El Nasdaq tropieza y el Dow Jones resiste la tregua de Ormuz
El Nasdaq 100 cae un 1,09% y se convierte en el principal termómetro del miedo inversor en una jornada marcada por la tensión geopolítica, la tregua provisional entre Estados Unidos e Irán y nuevas señales de rotación hacia índices más defensivos. A las 7.30 horas en Europa, el S&P 500 apenas cedía un 0,05%, hasta los 7.354,03 puntos, mientras el IBEX 35 retrocedía un 0,45%, hasta 19.425,29. El futuro del Dow Jones, sin embargo, avanzaba un 0,33%, hasta los 52.383 puntos, reflejando una lectura más templada del mercado estadounidense.
Tecnología bajo presión
La señal más clara llega del Nasdaq 100. Su caída de 322 puntos, equivalente al 1,09%, muestra que el mercado vuelve a exigir resultados inmediatos a las compañías de crecimiento. La inteligencia artificial sigue siendo el gran relato bursátil, pero los inversores ya no compran cualquier múltiplo sin mirar caja, márgenes y capacidad real de monetización.
Este ajuste no implica un desplome estructural. Implica selección. Lo que antes subía por inercia ahora corrige cuando aumenta el riesgo geopolítico o cuando el dinero busca refugio en sectores menos sensibles a tipos y expectativas futuras. El contraste con Corea del Sur es llamativo: Seúl prepara grandes inversiones en semiconductores junto a Samsung y SK Hynix para reforzar su posición en la carrera global de la IA, pero el mercado penaliza a corto plazo la sobreexposición tecnológica.
El Dow Jones gana atractivo
El Dow Jones aparece como el índice más resistente de la fotografía. Su composición, más inclinada hacia industriales, salud, consumo defensivo y financieras, le permite absorber mejor las jornadas de nerviosismo tecnológico. En un mercado que empieza a distinguir entre crecimiento rentable y entusiasmo excesivo, ese perfil vuelve a ganar peso.
La consecuencia es clara: Wall Street no está vendiendo Estados Unidos; está vendiendo duración y comprando estabilidad. Por eso el Dow puede avanzar mientras el Nasdaq corrige. Es una rotación clásica, pero llega en un momento delicado: con Ormuz en negociación, Rusia presionando a Ucrania y los inversores pendientes de cualquier señal que afecte a petróleo, inflación y tipos.
El IBEX pierde tracción
En Europa, el IBEX 35 cede 88,30 puntos, un 0,45%, pese a mantenerse en niveles históricamente elevados. La caída no parece una ruptura, sino una toma de beneficios tras un tramo muy fuerte del selectivo español. Bancos, energéticas e industriales siguen sosteniendo parte del atractivo del índice, pero el mercado europeo cotiza con descuento el riesgo exterior.
El diagnóstico es inequívoco: Europa sigue dependiendo de noticias que no controla. Ormuz condiciona la energía, Ucrania condiciona la defensa y China condiciona la demanda industrial. En ese entorno, los índices europeos pueden resistir, pero difícilmente liderar si no aparece un catalizador propio.
Ormuz enfría el petróleo
La tregua entre Estados Unidos e Irán ha evitado una reacción más violenta en el crudo. Washington y Teherán han acordado frenar los ataques mutuos y retomar conversaciones técnicas sobre la navegación en el Estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el suministro energético global.
El mercado, de momento, compra la pausa. El Brent cae un 0,52%, hasta 72,655 dólares, y el West Texas retrocede un 1,02%, hasta 69,53 dólares. Lo más relevante no es la bajada, sino la ausencia de pánico. Si Ormuz se mantiene abierto, el petróleo deja de presionar a la inflación. Si la tregua se rompe, el crudo volverá a ser el activo que mande sobre los índices.
VIX, dólar y oro
El VIX baja un 2,54%, hasta 18,40 puntos, una lectura compatible con cautela, no con capitulación. El dólar también se mantiene estable: el DXY apenas cede un 0,02%, hasta 101,341. Esa combinación revela que el mercado no está en modo huida, sino en modo espera.
El oro, tradicional refugio en crisis, cae un 1,08%, hasta 4.044,815 dólares, mientras el bitcoin avanza un 0,24%, hasta 59.720 dólares. El mensaje es sofisticado: hay riesgo, pero no pánico. Los inversores no están deshaciendo posiciones de forma indiscriminada; están ajustando exposición por sectores, índices y sensibilidad geopolítica.
Geopolítica sobre la pantalla
El frente internacional añade ruido. Putin asegura que Ucrania ha planteado limitar ataques de largo alcance, mientras Rusia sufre tensiones internas de combustible por el impacto de drones sobre refinerías. En paralelo, Venezuela afronta un balance devastador tras los terremotos, con cifras que superan ya el millar de fallecidos según recuentos humanitarios.
El mercado no descuenta solo beneficios empresariales. Descuenta rutas marítimas, energía, chips, guerra y estabilidad institucional. Por eso la pantalla de hoy es tan reveladora: el Nasdaq acusa el golpe, el IBEX corrige, el S&P aguanta y el Dow Jones actúa como refugio relativo. La sesión no habla de euforia. Habla de prudencia organizada.