Los resultados récord del gigante surcoreano contrastan con unas bolsas asiáticas divididas

El Nikkei duda pese a los récords de Samsung y la Fed

EPA-EFE/ALEX PLAVEVSKI El Nikkei duda pese a los récords de Samsung y la Fed

La sesión asiática ha dejado una fotografía llena de matices: Samsung Electronics ha firmado el mayor beneficio operativo de su historia reciente, el Kospi se ha disparado un 1,15% y, sin embargo, el resto de índices de la región apenas ha reaccionado. El Nikkei 225 avanzaba un tímido 0,10%, mientras los grandes indicadores de China continental se movían prácticamente planos y el Hang Seng sólo lograba sumar alrededor de 100 puntos, un 0,36%. En paralelo, Hyundai Motor presentaba una mejora de ingresos que llegaba por debajo de las previsiones, todavía condicionada por los aranceles a los coches extranjeros introducidos por la Administración de Donald Trump en Estados Unidos. Al otro lado del Pacífico, la Reserva Federal decidió mantener los tipos de interés en su rango actual, lo que debilitó un 0,29% al dólar frente al yen, hasta las ¥152,94 por billete verde. La consecuencia es clara: los grandes nombres tecnológicos tiran de la región, pero los inversores siguen atrapados entre la promesa del ciclo de chips y la incertidumbre monetaria y comercial.

Samsung marca un récord histórico

El foco de la sesión estuvo, de forma incontestable, en Samsung Electronics. El mayor fabricante mundial de chips de memoria y uno de los líderes en teléfonos inteligentes reportó un beneficio operativo que el mercado describe como “histórico”, apoyado en la recuperación del ciclo de semiconductores y la demanda ligada a la inteligencia artificial. Fuentes del mercado cifran ese salto en torno a los 11.400 millones de dólares, lo que supondría un crecimiento superior al 40% interanual.

Samsung Electronics Co., Ltd.

La mejora no llega sólo por el lado de los precios. Después de dos años de ajuste, el grupo ha recortado inventarios, optimizado capacidad y redirigido inversión hacia memorias de alto valor añadido. Este cambio de mix le permite capturar el auge de los centros de datos y de los chips para cómputo avanzado, mientras el negocio de móviles se mantiene estable, con márgenes algo más estrechos pero volúmenes resistiendo en un entorno global más débil.

El resultado es un Kospi que sube un 1,15% impulsado por la tecnología, frente a un resto de mercado mucho más cauto. Sin embargo, este entusiasmo tiene un reverso: las valoraciones del sector vuelven a acercarse a sus máximos de ciclo. “El nuevo récord de Samsung es una buena noticia, pero también eleva el listón de expectativas para los próximos trimestres”, advierte un gestor consultado. Si los precios de la memoria se estabilizan o si la inversión en IA se ralentiza, el margen de decepción puede ser considerable.

Hyundai tropieza con los aranceles

El contraste lo pone Hyundai Motor, que ha logrado aumentar su facturación pero sin alcanzar las metas que marcaban los analistas. La compañía habría registrado un crecimiento de ingresos cercano al 3,5% interanual, hasta algo más de 40.000 millones de dólares, pero con un margen operativo que se sitúa por debajo del 7%, presionado por la fortaleza del won, el encarecimiento de componentes y, sobre todo, por la política comercial estadounidense.

Desde que la Administración Trump introdujo aranceles adicionales de hasta el 25% a parte del sector del automóvil extranjero, los fabricantes asiáticos han tenido que redibujar sus cadenas de producción, reforzar plantas en Norteamérica y asumir costes logísticos y regulatorios crecientes. Hyundai no es una excepción: la marca compensa parte del impacto con modelos de mayor precio y una apuesta más decidida por los SUV y vehículos electrificados, pero el peaje de la protección arancelaria sigue presente en su cuenta de resultados.

Este hecho revela una fragilidad estructural: la industria del automóvil de Asia-Pacífico continúa expuesta a los vaivenes del proteccionismo estadounidense, en un momento en el que Europa también estudia nuevas medidas sobre los coches eléctricos importados. El mercado descuenta que Hyundai podrá estabilizar márgenes gracias a la reubicación productiva y a una progresiva normalización de los cuellos de botella, pero la compañía empieza este ciclo claramente por detrás de los gigantes tecnológicos que hoy capitalizan el entusiasmo inversor.

La Fed enfría el dólar y divide a los operadores

En segundo plano, pero con efectos visibles, ha quedado la última decisión de la Reserva Federal, que optó por mantener los tipos en su rango actual, en torno al 5,25%-5,50%. El mensaje oficial insiste en que la inflación se mueve en la dirección correcta, pero no lo suficiente como para justificar un recorte inmediato. El matiz es clave: el banco central se reserva margen para actuar, pero sin comprometer un calendario claro.

La reacción inicial se ha traducido en una caída del dólar del 0,29% frente al yen, hasta las ya mencionadas ¥152,94, y en un ligero alivio de las rentabilidades de la deuda estadounidense a diez años. A corto plazo, este movimiento reduce la presión sobre las divisas asiáticas más vulnerables y refresca el atractivo de activos de riesgo en la región. Sin embargo, los derivados sobre tipos siguen descontando sólo uno o dos recortes de 25 puntos básicos en los próximos doce meses, lejos de los cuatro o cinco que el mercado llegó a anticipar hace un año.

“El problema ya no es el nivel de tipos, sino cuánto tiempo permanecerán tan altos”, resume un operador de renta fija en Hong Kong. Si la inflación subyacente se resiste a bajar del 3% en Estados Unidos, la Fed mantendrá su postura restrictiva, con un efecto dominó sobre el coste de financiación global. Para Asia-Pacífico, intensamente dependiente de los flujos de capital internacionales, esa incógnita es tan relevante como los propios resultados empresariales.

Tokio y Seúl, a ritmos opuestos de China

Los movimientos de los índices han dibujado una región partida en dos. Japón y Corea del Sur, apoyados en reformas corporativas y en el ciclo tecnológico, avanzan; China continental, lastrada por dudas internas, se queda atrás. El Nikkei 225 apenas sube un 0,10%, pero lo hace después de varios meses en los que el índice se ha consolidado en máximos de varias décadas, impulsado por la mejora de la gobernanza empresarial, la presión del regulador para elevar rentabilidades sobre el capital y un yen débil que favorece a los exportadores.

Nikkei Stock Average, Nikkei 225

En Seúl, el repunte del Kospi del 1,15% refleja la euforia alrededor de semiconductores, baterías y plataformas de internet. El peso de estos sectores hace que la bolsa coreana se mueva cada vez más como un barómetro del ciclo tecnológico global que como un reflejo de su economía doméstica.

Índice Korea Composite Stock Price

En cambio, en la China continental el Shanghai Composite se mantiene prácticamente plano, mientras que el Shenzhen Composite cede un 0,72%. Las dudas sobre el sector inmobiliario, la ralentización del consumo interno y las tensiones tecnológicas con Washington siguen frenando el apetito extranjero. El diagnóstico es inequívoco: Asia ya no se mueve al unísono, y la distancia entre los mercados más abiertos al capital internacional y aquellos sometidos a mayores incertidumbres regulatorias se agranda trimestre a trimestre.

Índice Hang Seng

Hong Kong resiste entre la tecnología y el inmobiliario

El caso de Hong Kong merece un capítulo aparte. El Hang Seng avanza un 0,36%, unos 100 puntos, sostenido por la fortaleza de las grandes tecnológicas chinas cotizadas en la excolonia y por el interés táctico de algunos inversores en un mercado que todavía cotiza con descuentos históricos sobre su media de diez años. Aun así, el índice permanece muy lejos de sus máximos de 2018, con caídas acumuladas cercanas al 40% en ese periodo.

Los valores financieros y ligados al inmobiliario siguen siendo el eslabón más débil. La reestructuración del sector promotor en China continental, junto con los cambios regulatorios y la salida de parte del capital internacional, ha dejado un rastro de volatilidad que aún no se ha disipado. En contraste, los grandes grupos de internet y consumo digital han logrado estabilizar beneficios y comienzan a recuperar parte del terreno perdido tras las campañas regulatorias de los últimos años.

El contraste con otras plazas, como Tokio o incluso Sídney, resulta demoledor: mientras esas bolsas se benefician de reformas internas o de sectores en plena expansión, Hong Kong se ve obligada a convencer al mercado de que su papel como hub financiero asiático sigue intacto. El leve rebote de hoy es, por ahora, más un voto de confianza táctico que una apuesta estratégica de largo plazo.