Netanyahu frena el plan de Trump mientras el Dow Jones sigue con los máximos

Netanyahu frena el plan de Trump mientras el Dow Jones sigue con los máximos
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu rechaza el plan de paz propuesto por Donald Trump para Gaza, asegurando que las fuerzas israelíes no se retirarán hasta el desarme total. La situación agrava la inestabilidad regional mientras las negociaciones continúan en Roma con el apoyo estadounidense.

Benjamin Netanyahu ha abierto una grieta con la Casa Blanca al rechazar la secuencia prevista para completar el plan de paz de Donald Trump en Gaza. El primer ministro israelí sostiene que sus tropas no abandonarán las posiciones actuales hasta que Hamás entregue todas sus armas.

La disputa no implica que Israel haya descartado íntegramente el marco estadounidense. El desacuerdo se concentra en el orden de los compromisos: Washington propone vincular desarme y retirada, mientras Netanyahu exige completar primero la desmilitarización.

Wall Street, sin embargo, mantiene el optimismo. El Dow Jones cerró el martes en 54.085,88 puntos, un nuevo récord, y este miércoles avanzaba nuevamente por encima de los 54.500 enteros.

Un rechazo con importantes matices

Netanyahu confirmó que Israel no aprobó el último borrador presentado para ejecutar la siguiente fase del acuerdo de Gaza. Su objeción fundamental es que las Fuerzas de Defensa israelíes deban comenzar a retirarse al mismo tiempo que Hamás inicia el proceso de desarme.

«No nos retiraremos de las líneas actuales hasta que Hamás deponga todas sus armas», señaló el dirigente israelí. La propuesta promovida por la Junta de Paz planteaba un procedimiento gradual, con supervisión internacional y movimientos coordinados de ambas partes.

El contraste es decisivo. Hamás teme quedarse indefenso antes de comprobar que Israel abandona el territorio; Netanyahu considera que una retirada previa permitiría al movimiento islamista reorganizarse. Esta incompatibilidad amenaza con bloquear una fase diseñada para convertir el alto el fuego en una solución más estable.

El desarme que nadie consigue ordenar

El plan estadounidense contempla la entrega de armamento pesado, la neutralización de túneles y la desmilitarización progresiva de Gaza. A cambio, Israel debería replegarse de las zonas que todavía controla y permitir el avance de la reconstrucción.

Trump presentó el entendimiento como un paso histórico, pero Netanyahu afirma que el documento difundido no representa la posición israelí. Hamás, por su parte, rechaza entregar completamente las armas mientras continúen las operaciones militares.

El problema no es solo qué debe hacer cada actor, sino quién debe actuar primero. Sin un calendario verificable, cualquier retirada puede interpretarse como una concesión irreversible y cualquier retraso en el desarme como una ruptura del acuerdo.

Roma negocia sobre Líbano, no sobre Gaza

Las conversaciones reanudadas en Roma constituyen un proceso diplomático distinto. Estados Unidos está facilitando reuniones entre representantes de Israel y Líbano para aplicar el marco trilateral alcanzado en junio.

La agenda incluye el desarme de Hizbulá al sur del río Litani, la delimitación de fronteras terrestres y marítimas, la recuperación de la autoridad del Estado libanés y el repliegue de las tropas israelíes.

Este hecho resulta relevante porque los dos frentes están conectados políticamente, pero no forman parte de una misma negociación. Un acuerdo en Líbano podría reducir la presión sobre Israel y reforzar la posición regional de Trump. Un fracaso, en cambio, mantendría abiertos simultáneamente Gaza y la frontera norte.

La presión militar continúa

Israel ha destruido infraestructuras subterráneas que atribuye a Hizbulá en el sur del Líbano y mantiene que cualquier retirada dependerá de la desaparición de la amenaza armada en esa zona.

El argumento reproduce la doctrina aplicada en Gaza: primero el desarme verificable y después el repliegue militar. Para Netanyahu, abandonar posiciones sin garantías convertiría los acuerdos diplomáticos en periodos de reorganización para sus adversarios.

Washington intenta romper ese círculo mediante mecanismos internacionales de supervisión. Sin embargo, la eficacia de esos dispositivos dependerá de la capacidad del Ejército libanés, de los mediadores y de las estructuras previstas para administrar Gaza.

El Dow ignora por ahora el bloqueo

Los mercados estadounidenses continúan descontando una reducción general del riesgo geopolítico. El Dow Jones ganó el martes 907,47 puntos, un 1,71%, hasta alcanzar su máximo histórico de 54.085,88. El S&P 500 avanzó un 1,79% y el Nasdaq, un 2,59%.

Durante la sesión del miércoles, el Dow llegó a superar los 54.700 puntos, apoyado por los resultados empresariales y las expectativas de estabilización energética. La Bolsa parece conceder más importancia a la caída reciente del petróleo y a los contactos con Irán que al bloqueo en Gaza.

No obstante, esa tranquilidad es frágil. Una escalada simultánea en Gaza y Líbano elevaría el riesgo sobre el crudo, los transportes y la inflación.

Trump se juega su credibilidad regional

La disputa obliga a Trump a presionar a un aliado esencial sin provocar una ruptura pública. Netanyahu necesita el respaldo estadounidense, pero también debe responder ante una coalición y un electorado que consideran insuficiente cualquier acuerdo que permita a Hamás conservar capacidad militar.

El plan de paz no ha sido rechazado por completo, pero su mecanismo central ha quedado paralizado. Roma puede producir avances en el frente libanés, aunque no resolverá el desacuerdo sobre Gaza.

El Dow Jones continúa marcando máximos porque los inversores confían en que Washington evitará una escalada regional. Esa confianza dependerá ahora de que Trump consiga transformar su influencia política en compromisos simultáneos, verificables y aceptables para actores que siguen considerando la retirada y el desarme como riesgos existenciales.