FOMO

Ibex 35 en récords y Dow Jones en modo FOMO: la bolsa ignora el ruido político

Trader EPA/JUSTIN LANE
El selectivo español abre con una subida del 0,24% mientras Wall Street compra las caídas tras el “caso Powell”, en plena tensión geopolítica y con la vista en la Fed y el IPC de EEUU

El IBEX 35 ha arrancado la sesión con un alza del 0,24% en zona de máximos históricos, al tiempo que el Dow Jones viene de firmar un espectacular giro intradía: de perder 440 puntos en la apertura por el golpe institucional a la Reserva Federal a marcar un nuevo récord en los 49.590 puntos impulsado por el miedo a quedarse fuera del rally, el ya clásico FOMO de Wall Street.
Todo ello, con un telón de fondo nada menor: investigación penal del Departamento de Justicia contra Jerome Powell, amenazas de aranceles del 25% a cualquier país que comercie con Irán, la represión en ese país con cerca de 600 muertos, el frente abierto en Groenlandia y un IPC de Estados Unidos clave para calibrar hasta dónde puede llegar la presión política sobre la Fed en 2026.
La desconexión entre el ruido político y la fortaleza de los índices es evidente, pero los analistas advierten: los récords del Ibex y del Dow no son sinónimo de calma, sino el reflejo de un mercado que exprime el “buy the dip” mientras convive con un nivel de riesgo sistémico inusual.

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El Ibex 35 bate récords con una apertura en verde

A las 08:05 GMT, el Ibex 35 subía 0,24%, hasta los 17.7xx puntos (en zona de récord histórico), consolidando un tramo alcista que llegó tras cinco sesiones de movimientos mínimos, casi de respiración contenida. El índice español rompe así, aunque sea tímidamente, la fase de lateralidad que había instalado la sensación de “techo psicológico” en los 17.700.

Los gestores explican la subida como una mezcla de factores:

  • Flujos hacia renta variable europea en detrimento de Estados Unidos, penalizado por el ruido en torno a la Fed.

  • Un contexto de tipos todavía elevados pero cerca del punto máximo, que sigue favoreciendo a la banca.

  • Y la percepción de que España, con un índice muy bancarizado y cíclico, se beneficia del relato de estímulos globales para 2026.

La consecuencia es clara: el Ibex se consolida como uno de los índices que mejor está aprovechando el rebote de finales de 2025 y el arranque de 2026, incluso mientras la política global se vuelve más impredecible.

La banca tira del índice mientras las telecos frenan

El reparto interno del Ibex 35 explica buena parte de la fuerza del selectivo. En el sector financiero, el tono es claramente positivo:

  • Santander avanza en torno al 1%, apoyado en una mejora de recomendación de Kepler Cheuvreux y en su exposición a economías dinámicas.

  • BBVA suma algunas décimas, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja registran subidas generalizadas entre el 0,2% y el 1,1%, reflejando el apetito del mercado por entidades con alta sensibilidad a tipos y márgenes cómodos.

Entre los grandes valores no financieros, el comportamiento es mixto:

  • Inditex repunta cerca del 0,8%, consolidando su papel de ancla defensiva con exposición global al consumo.

  • Iberdrola registra avances ligeros, en torno al 0,1%, en un entorno de transición energética que sigue otorgando valor a las utilities sólidas.

  • En el lado negativo, Telefónica cae alrededor del 0,8% y Cellnex retrocede más de un 1%, penalizadas por su elevado endeudamiento y su vulnerabilidad a un escenario de tipos altos más duradero de lo previsto, además de por un entorno regulatorio exigente.

Este mapa sectorial evidencia que no hay un “todo sube” indiscriminado: el récord del Ibex se construye sobre banca, consumo y algunos industriales, mientras el mercado castiga modelos de negocio intensivos en deuda.

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Wall Street: del desplome por Powell al récord del Dow a golpe de "FOMO"

La referencia ineludible para cualquier análisis es lo vivido el lunes al otro lado del Atlántico. La jornada comenzó con pánico en la apertura después de que Jerome Powell confirmara que el Departamento de Justicia ha servido citaciones de un gran jurado a la Fed, abriendo la puerta a una eventual imputación penal por el caso de la remodelación de la sede.

El Dow Jones llegó a caer cerca de un 1% intradía (unos 440 puntos), en lo que parecía el inicio de una corrección más profunda ligada a la pérdida de independencia del banco central. Sin embargo, la narrativa cambió por completo a mitad de sesión:

  • Los vendedores se quedaron sin fuerza y el mercado interpretó la caída como una oportunidad de compra.

  • El Dow no sólo recuperó lo perdido, sino que cerró en un nuevo máximo histórico en los 49.590 puntos, en la que los analistas describen como la mayor reversión intradía desde octubre.

  • El movimiento fue más amplio que en otros episodios: no fueron solo las tecnológicas, sino también consumo básico, materiales e industriales los que tiraron del índice, dando anchura y credibilidad al rebote.

Este fenómeno se resume en una palabra muy repetida en los parqués: FOMO. El miedo a quedarse fuera de un mercado que, pese a todo, sigue rompiendo máximos, empuja a muchos gestores a comprar caídas incluso cuando el detonante es tan serio como una investigación penal al banco central.

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Powell, la Fed y el peligro de tipos “políticos”

El trasfondo, sin embargo, sigue siendo inquietante. Que el Gobierno de Donald Trump haya activado una investigación penal contra Powell se interpreta, dentro y fuera de Estados Unidos, como una escalada en la ofensiva para forzar recortes de tipos más rápidos y profundos.

Desde Bankinter, por ejemplo, se advertía a través de su canal de Telegram de que “permanece una cierta incomodidad en el mercado por la intensificación de las presiones de Trump sobre la Fed”, porque podría conducir a “tipos más bajos de lo técnicamente adecuado a lo largo de 2026” y desencadenar un repunte de la inflación más adelante.

Éste es el punto crítico: si el mercado empieza a percibir que la trayectoria de los tipos responde más a las necesidades políticas de la Casa Blanca que a la realidad macro, la prima de riesgo exigida a los activos en dólares cambiará. De momento, el episodio del lunes se ha leído como un test exitoso de resiliencia —gracias en parte al apoyo público a la independencia de la Fed por figuras republicanas clave—, pero la prueba de estrés continúa.

El IPC de EEUU, el Supremo y el frente iraní: tres pruebas inmediatas

En este contexto, los inversores europeos miran con especial atención a tres hitos en la agenda inmediata:

  1. IPC de Estados Unidos (13:30 GMT)

    • El consenso de Reuters espera un 0,3% mensual, con una tasa anual en torno al 2,7% tras las distorsiones del cierre parcial del Gobierno en noviembre.

    • Un dato en línea reforzaría la tesis de que la Fed mantendrá tipos sin cambios este mes, pero no despejaría la duda de si la presión política logrará recortes más agresivos en el segundo semestre.

  2. Fallo del Tribunal Supremo sobre los aranceles de Trump

    • El miércoles podría conocerse la decisión sobre la legalidad de los aranceles impuestos por el presidente, un dictamen que marcará los límites jurídicos del uso de la política comercial como arma personalista.

    • Un aval amplio reforzaría la capacidad de Trump para imponer medidas como el nuevo arancel del 25% a países que comercien con Irán, con impacto directo en comercio, energía y alianzas.

  3. Irán, Groenlandia y el mapa de riesgo geopolítico

    • En Irán, la represión de las protestas deja cerca de 600 muertos, mientras Teherán asegura mantener abiertas las comunicaciones con Washington y Trump no descarta acción militar.

    • En Groenlandia, la insistencia del presidente en que Estados Unidos debe controlar el territorio ártico para frenar a Rusia y China ha llevado a que un grupo bipartidista de congresistas viaje a Dinamarca y se estudien medidas para blindar la soberanía danesa.

Sumados, estos frentes componen un cuadro donde la política puede alterar precios de petróleo, divisas, deuda y renta variable de manera abrupta.

Oro

Bonos, divisas y oro: el otro termómetro

En renta fija, los rendimientos de los Treasuries a 10 años se mueven en torno al 4,19%, mientras el Bund alemán a 10 años ronda el 2,8%, presionado por una oleada de emisiones en la eurozona. Los mercados siguen descontando tipos estables en la Fed a corto plazo, pero con una trayectoria más incierta a partir de la segunda mitad del año.

En divisas, el dólar ha logrado recuperar algo de terreno tras el desplome inicial ligado al “caso Powell”, apoyado en el rechazo de parte del Partido Republicano a la ofensiva contra la Fed. El euro se mantiene cerca de los 1,1660 dólares, tras haber amagado con romper la cota de 1,17.

El oro, por su parte, continúa por encima de los 4.600 dólares la onza, corrigiendo levemente tras marcar un nuevo máximo histórico, pero todavía respaldado por la combinación de riesgo institucional en EEUU, tensiones en Irán y dudas sobre el crecimiento global. La plata, que llegó a superar los 85 dólares, sigue en niveles récord, confirmando que el apetito por refugios no ha desaparecido pese al FOMO en renta variable.

Para el inversor en España, ver al Ibex 35 en máximos históricos con una apertura del +0,24% mientras el mundo discute la independencia de la Fed, la legalidad de los aranceles de Trump y el riesgo de una acción militar en Irán es, como mínimo, desconcertante.

Las casas de análisis trazan varias conclusiones prácticas:

  • El rally del Ibex está muy apoyado en la banca, lo que implica potencial adicional si los tipos se mantienen altos durante más tiempo, pero también vulnerabilidad si la Fed y el BCE se ven obligados a recortar más de lo previsto.

  • La combinación de FOMO en Wall Street y refugio en oro y plata indica que el mercado no ha elegido todavía un relato dominante; conviven el riesgo-on táctico con el riesgo-off estructural.

  • La clave para 2026 no será acertar en una única gran apuesta, sino diversificar por geografías, sectores y activos, evitando concentraciones excesivas en compañías o segmentos expuestos a cambios regulatorios bruscos o a shocks geopolíticos.

En otras palabras, los récords del Ibex y del Dow no significan que la tormenta haya pasado; significan que los mercados han decidido seguir avanzando bajo el paraguas, sabiendo que cualquier cambio de viento puede convertir el FOMO de hoy en la corrección de mañana.