La libra cae tras un paro del 5,2% en Reino Unido
La economía del Reino Unido ha recibido este martes un aviso contundente: la tasa de paro ha subido al 5,2% en el último trimestre de 2025, el nivel más alto desde comienzos de 2021, mientras el crecimiento de los salarios se enfría con rapidez. Según la Office for National Statistics (ONS), la moderación de las nóminas y el aumento del desempleo confirman que el mercado laboral ha perdido tracción tras dos años de tipos elevados y crisis de coste de la vida. Al filo de las 8.43 horas (CET), la libra esterlina caía un 0,54% frente al dólar, hasta los 1,3555 dólares, borrando las ganancias de las últimas sesiones.
El mercado ya no debate si habrá desaceleración, sino qué profundidad tendrá. Los inversores descuentan que el Banco de Inglaterra iniciará recortes en marzo y que los tipos podrían acercarse al 3% a finales de año. El punto crítico no es el dato aislado del 5,2%, sino lo que revela: el modelo de crecimiento británico entra en una fase de menor dinamismo, con menos empleo, menor presión salarial y un margen de política monetaria cada vez más estrecho.
Los datos que encendieron las alarmas
El informe laboral confirma un deterioro sostenido. La tasa de paro sube una décima en el trimestre y casi un punto frente a 2023. Es el registro más elevado en casi cinco años si se excluye el pico de la pandemia.
La creación de empleo se enfría con claridad. Las nóminas se redujeron en unas 6.000 personas entre noviembre y diciembre y acumulan un descenso superior a 120.000 en el último año. Las vacantes continúan retrocediendo desde los máximos post-covid, una señal inequívoca de que la demanda empresarial de mano de obra pierde intensidad.
El otro foco está en los salarios. Las ganancias excluyendo bonus avanzan un 4,2% interanual, pero el dato relevante para el banco central, el sector privado, se sitúa en el 3,4%, el ritmo más débil en cinco años. En términos reales los sueldos crecen ligeramente, alrededor del 0,8% por encima de la inflación, pero tras varios años de erosión del poder adquisitivo ese avance resulta insuficiente para impulsar con fuerza el consumo.
Un mercado laboral que pierde inercia estructural
Más allá del titular del 5,2%, el informe revela un problema más profundo: el Reino Unido ya no genera empleo con la intensidad necesaria para sostener su crecimiento potencial. La tasa de paro juvenil supera el 14% y se mueve en máximos de la última década, reflejando un mercado que prioriza estabilidad sobre expansión.
Las empresas apuntan a un cóctel de factores: subida del salario mínimo, mayores cotizaciones sociales y un entorno regulatorio más exigente. El resultado es previsible. Más de un tercio de los empleadores planea reducir contrataciones fijas este año. No se trata de despidos masivos, sino de una contracción silenciosa en nuevas incorporaciones.
El diagnóstico es claro: el mercado laboral británico no colapsa, pero se enfría de forma sistemática. Esa diferencia es clave. La desaceleración gradual erosiona la confianza y limita el margen de error del banco central.
La libra como primer termómetro del ajuste
Los mercados reaccionaron de inmediato. La libra cayó más de medio punto frente al dólar y retrocedió también frente al euro. La lectura es coherente: paro al alza, salarios moderándose e inflación aproximándose al 3% otorgan al Banco de Inglaterra espacio para acelerar el giro monetario.
Cuando empleo e inflación convergen hacia la moderación, la discusión deja de ser si habrá recortes y pasa a centrarse en la velocidad y la magnitud. El mercado descuenta con una probabilidad cercana al 80% un primer recorte en marzo.
Pese a la caída de la sesión, la libra aún mantiene una ligera apreciación en el año. Pero ese colchón es frágil. Si el deterioro laboral se intensifica, el tipo de cambio podría volver a situarse claramente por debajo de 1,35 dólares por libra.
El dilema del Banco de Inglaterra
Tras mantener el tipo oficial en el 3,75%, el comité de política monetaria se enfrenta a una decisión delicada. Recortar demasiado pronto podría alimentar un repunte en la inflación de servicios si el mercado laboral retiene tensión residual. Esperar demasiado, en cambio, aumenta el riesgo de convertir la desaceleración en contracción.
La inflación general aún supera el 3%, pero la trayectoria salarial apunta a una normalización progresiva. Cada décima adicional de desempleo refuerza el argumento a favor de relajar condiciones financieras. La cuestión ya no es si habrá ciclo de recortes, sino cuán agresivo será.
El contraste con Estados Unidos y el riesgo de diferencial
La debilidad de la libra también refleja un contraste internacional. Mientras Estados Unidos mantiene un mercado laboral más robusto y una Reserva Federal prudente en los recortes, el Reino Unido llega al giro monetario con el desempleo en máximos de cinco años y una economía de crecimiento anémico.
Ese diferencial importa. Si la Fed mantiene tipos elevados durante más tiempo mientras el Banco de Inglaterra recorta con mayor rapidez, el diferencial de rentabilidad favorecerá al dólar. En episodios de aversión al riesgo, la presión sobre la libra podría intensificarse.
Productividad estancada y presión fiscal
El deterioro laboral no surge en el vacío. El Reino Unido arrastra años de bajo crecimiento de productividad, presión fiscal elevada y una inversión empresarial que no termina de despegar. El Brexit, la volatilidad energética y el aumento de costes regulatorios han configurado un entorno donde el crecimiento potencial se ha reducido.
Un paro del 5,2% no es dramático en términos históricos. Pero en una economía que ya venía creciendo poco, cada décima adicional erosiona la narrativa de estabilidad. La combinación de estancamiento productivo y mercado laboral debilitándose dibuja un escenario de crecimiento estructuralmente más bajo.
Lo que realmente está en juego
La subida del paro no es solo un dato coyuntural. Es una señal de que el ciclo de endurecimiento monetario ha enfriado la economía más de lo previsto y que el Reino Unido entra en una fase de ajuste donde el equilibrio será delicado.
Si el desempleo se estabiliza en torno al 5%-5,5% y la inflación converge hacia el 2%, el Banco de Inglaterra podrá ejecutar un aterrizaje ordenado. Si el paro continúa escalando hacia el 6% mientras el consumo se debilita, la narrativa cambiará rápidamente hacia riesgo de recesión técnica.
El mercado ya empieza a descontar esa posibilidad. La libra ha sido el primer termómetro. Los próximos informes laborales y de inflación decidirán si el ajuste británico queda en desaceleración controlada o deriva en una fase más profunda de fragilidad económica.