Las plazas asiáticas reaccionan con cautela a los mensajes del presidente estadounidense

El Nikkei cede mientras Asia duda tras las amenazas de Trump

Nikkei

Las bolsas de Asia-Pacífico han amanecido este miércoles con un tono mixto tras el nuevo episodio de tensión política protagonizado por Donald Trump. Durante un acto por el aniversario de su victoria electoral, el presidente de Estados Unidos volvió a lanzar amenazas sobre Groenlandia y restó importancia a las voces que le acusan de alimentar la inflación con su política arancelaria. A las 3.21 horas CET, el Nikkei 225 cedía un 0,47%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong avanzaba en torno a un 0,2% y el S&P/ASX 200 australiano recortaba un 0,40%. En Corea del Sur, el Kospi sumaba cerca de un 0,5%, apoyado por un won algo más estable frente al dólar, que se depreciaba un 0,11% hasta los ¥158,03. En China continental, los índices de Shanghái y Shenzhen consolidaban subidas que llegaban al 1% en los valores tecnológicos. Los movimientos son modestos, pero el mensaje político vuelve a situar la geopolítica en el centro del radar inversor.

Un arranque dubitativo en Asia-Pacífico

El arranque de la sesión asiática ha estado marcado por una falta de dirección clara. La referencia negativa de Wall Street, que cerró en rojo tras el discurso de Trump, se ha dejado sentir con más fuerza en los índices más expuestos al ciclo global. Japón y Australia se situaban en terreno negativo, mientras que Hong Kong, Corea del Sur y la China continental lograban mantenerse en verde, aunque con avances limitados.

Lo relevante no es tanto la magnitud de los movimientos —apenas unas décimas arriba o abajo— como el mensaje de fondo. Después de varias jornadas en las que el mercado parecía haberse tomado un respiro tras semanas de volatilidad, las nuevas declaraciones del presidente estadounidense han reactivado los temores a giros bruscos en la política comercial y de seguridad. El resultado es un comportamiento típicamente defensivo: ventas en los índices más caros y dependientes de exportaciones, compras selectivas en tecnología y consumo interno.

En palabras de un gestor asiático, “los inversores están menos preocupados por Groenlandia en sí que por lo que simboliza: la disposición de la Casa Blanca a utilizar de nuevo la amenaza económica como herramienta política”. El diagnóstico es inequívoco: la complacencia dura cada vez menos.

Japón, el eslabón más débil de la sesión

La Bolsa de Tokio volvía a destacar este miércoles por la parte baja de la tabla. El Nikkei 225 caía alrededor de un 0,47% a media madrugada europea, mientras que el índice ampliado baha Japan, que agrupa a los principales valores japoneses, retrocedía cerca de un 2,7% hasta el entorno de los 52.000 puntos. La corrección se produce tras varias semanas de máximos históricos impulsados por la debilidad del yen.

Nikkei Stock Average, Nikkei 225

La consecuencia es clara: cualquier repunte de la aversión al riesgo golpea primero a los mercados que más han subido y donde las valoraciones son más exigentes. Japón encaja ese patrón. Un dólar algo más volátil frente al yen —deslizándose hacia los ¥158— ha llevado a algunos inversores a recoger beneficios en compañías exportadoras, que habían sido las grandes ganadoras del rally.

Además, el tono de Trump en materia arancelaria vuelve a reavivar el temor a nuevas rondas de tarifas sobre el comercio asiático, un fantasma que Tokio conoce bien desde la primera guerra comercial con China. “Japón es muy sensible a cualquier señal de desaceleración del comercio mundial, y hoy la lectura es que Washington está dispuesto a tensar otra vez la cuerda”, señala un analista local. El contraste con el mejor comportamiento de Seúl y Shanghái resulta demoledor.

Hong Kong y Seúl se desmarcan al alza

Frente a la debilidad japonesa, Hong Kong y Corea del Sur han logrado desmarcarse en positivo, aunque con avances medidos. El Hang Seng llegó a subir alrededor de un 0,24%, si bien en tramos posteriores de la sesión giró levemente a negativo, con descensos en torno al 0,1%-0,2% sobre los 26.400 puntos, según datos intradía. El Kospi surcoreano, por su parte, mantenía ganancias próximas al 0,5%, hasta rozar los 4.900 puntos.

Índice Hang Seng

En el caso de Hong Kong, las compras se han concentrado en valores tecnológicos y de consumo ligados al mercado interior chino, menos expuestos a las decisiones de Washington. La percepción de que parte del pesimismo sobre el sector inmobiliario ya está descontado ha permitido un rebote selectivo en algunos bancos y promotoras, aunque el movimiento sigue siendo frágil.

Índice Korea Composite Stock Price

Corea del Sur se beneficia además de su perfil de mercado “beta alta” a la tecnología global: cuando la preocupación geopolítica no se traduce en un deterioro inmediato de beneficios, los grandes fondos internacionales utilizan Seúl para tomar riesgo de forma táctica. “Los gestores diferencian entre ruido político y cambios de política económica reales; de momento, lo de Groenlandia entra en la primera categoría”, resume un estratega regional.

China continental aguanta sobre los 4.100 puntos

En China continental, el tono era algo más constructivo. El índice de Shanghái avanzaba en torno a un 0,3%-0,4%, consolidándose por encima de los 4.100 puntos, mientras que el Shenzhen Composite llegaba a sumar en torno a un 1%, liderado por compañías tecnológicas de mediana capitalización. La sesión confirma el cambio de narrativa de las últimas semanas, con Pekín tratando de estabilizar las expectativas tras meses de dudas sobre el crecimiento.

Los inversores han acogido con cierto alivio las últimas señales de apoyo a la economía doméstica, desde recortes selectivos en tipos a programas de crédito para vivienda asequible. Este contexto actúa como contrapeso al ruido procedente de Estados Unidos. China se presenta, por primera vez en años, como refugio relativo frente a la volatilidad política americana, al menos en términos de discurso oficial.

Sin embargo, lo más grave para los gestores globales es la dificultad para valorar el impacto conjunto de factores internos —deuda local, burbuja inmobiliaria, demografía— y externos —aranceles, restricciones a la tecnología, tensiones en el mar de China—. “El mercado chino ya descuenta un escenario de crecimiento estructuralmente más bajo; por eso reacciona menos a cada titular de Trump que hace cinco años”, apunta una casa de análisis europea. El resultado es un comportamiento algo más estable, pero lejos de un verdadero rally.

El mensaje de Trump sobre Groenlandia vuelve a los mercados

El catalizador del día ha sido, de nuevo, Donald Trump. En su conferencia por el aniversario electoral, el presidente recuperó el controvertido dossier de Groenlandia, insinuando represalias económicas si Copenhague vuelve a bloquear una hipotética operación sobre el territorio. El comentario, aparentemente anecdótico, fue leído por los mercados como una señal de que la Casa Blanca no ha renunciado a la política de presión económica y sanciones selectivas como herramienta de política exterior.

No se trata solo de Groenlandia. El discurso encadenó referencias a Europa, China y la OTAN, dejando caer que Estados Unidos podría “replantearse” determinados compromisos si sus socios no aceptan más concesiones en materia comercial y de defensa. “Cuando un presidente vincula abiertamente seguridad y aranceles, los modelos de riesgo geopolítico saltan una casilla”, resume un banco de inversión asiático.

Este hecho revela hasta qué punto la figura de Trump sigue funcionando como fuente estructural de volatilidad. Incluso cuando no anuncia medidas concretas, la mera posibilidad de un giro en su estrategia basta para que los algoritmos ajusten posiciones y aumente el volumen de negociación en futuros y divisas. La región Asia-Pacífico, primera en abrir tras sus discursos nocturnos, actúa de barómetro inmediato.

Aranceles, inflación y un dólar más volátil

Otro elemento central del discurso fue la defensa cerrada de la política arancelaria. Trump volvió a insistir en que los aranceles “no generan inflación” y que son “otros países” quienes pagan la factura. El mensaje choca frontalmente con el consenso de la mayoría de economistas, que estiman que entre un 30% y un 60% de los aranceles impuestos en los últimos años se ha trasladado a los precios domésticos y a los márgenes empresariales.

Para los mercados asiáticos, lo importante es el riesgo de que una nueva administración Trump —o un segundo mandato reforzado— se traduzca en otra ronda de tarifas sobre productos industriales, electrónicos y bienes de consumo procedentes de la región. La consecuencia inmediata es un dólar más errático, con movimientos de ida y vuelta frente a las principales divisas.

En la sesión asiática, el par JPY/USD se movía en torno a los 0,0063 dólares por yen, con ligeras subidas de la divisa japonesa tras varias jornadas de debilidad extrema. Un dólar menos predecible complica la gestión de riesgos para exportadores y bancos centrales regionales, que ya lidian con inflaciones que, aunque más contenidas que en Occidente, siguen por encima de los objetivos oficiales en varias economías.