El Nasdaq vuelve a dispararse y los expertos ya hablan de una nueva fiebre tecnológica

Nasdaq

El índice tecnológico sube un 14,1% en 2026, duplica al Dow Jones y confirma que la inteligencia artificial vuelve a mandar en Wall Street.

El Nasdaq ha recuperado el mando de Wall Street. En lo que va de 2026, el índice tecnológico acumula una subida del 14,1%, frente al 7,3% del Dow Jones y el 9,6% del S&P 500. El dato revela algo más que una rotación bursátil: confirma que el capital vuelve a concentrarse en tecnología, semiconductores, software e inteligencia artificial. La consecuencia es clara: los inversores compran crecimiento, aunque el precio de entrada sea cada vez más exigente.

La tecnología vuelve a mandar

El cierre del 18 de junio dejó una fotografía difícil de ignorar: el Nasdaq avanzó un 1,9% en una sola sesión, hasta los 26.517,93 puntos, mientras el Dow apenas subió un 0,1%, hasta los 51.564,70 puntos. La distancia no es menor. Muestra que el mercado está premiando de nuevo a las compañías capaces de crecer por encima del ciclo, especialmente aquellas vinculadas a la inteligencia artificial, la nube y los chips. El viejo Wall Street industrial resiste; el tecnológico acelera.

El Dow se queda atrás

El contraste con el Dow Jones resulta demoledor. Mientras el Nasdaq duplica prácticamente su rentabilidad anual, el índice de las grandes corporaciones tradicionales avanza con más cautela. La composición explica parte del desfase: bancos, farmacéuticas, consumo e industriales pesan más que los gigantes tecnológicos puros. Además, valores como IBM, farmacéuticas y compañías defensivas han frenado su avance en las últimas sesiones. Este hecho revela un mercado menos preocupado por la estabilidad y más dispuesto a pagar por expectativas futuras.

La IA como gran combustible

La inteligencia artificial sigue siendo el relato dominante. Goldman Sachs estima que los grandes grupos tecnológicos podrían invertir 757.000 millones de dólares en infraestructura de IA durante 2026, un 84% más que el año anterior, y elevar esa cifra hasta 920.000 millones en 2027. Es una cifra colosal. No solo impulsa a fabricantes de chips; también beneficia a centros de datos, software, componentes electrónicos y proveedores de equipamiento. Lo más grave para quienes se han quedado fuera es que la corriente compradora no parece agotada.

Una fiebre con memoria

Wall Street conoce bien estos episodios. La burbuja puntocom enseñó que el crecimiento sin beneficios puede terminar en ajuste brusco. Sin embargo, el ciclo actual tiene una diferencia relevante: muchas de las compañías que lideran la subida ya generan caja, beneficios y márgenes extraordinarios. El diagnóstico es inequívoco: no todo es humo, pero tampoco todo está justificado. La subida del Nasdaq incorpora una expectativa muy agresiva sobre productividad, demanda de chips y monetización de la IA.

El riesgo de pagar demasiado

El problema no está en que la tecnología suba. Está en cuánto se está pagando por ella. Algunas compañías cotizan con múltiplos exigentes y dependen de que el gasto corporativo en IA siga creciendo sin pausa. Si los márgenes decepcionan, si los tipos no bajan al ritmo previsto o si la regulación aprieta, el ajuste puede ser rápido. La historia bursátil demuestra que los sectores de moda rara vez corrigen de forma ordenada. Primero atraen capital; después, seleccionan ganadores.

Qué mira ahora el mercado

Los próximos meses serán decisivos. Los inversores observarán tres variables: resultados empresariales, inversión real en inteligencia artificial y evolución de los tipos de interés. Si las tecnológicas convierten el entusiasmo en beneficios, el Nasdaq puede consolidar su ventaja. Si no lo hacen, el mercado descubrirá hasta qué punto la subida se apoyaba en expectativas. Por ahora, la señal es contundente: la nueva fiebre tecnológica ya no es una hipótesis; está moviendo miles de millones cada día.