La inflación impulsa al Nasdaq, pero el Dow Jones se queda atrás

La inflación impulsa al Nasdaq, pero el Dow Jones se queda atrás
El IPC estadounidense baja al 3,5% y la inflación subyacente al 2,6%, debilitando las apuestas por una subida inmediata de tipos. Wall Street celebra el dato, aunque el índice industrial sigue penalizado por la caída de IBM.

La inflación estadounidense ha ofrecido a Wall Street el alivio que necesitaba tras un comienzo de semana dominado por Irán, el petróleo y el temor a nuevas subidas de tipos. El índice de precios al consumo descendió del 4,2% al 3,5% interanual en junio, frente al 3,8% que esperaba el consenso.
La inflación subyacente bajó hasta el 2,6% y permaneció sin cambios respecto a mayo.
El Nasdaq respondió con fuertes compras, mientras los rendimientos de la deuda retrocedieron.
Sin embargo, el Dow Jones no logró sumarse plenamente a la fiesta, lastrado por el desplome de IBM.

 

Los precios al consumo disminuyeron un 0,4% mensual, la primera caída desde mayo de 2020. El descenso estuvo impulsado especialmente por la energía: la gasolina se abarató un 9,7% durante junio, reduciendo temporalmente la presión sobre hogares y empresas.

El componente subyacente —que excluye alimentos y energía— no registró variación mensual y moderó su tasa anual desde el 2,9% hasta el 2,6%. Este dato resulta más relevante para la Reserva Federal porque permite identificar si la inflación se está extendiendo de forma persistente al conjunto de la economía.

El Nasdaq recupera el mando

La reacción más contundente llegó desde la tecnología. El Nasdaq y el Nasdaq 100 avanzaron con fuerza tras el informe, favorecidos por la caída de los rendimientos y por la reducción del riesgo de una subida inmediata de tipos.

Las compañías tecnológicas son especialmente sensibles al coste del dinero, porque buena parte de sus valoraciones depende de beneficios esperados a largo plazo. Unos tipos potencialmente más bajos aumentan el valor presente de esos ingresos.

El movimiento también permitió a los fabricantes de semiconductores recuperar parte del terreno perdido en la sesión anterior, cuando el miedo a una sobrevaloración de la inteligencia artificial provocó fuertes ventas.

El Dow Jones no celebra igual

El índice industrial comenzó la semana con una caída de 138 puntos, equivalente al 0,3%, hasta los 52.498,64 enteros, después de que la tensión en Ormuz disparara el petróleo y reactivara el temor inflacionista.

El buen IPC permitió una recuperación inicial, pero el Dow volvió a quedarse rezagado. A media sesión perdía alrededor de un 0,2%, afectado por el desplome superior al 25% de IBM tras unos resultados decepcionantes en software e infraestructuras. El S&P 500 avanzaba cerca de un 0,3% y el Nasdaq alrededor de un 0,8%.

Wall Street celebró la inflación, pero la composición del Dow impidió una subida generalizada.

Kevin Warsh

Los bonos corrigen el miedo

El mercado de deuda reaccionó incluso con mayor claridad. El rendimiento del bono estadounidense a diez años cayó desde aproximadamente el 4,61% hasta el 4,56%, mientras el vencimiento a dos años retrocedió del 4,26% al entorno del 4,19%.

La bajada de las rentabilidades indica que los inversores redujeron sus apuestas por un endurecimiento monetario inmediato. Las probabilidades de una subida de tipos próxima descendieron por debajo del 13%, frente a niveles mucho más elevados antes de conocerse el IPC.

La consecuencia es clara: el dato ha cerrado temporalmente la puerta a una intervención urgente de la Fed.

Warsh evita comprometerse

Kevin Warsh compareció ante el Congreso pocas horas después de publicarse la inflación. El presidente de la Reserva Federal reiteró que el banco central no tolerará un crecimiento persistentemente elevado de los precios, pero advirtió contra reaccionar de manera excesiva a una sola cifra.

Warsh evitó ofrecer una orientación explícita sobre las próximas decisiones. Su mensaje fue deliberadamente prudente: la Fed mantendrá el objetivo del 2%, evaluará cada dato y utilizará tanto los tipos como su balance cuando resulte necesario.

«No toleraremos una inflación persistentemente elevada», defendió ante los legisladores.

Ormuz limita el optimismo

El alivio de junio puede resultar temporal. La caída del IPC estuvo estrechamente vinculada al descenso previo de la energía, pero el petróleo ha vuelto a superar los 80 dólares tras la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán.

Si el encarecimiento se mantiene, la gasolina, los vuelos y el transporte de mercancías podrían volver a alimentar la inflación durante julio y agosto.

El IPC ha devuelto el optimismo a las tecnológicas y ha rebajado la presión sobre la Fed. Pero el Dow Jones recuerda que una sola empresa, una guerra o un nuevo salto del petróleo pueden impedir que la fiesta alcance a todo Wall Street.