Isatis Technology gana un 24,2% y retrata la nueva fiebre del hardware IA

Nvidia
NVIDIA se convierte en proveedor de “racks” completos, el CPU resucita con la IA agéntica y Google inaugura la era de las ampliaciones masivas para financiar centros de datos. Según la Carta a inversores (mayo 2026) del fondo Isatis Investment – Technology está emitida y distribuida por HWK Techinvestment (“HWK”).

+24,2% en el año y +43% en dos meses desde mínimos: el rebote de Isatis Investment – Technology en mayo no es sólo una cifra, es una radiografía del nuevo ciclo tecnológico.
El mercado, dice la gestora, no compró paz: compró tiempo. Y ese matiz importa. Porque mientras el petróleo corrige y la inflación da un respiro, la carrera real se libra en otra parte: en la infraestructura física que hace posible la IA. La consecuencia es clara: el “boom” ya no va de apps, va de balance, de silicio y de potencia eléctrica.

El mercado no compró paz; compró tiempo

Mayo ofreció un espejismo de normalidad. Las señales de distensión entre Washington y Teherán y la decisión de retrasar nuevos ataques redujeron la presión inmediata y empujaron una corrección del Brent. Pero el diagnóstico es menos complaciente: el estrecho de Ormuz siguió operando con “severas restricciones” y la AIE llegó a advertir de una posible “zona roja” en julio-agosto si no se normalizaban flujos antes del pico estival.
En paralelo, el PCE confirmó que el shock energético se filtra a precios, aunque con una aceleración mensual menos intensa. El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, puso el foco en métricas “recortadas” como el trimmed mean PCE. El matiz revela el problema: si la inflación se ensancha por más partidas, los indicadores “limpios” pueden llegar tarde.

NVIDIA ya no vende GPUs: vende el rack completo

El contraste con otras épocas resulta demoledor: NVIDIA publica un crecimiento de ingresos del 85% interanual y un beneficio neto que triplica al del año anterior… y aun así la acción cae un -0,9%.
El mercado ha elevado la barra hasta el absurdo: ya no premia el “beat”, exige el siguiente monopolio.
Lo más grave, sin embargo, es estructural: NVIDIA está dejando de ser “una empresa de GPUs”. Con su rack Vera Rubin NVL72, vende el sistema completo —GPU, CPU, networking, memoria y refrigeración líquida— en un paquete que supera los 2-3 millones de dólares por unidad.
Y el giro no acaba ahí: su negocio de networking alcanza 14.800 millones, casi triplicando ingresos (+199%). Incluso entra en CPUs con un objetivo explícito: construir un negocio standalone de 20.000 millones en chips de servidor para IA.

La explosión del CPU en la era agéntica

Durante 2024 y buena parte de 2025, la tesis dominante era simple: la IA era una historia de GPUs y el CPU quedaba relegado a coordinar. Ese hecho revela el cambio de fase: del entrenamiento a la inferencia —y de ahí a la IA agéntica, donde el modelo ejecuta secuencias de decisiones y llamadas a herramientas—.
En ese entorno, el CPU vuelve al centro por pura necesidad operativa: orquestación, memoria, control de seguridad. La gestora lo aterriza en una métrica que lo dice todo: la proporción en servidores ha pasado de 1 CPU por 8 GPUs (1:8) a 1:4, y podría converger al 1:1 que defiende Lisa Su.
Las cifras acompañan: AMD guía crecimientos >70% interanual, Intel admite demanda de Xeon muy por encima de la oferta y sube precios un 20% desde marzo. Arm incluso estima un salto de 30 a 120 millones de núcleos por gigavatio.

Los integradores se quedan el margen

Cuando la infraestructura se convierte en cuello de botella, aparecen los ganadores de segunda línea: integradores y ensambladores. Dell, HPE, Lenovo y SuperMicro batieron expectativas y, sobre todo, aportaron visibilidad: Dell reporta 57,3B de backlog de IA, HPE 5,9B y Lenovo 21B de pipeline de servidores.
Pero el mercado no está premiando el volumen por el volumen. Está premiando el margen. SuperMicro aparece como el eslabón débil, con margen bruto <10%, frente a una HPE que domina con >35% gracias a una estrategia más selectiva.
La prueba es bursátil y brutal: en tres meses, Dell +181%, Lenovo +170%, HPE +148%, frente a SuperMicro +45%. Y ya asoma otro cambio: mayor demanda de racks CPU ensamblados, con crecimientos reportados >100% en cargas agénticas.

Isatis Investment – Technology cerró el mes de mayo con una rentabilidad YTD +24.2%, apreciándose +43% en dos meses desde mínimos del año

La carrera del balance: Google se diluye por 85.000 millones

Si algo define el nuevo ciclo, es que el capex de IA ha dejado de ser “una línea de inversión” para convertirse en una carrera de balance. Google lo verbaliza con hechos: una ampliación de capital que pasa de 80.000 a 85.000 millones de dólares, con Berkshire Hathaway aportando 10.000 millones, algo que no hacía desde 2006.
La dilución parece asumible —1,9%-2,1%—, pero el movimiento abre una pregunta incómoda: ¿por qué emitir acciones cotizando a x18 EV/EBITDA, máximos de cinco años, en lugar de acudir a deuda con caja neta?
La comparación histórica inmediata es Meta: financió su impulso con 27.000 millones vía SPV y una emisión de 30.000 millones en bonos. El mensaje es inequívoco: el precio del liderazgo ya no se paga sólo con tecnología, sino con estructura financiera.

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IPOs de tres trillones y la ‘SaaSurrección’

El siguiente catalizador no será un producto, sino una salida a bolsa. SpaceX prepara lo que la carta describe como la mayor IPO de la historia: valoración de 1,75T y captación de 75.000 millones, más del doble que Aramco en 2019.
La letra pequeña es todavía más reveladora: el S-1 muestra pérdidas de 6.400 millones en xAI frente a 4.400 millones de beneficio operativo de Starlink. Y aparece Anthropic: ronda Serie H de 65.000 millones a una valoración de 965.000 millones, con su revenue run-rate saltando de 10.000 millones (cierre de 2025) a 47.000 millones en mayo de 2026.
La mecánica de mercado puede ser explosiva: el Nasdaq abre una vía acelerada para incluir recién cotizadas desde el día 15, convirtiendo a la gestión pasiva en comprador forzoso.
Y, mientras tanto, el software respira: el IGV sube 21% en mayo y 35% desde mínimos de abril, mientras ciberseguridad marca +29% YTD.