Los futuros de Wall Street caen más de un 1% en festivo
Los futuros de Estados Unidos arrancan la semana con caídas claras pese a que hoy Wall Street está cerrado por festivo. En pleno Día de Martin Luther King Jr., los contratos sobre el S&P 500 se dejan entre un 0,8% y un 1,2%, el Nasdaq supera el -1% y el Dow Jones ronda descensos próximos al -0,9%, marcando un tono negativo para la reapertura de mañana martes.
El detonante no está en los resultados empresariales ni en un dato macro, sino en la nueva ofensiva comercial de Donald Trump: el presidente ha amenazado con aranceles adicionales del 10% a importaciones de ocho países europeos —entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido, Dinamarca o Suecia— por su rechazo a la idea de que Estados Unidos tome el control de Groenlandia.
Mientras los mercados de contado estadounidenses descansan, el dinero se mueve: Europa cotiza en rojo, el oro y la plata marcan máximos históricos y el dólar se debilita frente a refugios clásicos como el franco suizo y el yen.
Un festivo con Wall Street cerrado pero los futuros en rojo
El calendario explica una parte importante de la fotografía de hoy. La Bolsa de Nueva York y el Nasdaq permanecen cerrados este lunes 19 de enero por la festividad federal del Día de Martin Luther King Jr., tal y como recoge el propio calendario de la NYSE y las guías de festivos de los principales brókeres internacionales. No hay negociación en acciones, ETFs ni opciones; tampoco en el mercado de bonos, que sigue el mismo esquema de cierre.
Sin embargo, el hecho de que los parqués estén clausurados no significa que los inversores descansen. La negociación de futuros sobre los grandes índices estadounidenses sigue plenamente operativa en los mercados electrónicos, y hoy está enviando una señal clara: los compradores se retiran y el riesgo geopolítico vuelve a dominar la narrativa.
Alrededor del mediodía europeo, los contratos derivados sobre el S&P 500 ceden en torno a un 1%, los del Nasdaq 100 rondan el -1%/-1,1% y los ligados al Dow Jones se sitúan cerca del -0,9%, según datos cruzados de plataformas internacionales de derivados. En un contexto de volumen algo más reducido por el festivo, estos movimientos son significativos: el mercado está reajustando precios sin la referencia del contado, lo que aumenta el riesgo de un “gap” bajista en la apertura de mañana.
Los mercados nunca duermen, ni siquiera cuando Wall Street apaga las luces por festivo. Hoy, esa máxima vuelve a comprobarse en tiempo real.
El detonante: nuevas amenazas arancelarias de Trump a Europa
El origen inmediato de la corrección de los futuros está en la última escalada de tensión comercial entre Washington y Europa. Donald Trump ha amenazado con imponer un recargo arancelario adicional del 10% a las importaciones procedentes de ocho países europeos —entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Países Bajos y Finlandia— como represalia por su oposición frontal a que Estados Unidos tome el control de Groenlandia.
La reacción en los mercados ha sido inmediata. En cuestión de horas, los analistas han empezado a descontar el escenario de una guerra comercial transatlántica 2.0, esta vez con el foco en sectores especialmente integrados a ambos lados del Atlántico: automoción, lujo, tecnología y bienes industriales. El mensaje es claro: si estos aranceles se materializan y escalan hasta el 25% —como algunos medios apuntan que podría ocurrir en los próximos meses— la cadena de valor europea sufrirá un golpe directo.
Lo más significativo no es solo el anuncio, sino el contexto. La amenaza llega con Wall Street cerrado y con Europa en plena sesión, lo que desplaza el centro de gravedad del ajuste de precios hacia los mercados europeos y hacia los propios futuros estadounidenses. En la práctica, Europa está actuando hoy como “precio de descubrimiento” anticipado de lo que Wall Street tendrá que digerir mañana.
Este hecho revela una fragilidad estructural: en un mundo de mercados interconectados, cualquier shock político lanzado durante un festivo estadounidense se traduce en una sobrerreacción en plazos muy cortos por parte del resto de plazas.
La reacción inmediata: futuros a la baja y oro en máximos históricos
La fotografía global del día es un manual clásico de “risk-off”. Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq profundizan en las caídas, al tiempo que el dinero huye hacia activos refugio.
El movimiento más llamativo llega desde los metales preciosos. El oro ha llegado a tocar máximos históricos, en niveles próximos a 4.666 dólares la onza, con subidas en torno al 1,6% en la sesión, mientras la plata rebota alrededor de un 3,5%-3,6% hasta zonas cercanas a los 93 dólares. Son cifras que, por sí solas, dibujan un cambio abrupto en el apetito por riesgo: pocos activos reaccionan con tanta sensibilidad al miedo sistémico como el oro.
En divisas, el dólar se debilita frente al franco suizo y al yen japonés, con movimientos en algunos cruces que superan el 4% en el caso del franco y recortes adicionales frente a la moneda nipona. Al mismo tiempo, el universo cripto tampoco escapa al reajuste: bitcoin ha perdido el umbral de los 92.000 dólares, en un contexto en el que los analistas vinculan la corrección a la tensión comercial y a un repunte de la aversión al riesgo.
La consecuencia es clara: el festivo estadounidense no ha servido de cortafuegos, sino de amplificador de un mensaje nítido de los mercados globales: el ciclo de máximos recientes en las bolsas puede estar entrando en una fase de prueba.
Europa paga la factura en pleno pulso transatlántico
Si los futuros estadounidenses son el termómetro, las bolsas europeas son hoy el paciente que empieza a mostrar síntomas visibles. Los grandes índices del continente encadenan caídas alineadas con el giro de los derivados de Wall Street. El DAX alemán retrocede en torno a un 1,1%-1,4%, el CAC 40 francés pierde entre un 1,3% y un 1,6%, mientras el Euro Stoxx 50 se mueve con descensos en torno al 1% y el FTSE 100 británico limita los recortes a algo más del 0,3%.
El contraste con otras jornadas festivas resulta demoledor: tradicionalmente, el cierre de Wall Street en una sesión como la de Martin Luther King Jr. tiende a traducirse en volúmenes moderados y movimientos algo más contenidos en Europa. Este año, el patrón se rompe. El mercado europeo está funcionando como parachoques inicial de un shock cuyo epicentro político está en Washington y cuyo impacto comercial se sentiría sobre todo en el Viejo Continente.
Para España, el escenario tampoco es neutro. El Ibex 35, con un peso relevante de banca, energía y algunas compañías industriales expuestas a Europa, se ve atrapado entre dos fuerzas: el contagio del miedo arancelario y la relativa menor exposición directa a los sectores más señalados, como el lujo o el automóvil alemán. La lectura para los gestores españoles es clara: incluso sin una exposición directa a Estados Unidos tan elevada como la de otros índices, el canal de transmisión europeo hace inevitable el impacto.
Qué puede pasar mañana cuando reabra Wall Street
La gran incógnita está en la sesión de mañana martes, cuando las bolsas estadounidenses reabran tras el festivo. Si los futuros se mantienen en los niveles actuales, el escenario más probable es una apertura con huecos bajistas en los principales índices, en un contexto además marcado por el inicio de la temporada de resultados y por la proximidad de nuevos datos de inflación (PCE) que la Reserva Federal vigila muy de cerca.
Hay al menos tres vectores a vigilar:
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Profundidad de las órdenes de venta en apertura. Un flujo agresivo de ventas institucionales podría amplificar la caída y llevar al S&P 500 a ceder más de un 2% intradía si el sentimiento se deteriora y el flujo de noticias políticas empeora.
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Respuesta de la renta fija. Un repunte de las tires de los bonos estadounidenses —o, por el contrario, una fuerte entrada en deuda soberana— ayudará a calibrar si el mercado está descontando un shock de crecimiento o un simple ruido político gestionable.
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Comportamiento de los sectores más expuestos. Automoción europea, lujo, grandes tecnológicas con cotización secundaria en Europa y compañías industriales con cadenas de suministro transatlánticas serán los primeros termómetros de la credibilidad de la amenaza arancelaria.
En el mejor de los casos, una moderación del tono desde la Casa Blanca o mensajes conciliadores desde Bruselas podrían reducir el daño a una corrección técnica. En el peor, la sesión del martes podría convertirse en el inicio visible de un nuevo episodio de volatilidad prolongada.