La combinación de amenazas militares, sanciones europeas y malos resultados tecnológicos dispara la aversión al riesgo en Wall Street

Nasdaq se desploma un 2% por el miedo a una escalada con Irán

Nasdaq

La sesión que arrancó en verde en Nueva York ha virado en cuestión de horas hacia un tono claramente bajista. A media mañana, el Nasdaq 100 se dejaba en torno al 2%, arrastrado por el castigo a los grandes valores tecnológicos y por una súbita ola de aversión al riesgo. El detonante ha sido la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán tras nuevas amenazas cruzadas: Washington advierte de represalias y Teherán responde que se “defenderá y responderá como nunca antes”. La decisión de la Unión Europea de incluir a la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) en su lista de organizaciones terroristas ha añadido una capa extra de incertidumbre. Sobre ese telón de fondo geopolítico, Microsoft se desploma más de un 11% tras reconocer una desaceleración en el negocio de la nube, y firmas como First Solar y Las Vegas Sands caen más de un 13%, amplificando las ventas en el S&P 500. El resultado es un mercado que vuelve a recordar a los inversores lo vulnerable que sigue siendo a cualquier choque externo.

Un giro brusco tras un arranque optimista

La jornada comenzó con un sesgo constructivo. Los futuros apuntaban a ganancias moderadas respaldadas por algunos datos macro mejores de lo esperado y por la sensación de que la temporada de resultados, aunque irregular, no estaba siendo catastrófica. Sin embargo, el guion saltó por los aires cuando se conocieron las nuevas declaraciones de la Casa Blanca y la respuesta inmediata de Teherán.

Índice Nasdaq 100

A las 10:44 horas de la costa Este, el Dow Jones cedía unos 305 puntos, alrededor del 0,6%, mientras el S&P 500 retrocedía en torno al 1,2%. Los analistas apuntan a un factor clave: el cambio de tono en la sesión fue rápido y sincronizado en índices, deuda y petróleo. El volumen en el Nasdaq se disparó hasta niveles un 20%-25% superiores a la media de las últimas cuatro semanas, una señal inequívoca de ventas forzadas y órdenes automáticas activadas.

Índice S&P 500

El mercado, que llevaba semanas apoyándose en la narrativa de un aterrizaje suave de la economía estadounidense, se ha encontrado de golpe con un riesgo geopolítico difícil de cuantificar. Este tipo de shocks no se incorporan con facilidad a los modelos, y la consecuencia suele ser la misma: reducción de exposición y búsqueda acelerada de activos refugio.

La escalada con Irán irrumpe en Wall Street

El elemento diferencial de la sesión es la intensidad del factor geopolítico. Según fuentes diplomáticas, las últimas declaraciones de Washington elevan el listón al advertir de una respuesta “contundente” si Irán avanza en su programa militar o compromete la seguridad en el Golfo Pérsico. Teherán contestó anunciando maniobras navales de la Guardia Revolucionaria en el estrecho de Ormuz, un paso que los mercados leen de inmediato en clave de petróleo y comercio global.

El gesto de la Unión Europea de designar formalmente a la IRGC como organización terrorista endurece aún más el escenario. Esa decisión abre la puerta a nuevas sanciones financieras, restricciones a empresas que mantengan algún vínculo con estructuras controladas por la Guardia Revolucionaria y, en último término, a problemas añadidos para la banca europea a la hora de canalizar pagos relacionados con Irán.

En cuestión de minutos, los futuros del crudo Brent llegaron a repuntar cerca de un 3%, mientras las compañías aéreas y empresas con alta dependencia del coste del combustible se teñían de rojo. Lo más relevante, sin embargo, es el efecto psicológico: el conflicto con Irán deja de ser un ruido de fondo y se convierte de nuevo en un riesgo central en el radar de los gestores globales.

Microsoft arrastra al Nasdaq: el pinchazo de la nube

En paralelo a la tensión geopolítica, el otro gran protagonista de la sesión es Microsoft. El gigante tecnológico sufre una caída superior al 11%, una corrección que borra de un plumazo decenas de miles de millones de dólares de capitalización. El motivo oficial: un crecimiento de su negocio en la nube por debajo de las expectativas y un tono más prudente en las guías para los próximos trimestres.

Microsoft Corp.

La reacción es especialmente violenta porque el mercado llevaba meses pagando múltiplos muy exigentes por las grandes tecnológicas, asumiendo tasas de expansión casi ininterrumpidas en servicios cloud y software corporativo. Bastan unas pocas décimas menos de crecimiento para que se revise el relato. Como resume un gestor de un gran fondo estadounidense, “cuando estás pagando 30 o 35 veces beneficios por una compañía, cualquier desaceleración, por ligera que sea, se castiga sin contemplaciones”.

Microsoft no cae sola. El movimiento provoca ventas en cadena en otros pesos pesados del Nasdaq, desde grandes plataformas de internet hasta fabricantes de chips expuestos al ciclo de inversión en centros de datos. El resultado es un índice extremadamente concentrado en unos pocos valores que, cuando tropiezan, arrastran a todo el mercado.

Tecnología bajo sospecha: valoraciones en entredicho

El castigo a Microsoft actúa como catalizador de un debate que llevaba semanas gestándose: ¿han ido demasiado lejos las valoraciones tecnológicas? Tras varios trimestres de subidas casi ininterrumpidas, muchos títulos cotizaban con primas históricas respecto a su media de diez años. El repunte de tipos de interés y la competencia creciente en inteligencia artificial ya habían sembrado dudas.

La sesión de hoy refuerza la idea de que el mercado se había vuelto complaciente con el llamado “trade de calidad”, esa apuesta casi automática por las grandes compañías de crecimiento estable. Un recorte del 10%-15% en pocas horas en algunos de estos nombres recuerda que la volatilidad no es patrimonio exclusivo de las pequeñas empresas.

La consecuencia es clara: los analistas empiezan a revisar a la baja sus valoraciones objetivo, introduciendo escenarios más conservadores de márgenes y expansión del negocio cloud. Esto puede traducirse en un ajuste gradual, pero persistente, en el precio de las tecnológicas en los próximos meses, especialmente si los tipos no bajan al ritmo que descuenta el mercado. El contraste con sectores más “aburridos” pero con múltiplos mucho más bajos puede hacerse aún más evidente.

Energía y defensa, los pocos refugios en el rojo

En un día de ventas generalizadas, hay pocas excepciones. Uno de los escasos bolsillos de resistencia se encuentra en el sector energético y en determinados valores ligados a defensa. Ante el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz —por donde circula aproximadamente un 20% del comercio mundial de petróleo—, los inversores vuelven a mirar a las grandes petroleras integradas y a las compañías de servicios petrolíferos.

Aunque las subidas en estos valores son moderadas, en torno al 1%-2%, su comportamiento contrasta con las caídas de dos dígitos en renovables como First Solar, que se desploma más de un 13% en la sesión. El mensaje es paradójico: en un mundo que se dice empeñado en la transición energética, ante la amenaza inmediata los flujos vuelven a premiar al petróleo frente a las alternativas verdes.

Algo similar ocurre con fabricantes de armamento y proveedores de sistemas de defensa, que registran avances en una jornada dominada por el miedo. No es un fenómeno nuevo: cada escalada en Oriente Medio recicla el mismo patrón de rotación sectorial, pero esta vez se produce sobre niveles de partida mucho más altos en renta variable, lo que amplifica la sensación de fragilidad.

El peaje para Europa: IRGC, sanciones y comercio

La decisión de la Unión Europea de etiquetar a la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista no solo tiene un impacto simbólico. Implica un endurecimiento de los requisitos de cumplimiento para bancos, aseguradoras y empresas con exposición, directa o indirecta, a Irán y a la región. Para buena parte del tejido empresarial europeo, ya sometido a un laberinto de sanciones desde la invasión rusa de Ucrania, supone una nueva capa de complejidad.

Las grandes entidades financieras deberán reforzar sus controles internos y sistemas de monitorización de operaciones, con el consiguiente aumento de costes. Las aseguradoras marítimas, por su parte, ajustarán precios y coberturas en rutas que pasan por el Golfo. En algunos casos, bastarán unos pocos puntos básicos más de prima de riesgo para que ciertas operaciones de comercio internacional dejen de ser rentables.

El contraste con otras regiones resulta demoledor: mientras Asia se mueve con más ambigüedad respecto a Irán para preservar sus suministros energéticos, Europa se sitúa en la vanguardia sancionadora, aun a costa de encarecer su factura energética y tensionar su base industrial. Si la escalada se prolonga, el impacto indirecto en crecimiento y competitividad puede aflorar en las previsiones de 2025 y 2026, justo cuando la eurozona necesita consolidar su salida del estancamiento.

Volatilidad al alza y huida hacia la deuda

El movimiento en renta variable ha venido acompañado de un repunte claro de la volatilidad. El índice VIX, conocido como el “indicador del miedo” de Wall Street, registra una subida de dos dígitos porcentuales en la sesión, reflejando la demanda de cobertura mediante opciones. No se trata aún de niveles de pánico, pero sí rompe la calma relativa de las últimas semanas.

En paralelo, los inversores buscan refugio en la deuda soberana de Estados Unidos. La rentabilidad del Treasury a 10 años retrocede varios puntos básicos, señal de compras en el tramo largo de la curva. Es un patrón clásico de “flight to quality”: venta de activos de riesgo, entrada en bonos considerados seguros.

Este hecho revela una vez más hasta qué punto el ciclo de tipos y la geopolítica están entrelazados. Si la tensión con Irán encarece de forma duradera el petróleo, la inflación podría resistirse a bajar tanto como esperan los bancos centrales. En ese escenario, los movimientos de hoy en el mercado de deuda pueden ser solo el primer acto de un ajuste mayor en expectativas de tipos, con implicaciones para hipotecas, crédito empresarial y valoraciones bursátiles.