a territorio suizo fue solo el preludio de un ultimátum que Teherán decidió ignorar. Este hecho revela que la diplomacia de Washington ha dejado de ser una herramienta de diálogo para convertirse en una fase de validación moral previa al uso de la fuerza. La consecuencia es la ruptura total del orden multilateral: ni la OIEA ni la Unión Europea han tenido capacidad de influencia sobre la decisión final del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

El diagnóstico de la diplomacia internacional es de una impotencia absoluta. Mientras los radares detectan oleadas de proyectiles sobrevolando el Golfo, la comunidad internacional asiste al entierro definitivo del JCPOA y de cualquier marco de convivencia con la potencia persa. La lección de esta noche es amarga: la seguridad global ya no se negocia en los salones de los hoteles de Ginebra, sino que se impone mediante la superioridad aérea de los F-35 y la determinación de un presidente que ha decidido que el riesgo de la inacción es superior al de la guerra total.

Irán Israel EPA_ABEDIN TAHERKENAREH

¿Hacia una recesión sistémica?

¿Qué puede pasar ahora tras este fin de semana de sangre y fuego? El escenario base para el lunes es una apertura de los mercados con caídas superiores al 3% en el Dow Jones y una subida vertical del petróleo. Si Irán logra activar sus proxies en Líbano y Yemen para atacar infraestructuras petroleras saudíes, el precio del crudo podría no tener techo técnico. Este hecho revelaría un escenario de estanflación global del que ninguna economía desarrollada podría escapar sin profundos ajustes sociales y recortes en el gasto público.

La noche de este sábado marca un punto de inflexión en la historia del siglo XXI. El diagnóstico final es el de una superpotencia que ha decidido quemar los puentes de la diplomacia para reconstruir su hegemonía mediante el fuego. Mientras las explosiones siguen iluminando los cielos de Isfahán y Teherán, Wall Street se prepara para una purga de valoraciones que redefinirá el significado de la seguridad financiera. La lección de 2026 es clara: en un mundo en guerra, el único activo real es la fuerza, y el único refugio, el oro. El lunes sabremos si la "noble misión" de Trump es el inicio de una nueva era de estabilidad o el certificado de defunción de la prosperidad occidental.