Iturralde avisa al Dow Jones: “La miseria de Europa fortalecerá a China para sostener la guerra en Ucrania”

Iturralde avisa al Dow Jones: “La miseria de Europa fortalecerá a China para sostener la guerra en Ucrania”
Alberto Iturralde analiza la relación entre la política estadounidense, la estrategia europea con China en el contexto del conflicto en Ucrania y los riesgos inflacionarios derivados de la política de la Reserva Federal. Además, advierte sobre la posible burbuja tecnológica en IA y semiconductores tras el crash de IBM y el comportamiento de ASML.

Europa se dispone a utilizar parte de un tramo de 6.000 millones de euros para que Ucrania compre componentes chinos destinados a la fabricación de drones.
La decisión expone una paradoja difícil de ocultar: Bruselas intenta reducir su dependencia de Pekín mientras recurre a su capacidad industrial para mantener la guerra.
Alberto Iturralde considera que esta contradicción terminará fortaleciendo a China y advierte de que los mercados estadounidenses podrían estar ignorando riesgos políticos, inflacionarios y tecnológicos.
El Dow Jones conserva su fortaleza, pero la factura comienza a acumularse fuera de los índices.

Titular: Iturralde alerta al Dow: Europa financiará a China por Ucrania

Resumen: El analista sostiene que Bruselas terminará comprando componentes chinos para sostener el esfuerzo militar ucraniano, mientras advierte de una inflación diferida en Estados Unidos y de una peligrosa euforia alrededor de la inteligencia artificial.

Artículo:

Europa se dispone a utilizar parte de un tramo de 6.000 millones de euros para que Ucrania compre componentes chinos destinados a la fabricación de drones.
La decisión expone una paradoja difícil de ocultar: Bruselas intenta reducir su dependencia de Pekín mientras recurre a su capacidad industrial para mantener la guerra.
Alberto Iturralde considera que esta contradicción terminará fortaleciendo a China y advierte de que los mercados estadounidenses podrían estar ignorando riesgos políticos, inflacionarios y tecnológicos.
El Dow Jones conserva su fortaleza, pero la factura comienza a acumularse fuera de los índices.

Europa compra lo que no produce

Ucrania podrá destinar parte de un préstamo europeo de 60.000 millones de euros a adquirir componentes chinos para drones. La excepción afecta a cerca de 5.900 millones, pese a que las reglas comunitarias buscan priorizar material fabricado en Europa, Ucrania o países asociados.

La explicación es sencilla: la industria europea no puede suministrar a tiempo todos los motores, cámaras, baterías y componentes electrónicos que exige el frente. Los drones causarían hasta el 80% de las bajas rusas, lo que ha convertido estos equipos en un elemento central de la guerra.

La advertencia más dura de Iturralde

Iturralde interpreta esa dependencia como el resultado de la debilidad industrial europea y de su determinación por prolongar el apoyo militar a Kiev.

«La miseria europea llevará a fortalecer a quien haya que fortalecer con tal de seguir manteniendo la guerra en Ucrania», afirmó durante su intervención en Negocios TV. El analista considera inevitable recurrir a China porque su capacidad productiva continúa siendo muy superior en numerosos componentes críticos.

El contraste resulta demoledor: la Unión Europea señala a Pekín como facilitador de la industria militar rusa, pero financia indirectamente compras chinas para sostener al Ejército ucraniano.

China gana en los dos lados

Pekín obtiene una ventaja extraordinaria. Sus empresas venden componentes utilizados por Rusia y, al mismo tiempo, abastecen parte de la cadena tecnológica de Ucrania. No se trata necesariamente de una estrategia coordinada por el Gobierno chino, sino del resultado de una industria capaz de producir rápido, barato y a gran escala.

Europa asume así un riesgo estratégico. Cada euro destinado a proveedores chinos refuerza una capacidad industrial que Bruselas intenta contener mediante aranceles, restricciones tecnológicas y políticas de autonomía productiva. La urgencia militar está venciendo a la estrategia económica.

El crecimiento chino pierde fuerza

China tampoco atraviesa una situación cómoda. Su PIB aumentó un 4,3% interanual durante el segundo trimestre de 2026, frente al 5% del trimestre anterior, el ritmo más débil desde finales de 2022.

Las exportaciones crecieron un 17,6% durante el primer semestre, pero las ventas minoristas avanzaron apenas un 1,3% en junio y la inversión en activos fijos cayó un 5,7%. La debilidad inmobiliaria y el escaso consumo interno obligan a Pekín a depender todavía más de los mercados exteriores.

Para Iturralde, si Estados Unidos dificulta las ventas chinas en Europa, Pekín necesitará estimular una demanda doméstica que todavía no responde.

Trump introduce ruido vendedor

El analista sostiene que Donald Trump utiliza la escalada política y militar para crear sentimiento negativo en los mercados. Su tesis es que los mensajes alarmistas aparecen cuando los índices estadounidenses se encuentran cerca de máximos, permitiendo que muchos inversores vendan con beneficios antes de una eventual continuación de las subidas.

Iturralde no anticipa un hundimiento inmediato del Dow Jones. Al contrario, considera probable que Estados Unidos mantenga un mejor comportamiento que Europa. Sin embargo, advierte de que la combinación de guerra, gasto público y presión sobre la Reserva Federal puede generar desequilibrios aplazados.

La inflación puede llegar después

La inflación estadounidense se moderó hasta el 3,5% en junio, mientras el mercado reducía sus expectativas de una subida inmediata de tipos. Kevin Warsh ha defendido la necesidad de mantener la estabilidad de precios, aunque sin anticipar claramente los próximos movimientos de la Reserva Federal.

Iturralde teme que una política monetaria excesivamente favorable a Trump sostenga los activos hasta las elecciones legislativas, pero genere inflación nueve o diez meses después. El riesgo para el Dow no sería, por tanto, un desplome instantáneo, sino una pérdida progresiva de credibilidad monetaria y un aumento de las rentabilidades de la deuda.

La fiesta de la inteligencia artificial

La última advertencia afecta a la tecnología. IBM sufrió, según los datos comentados durante la entrevista, una caída cercana al 25%, mientras ASML rebotaba alrededor de un 6% después de mejorar sus previsiones. Iturralde considera que las compañías de semiconductores, energía y financiación seguirán beneficiándose del auge de la inteligencia artificial, aunque muchas valoraciones ya resulten difíciles de justificar.

Su recomendación no consiste en apostar todavía contra la tendencia. Las burbujas pueden prolongarse mucho más de lo que soporta un inversor bajista. El peligro llegará cuando las grandes compañías privadas de IA salgan a bolsa y trasladen parte del riesgo al pequeño accionista.

Europa financia componentes chinos, Estados Unidos sostiene sus mercados y la inteligencia artificial mantiene viva la euforia. El Dow puede continuar subiendo. Pero la advertencia de Iturralde apunta a algo más profundo: la fortaleza bursátil está ocultando una creciente dependencia industrial, monetaria y geopolítica.